Recientemente se presentó en la ONU el último informe elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La CEPAL fue creada en 1948 con el fin de realizar estudios sociales, económicos y de relaciones internacionales. Es un organismo que depende de las Naciones Unidas y desde octubre de 2022 su secretario ejecutivo es el costarricense José Manuel Salazar-Xirinachs. Desde su fundación, este organismo tiene un marcado perfil técnico y político, siendo sus informes extensos y detallados dentro de los diferentes contextos geopolíticos que el mundo ha vivido a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. En este caso, el último estudio de la CEPAL se ha presentado con el título de “Rupturas y Oportunidades”, en un momento de mucha incertidumbre y volatilidad.
Después de realizar la lectura de más de 400 páginas, he seleccionado lo que considero más relevante de un texto en el que sus autores se han centrado en un momento muy rupturista, el cual tiene mucho que ver con los profundos cambios que estamos viviendo en los últimos años. En este sentido se destaca la poca participación de América Latina en los procesos globales, a pesar de ser una región con un enorme potencial en todos los ámbitos y con grandes vínculos culturales que unen a casi todos los países. Esta reclamación también es una queja, por no decir una alarma, respecto a todos los acontecimientos que han sucedido en el continente desde que el señor Donald Trump accedió a su segundo mandato presidencial al frente de los Estados Unidos. Y aunque en todo el documento no se menciona, sí que se hace evidente que las tradicionales políticas estadounidenses sobre América Latina son vistas por los autores del estudio como un claro impedimento para el desarrollo y las oportunidades.
En la parte inicial del estudio se hace un llamamiento a tratar de entender el momento actual, en el que sin duda se está redefiniendo el concepto de “globalización” tal y como lo habíamos conocido. La incertidumbre y los desafíos para todos los países, sobre todo se relacionan con “ocho rupturas” que pueden transformar el orden mundial hacia un nuevo escenario geopolítico global. Un nuevo escenario que está íntimamente ligado al crecimiento económico del Sur Global, mientras que el Norte Global va perdiendo peso económico, si bien el planeta sigue teniendo extremos muy marcados entre regiones ricas y regiones pobres. De todos modos, el balance entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo se está reequilibrando. La evolución de la economía de todo el bloque del Sur Global ha pasado de representar el 40% del total mundial en 1990, a representar el 60% actual. En este dato destaca significativamente el caso de China, que en estos últimos 35 años ha pasado de representar el 5% de la economía mundial al 20% actual.
El aviso para que todos los países de América Latina y el Caribe tomen buena nota sobre hacia dónde se está moviendo el mundo, pone de ejemplo el caso del grupo de los BRICS creado hace justo 20 años. De entre los cinco países que en su día impulsaron esta alianza geopolítica y que dieron forma al acrónimo BRICS, como son Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, solo India se le considera un “amigo” del bloque de países anglosajones con Estados Unidos a la cabeza. Los otros cuatro países son vistos como una amenaza (China y Rusia), o bien como hostiles a los intereses occidentales por sus actuales gobiernos de perfil socialista (Brasil y Sudáfrica). Pero la realidad después de pasados estos últimos 20 años, es que el grupo de los BRICS ya lo forman más de 20 países entre miembros directos y miembros asociados, cubriendo unos 40.000.000 de km² de la superficie del planeta, el 50% de la población mundial y el 40% del PIB mundial. En lo que respecta a países latinoamericanos destacan los casos de Argentina y Colombia, que en un momento dado solicitaron ingresar en el grupo de los BRICS pero que, tras la toma del poder de sendos gobiernos de ideología ultraderechista, esta posibilidad fue abortada.
En mi opinión también debe tomarse en consideración la llamada Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), fundada en la conocida ciudad china en 1996, ya con 30 años recién cumplidos. Esta organización simboliza el desplazamiento del eje del poder mundial hacia Asia con China como motor a través de su gran proyecto de la Franja y la Ruta. Un proyecto que, desde el Sudeste Asiático hasta el norte de Europa, pasando por la India e Irán, supone ya el mayor cambio geopolítico y económico que ha vivido el mundo en los últimos cinco siglos. En este sentido me permito la licencia de afirmar que todo lo que observamos alrededor de una organización tan atlantista y anglosajona como es la OTAN, es un claro síntoma de la desesperación por parte de las principales potencias occidentales, las cuales ven como el mundo construido por ellas en esos cinco siglos desde que Cristóbal Colón “descubrió” América, está dejando de existir de manera acelerada.
El informe de la CEPAL reitera a lo largo de todo el texto la imperiosa necesidad de que los países de América Latina y el Caribe no tomen posiciones en favor de ninguna potencia, pues eso podría condenarlos al aislamiento respecto al resto del mundo. Las Américas son la masa continental que queda más separada geográficamente del resto de continentes, un hecho que ha sido aprovechado por la gran potencia estadounidense para ejercer un control y una injerencia permanente sobre todos los países de la región desde hace dos siglos. Pero la situación empezó a cambiar desde hace dos décadas con la irrupción de China como actor global. El informe de la CEPAL reitera en este caso que los puentes económicos y culturales con China son muy importantes, pero recomienda igualmente que la región trate de mantener el equilibrio entre las dos potencias hegemónicas, y también el equilibrio con sus diferentes socios o alianzas. En este contexto la CEPAL contempla grandes oportunidades entre ambos bloques geopolíticos y económicos, pero los países deben saber jugar bien sus cartas. Como dato a destacar en el plano económico, hoy en día China es el principal socio comercial de casi toda América del Sur, mientras que Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial de Centroamérica y México dada su gran proximidad geográfica.
También durante todo el informe de la CEPAL se hace hincapié en el tema central que da título al documento, como es el escenario de “rupturas” a nivel global que está llevando a un irreversible cambio geopolítico. Un cambio que en opinión de los autores del texto va a suponer una transformación del orden mundial. Es por lo que se invita a todos los países a saber tomar las mejores decisiones en base a sus propios recursos y necesidades, y de este modo aprovechar todas las grandes “oportunidades” que se van a abrir. No obstante, este mismo escenario conlleva de manera inevitable tener que asumir riesgos y dificultades. El informe remarca las citadas “ocho rupturas”:
- Ruptura 1: Se reconfiguran las cadenas globales de valor, en las que la división de la producción repartida entre diversos países va a llevar hacia la búsqueda de nuevos proveedores y productores, y con ello a generar más oportunidades para países emergentes o en vías de desarrollo, aunque también se corre el riesgo de que algunos países no sepan reaccionar adecuadamente.
- Ruptura 2: La erosión del multilateralismo está llevando hacia una gobernanza fragmentada con alianzas selectivas entre competidores, algo que no es bueno para aquellos países en posiciones más débiles o vulnerables.
- Ruptura 3: El cambio de una hegemonía unipolar a una competencia multipolar, tiene en un actor como China a su principal protagonista, que se erige en un poder a todos los niveles; político, económico y tecnológico.
- Ruptura 4: En la cuestión del llamado “poder blando” (soft power), se confirma el declive cultural de los Estados Unidos y el ascenso cultural de China con la puesta en valor de su gran patrimonio, gastronomía o tradiciones, aunque el ascenso cultural chino también se percibe en su decidida inversión en industrias culturales como el cine y en los medios audiovisuales en general.
- Ruptura 5: El retroceso de la “democracia” es una situación especialmente grave en los países occidentales, pues se está produciendo un choque entre los diferentes poderes estatales; el legislativo, el ejecutivo y el judicial, que lleva a una ingobernabilidad muy preocupante.
- Ruptura 6: La desinformación en los medios de comunicación está llevando hacia una “crisis de la verdad”, que además se agudiza con el impacto de la Inteligencia Artificial. En este sentido, las dos grandes potencias que controlan la Inteligencia Artificial, como son Estados Unidos y China, muestra el diferente perfil de una u otra opción. Mientras que las empresas estadounidenses actúan guiadas por sus intereses corporativos y se posicionan en favor de un imperialismo hegemónico, el Gobierno chino ha declarado de manera transparente que el uso de la Inteligencia Artificial debe ser abierto y en beneficio de toda la humanidad.
- Ruptura 7: El retroceso en los derechos de la mujer y la igualdad de género es un obstáculo hacia la igualdad de oportunidades para todas las personas y para la justicia social, lo cual debe hacer que la ciudadanía tome conciencia y se movilice.
- Ruptura 8: El fin del consenso sobre el clima, especialmente en todo lo referente a la llamada “crisis climática” o el llamado “calentamiento global”, debe llevar a todos los países de América Latina y el Caribe hacia una posición conjunta en favor de sus intereses como región vulnerable, pero al mismo tiempo como región con grandes recursos para hacer frente al problema.
Ante todas estas rupturas, el informe de la CEPAL contempla cuatro escenarios posibles:
1)Una reconfiguración multipolar estable.
2)Una fragmentación geopolítica inestable.
3)Un desacoplamiento extremo con polarización sistémica.
4)Un multilateralismo impulsado por potencias medianas.
Una vez expuesto el panorama global en el que nos encontramos, el informe de la CEPAL aborda el contexto de América Latina y el Caribe, una región con tres principales problemas:
1)Bajo crecimiento económico.
2)Alta desigualdad y débil cohesión social.
3)Bajas capacidades institucionales.
Acto seguido se señalan los puntos fuertes de la región:
1)Potencia en energía, con grandes reservas en todas las áreas.
2)Alta seguridad alimentaria como gran exportador de todo tipo de productos; agrícolas, ganaderos y pesqueros.
3)Gran productor de “minerales críticos”.
4)Potencia mundial en biodiversidad con 1/3 de las reservas mundiales de agua dulce.
5)Clústeres productivos de primer nivel.
6)Industrias creativas de alta calidad.
7)Excelentes plataformas para empresas emergentes.
8)Una banca en desarrollo.
9)Muchas comunidades de migrantes que son un gran activo para sus países, tanto en lo económico como en el conocimiento.
10)Gran talento humano.
América Latina y el Caribe es con sus 700 millones de habitantes, sus más de 7 billones de dólares de PIB, su cooperación transfronteriza, su diplomacia multilateral, su condición como “región libre de armas nucleares y guerras internas”, así como con su gran “poder blando” a través de sus culturas y patrimonio, una región extraordinaria que se ubica en una zona intermedia entre las grandes potencias y los países menos desarrollados. Desde hace más de cinco décadas se ha querido ver a esta región como un “laboratorio” para el desarrollo de un modelo de civilización más equilibrado, si bien de momento no ha podido o no ha sabido aprovechar todo su potencial.
Desde la Comisión de la CEPAL se hacen estas recomendaciones para que la región de América Latina y el Caribe afronte sus problemas y al mismo tiempo gestione lo mejor posible sus potencialidades:
1)Aprovechar la oportunidad de los activos estratégicos.
2)Utilizar los recursos naturales como herramienta de negociación.
3)Aprovechar la fuerza de los clústeres competitivos.
4)Fortalecer la integración y cooperación regionales, con la construcción de infraestructuras trasfronterizas como eje.
5)Aprovechar el talento humano.
6)Fortalecer la gobernanza y las instituciones.
7)Reforzar la capacidad fiscal de los Estados.
8)Abordar con determinación la erradicación del crimen organizado.
9)Evitar alineamientos rígidos entre unas y otras potencias.
10)Dar prioridad a la cooperación funcional más allá de los ciclos electorales, además de desarrollar una administración pública que sea ágil y moderna.
Si entre los años 1990 y 2010 el mundo vivió una llamada “hiperglobalización”, desde entonces estamos en un proceso de “globalización redefinida”. En cualquier caso, el informe de la CEPAL también concluye que el papel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) es fundamental en este camino de redefinición geopolítica y económica. En las últimas décadas se han multiplicado exponencialmente los acuerdos entre países para facilitar las transacciones comerciales, y sin duda en este tema el papel de China ha sido determinante. El llamado “modelo chino” es visto como una oportunidad, tanto en el plano comercial como en el plano de la adopción de un nivel de gobernanza de alta calidad. La región de América Latina y el Caribe, sobre todo necesita reforzar y mejorar las funciones de los Estados para afrontar el nuevo escenario que se presenta. En caso contrario de persistir en la ineficiencia, no se podrán aprovechar las “oportunidades”. En algunos países ya lo han entendido y están trabajando en la buena dirección, como es el caso de las dos principales potencias regionales, Brasil y México. No hay otro camino que este, y a mi juicio creo que China va a tender la mano para hacerlo posible, con paz, equilibrio y cooperación a todos los niveles.





















