El pasado 17 de junio, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China (SCIO), presentó el libro blanco titulado “Gobernanza global más justa y equitativa: los principios de China, Propuestas y Acciones”. Este libro blanco fue publicado para fomentar un consenso más amplio dentro de la comunidad internacional, garantizar respuestas más eficaces a los desafíos globales y construir un verdadero sistema de gobernanza global. Ya en el año 2025, el presidente chino Xi Jinping propuso la Iniciativa de Gobernanza Global (GGI), diseñada para ofrecer una solución china a las dos preguntas apremiantes de la época: qué tipo de sistema de gobernanza global debe establecerse, y cómo se puede reformar y mejorar la gobernanza mundial. En la nueva era, la visión china se basa en construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad, promoviendo un sistema de gobernanza global caracterizado por una amplia consulta y la contribución conjunta para beneficio compartido, consolidando un verdadero multilateralismo para un mundo multipolar equitativo y ordenado, así como una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva.
En su introducción, la Iniciativa de Gobernanza Global (GGI) consiguió rápidamente el apoyo de casi 160 países y organizaciones internacionales. Asimismo, más de 60 países se han unido al Grupo de Amigos de la Gobernanza Global. La comunidad internacional cree que el GGI envía una señal clara: defender el multilateralismo, unir fuerzas y buscar un futuro justo. Esta iniciativa se alinea con la creciente tendencia hacia una mayor democracia en las relaciones internacionales y refuerza la confianza internacional en la práctica del multilateralismo. Ofrece una hoja de ruta clara y factible para mejorar la gobernanza global, traer estabilidad y energía positiva a un mundo turbulento. El éxito dependerá también de que los principales países tengan un sentido de responsabilidad, y a todas las naciones que se unan y cooperen para hacer frente a los déficits de paz y desarrollo. Todos los países deben defender firmemente el sistema internacional con las Naciones Unidas en su núcleo, salvaguardar el orden internacional basado en el derecho internacional, y defender las normas básicas que rigen las relaciones internacionales basadas en los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Además del prefacio y la conclusión, el libro blanco consta de cinco partes con textos oficiales en chino e inglés, el cual merece ser leído íntegramente. Después de analizarlo detenidamente y traducirlo al español, he seleccionado los párrafos más destacados de entre las cinco partes centrales.
1) “El mundo de hoy se enfrenta a desafíos graves y complejos”:
Los desafíos crecientes exigen una gobernanza más eficaz.
En la actualidad, el panorama internacional atraviesa cambios profundos y de una magnitud sin precedentes, marcados por turbulencias y conmociones cada vez más intensas y pronunciadas. Las disputas políticas y económicas a escala mundial se agravan, sacando a la luz conflictos arraigados, mientras surgen continuamente fenómenos de tipo «cisne negro» y «rinoceronte gris».
El Índice de Paz Global sigue deteriorándose: en 2025, el número de conflictos armados alcanzó su cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 50 países directamente involucrados en conflictos o guerras. El gasto militar mundial se ha disparado, ha resurgido el militarismo y tanto la proliferación nuclear como el «reparto nuclear» siguen representando una grave amenaza, dejando la seguridad internacional en una situación precaria. La fragmentación económica mundial se agudiza, obstaculizando considerablemente el desarrollo.
El progreso general en la implementación de la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible se ha quedado muy rezagado; cerca del 80 por ciento de las metas evaluables avanzan con lentitud o incluso retroceden. Más de 830 millones de personas en todo el mundo viven aún en la pobreza extrema, mientras que 2.300 millones sufren inseguridad alimentaria, y la brecha Norte-Sur y la desigualdad de riqueza continúan ampliándose.
La ley de la selva socava gravemente el Estado de derecho internacional.
Construida sobre las ruinas de las dos guerras mundiales, la ONU sirve de refugio para la paz y el desarrollo, y su Carta sentó la piedra angular institucional de la gobernanza mundial. La historia solo puede avanzar, no retroceder; debemos extraer lecciones del derramamiento de sangre y los estragos de las guerras pasadas y evitar a toda costa volver a la ley de la selva. El unilateralismo y el hegemonismo solo causan graves daños, al pisotear abiertamente el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales. Al intimidar a los pequeños y débiles y ejercer la fuerza de manera descarada contra Estados soberanos, ciertos países han demostrado que priorizan sus intereses nacionales por encima de todo, aplicando dobles raseros y desafiando la justicia internacional en aras de su propio beneficio egoísta. Estas naciones se alían para formar grupos y bloques excluyentes, incitando a la división y la confrontación, y delimitando esferas de influencia hoy —en pleno siglo XXI— tal como lo hacían en siglos pasados. Al actuar así, se han convertido en la principal fuente de turbulencia mundial.
La humanidad se enfrenta ahora a varias cuestiones cruciales. ¿Equidad y justicia, o la ley de la selva? ¿Apertura y beneficio mutuo, o aislamiento y confrontación? ¿El Estado de derecho, o la política de poder? En esta encrucijada histórica, debemos actuar con responsabilidad y tomar la decisión correcta.
Es imperativo reforzar el sistema de gobernanza.
La ONU es la organización internacional más completa, representativa y dotada de mayor autoridad, y el sistema internacional centrado en ella desempeña un papel insustituible y vital en la gobernanza mundial. Sin embargo, con el paso del tiempo, el actual sistema de gobernanza global se ha vuelto cada vez más incompatible y desajustado respecto a las realidades actuales y al cambiante panorama internacional, y sus carencias y deficiencias se hacen cada vez más evidentes. La autoridad de la ONU se ve cuestionada. Haciendo caso omiso de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, una determinada gran potencia se ha retirado de organizaciones y acuerdos internacionales, ha retirado la financiación a organismos clave, ha bloqueado resoluciones del Consejo de Seguridad y ha paralizado el mecanismo de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estas acciones han perturbado gravemente el orden internacional y han causado nuevos daños a los mecanismos multilaterales, erosionando los cimientos de la confianza en la cooperación multilateral. Es urgente mejorar la eficacia de las instituciones multilaterales.
Es necesario escuchar más voces del Sur Global.
El Sur Global constituye una fuerza vital en la búsqueda de la paz, el desarrollo y la cooperación, y su ascenso colectivo representa un avance para la humanidad. Para estabilizar y mejorar el mundo, la comunidad internacional debe atender mejor las inquietudes del Sur Global en los asuntos internacionales y aprovechar plenamente su papel. El Sur Global ha cobrado una fuerza notable. Tras la Segunda Guerra Mundial, los movimientos de independencia y liberación nacional se extendieron por Asia, África y América Latina, desmantelando el sistema colonial mundial. El número de Estados miembros de la ONU ha pasado de 51 en su fundación, en 1945, a 193 en la actualidad. En términos de paridad de poder adquisitivo, el Sur Global representa ya más del 60 por ciento de la economía mundial y contribuye en un 80 por ciento al crecimiento económico global, contando con múltiples polos de desarrollo en diversas regiones. El monopolio de los asuntos internacionales por parte de un reducido número de países ya no es sostenible, y es preciso reparar las injusticias históricas de larga data. Este ascenso ha aportado una nueva dinámica a la gobernanza mundial. El grupo BRICS ha experimentado una expansión histórica, y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) se ha convertido en la mayor organización intergubernamental regional por extensión territorial y población. Conjuntamente, desempeñan un papel positivo en el desarrollo y la reforma del sistema de gobernanza global. El G20 se ha consolidado como la principal plataforma de gobernanza económica mundial, con economías emergentes que ya representan más de la mitad de sus miembros.
2) "La Iniciativa de Gobernanza Global responde a los desafíos de nuestro tiempo”.
La Iniciativa de Gobernanza Global defiende los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y adopta una visión de gobernanza global caracterizada por una amplia consulta, la contribución conjunta y los beneficios compartidos. Se fundamenta en cinco conceptos clave: la igualdad soberana, el Estado de derecho internacional, el multilateralismo, un enfoque centrado en las personas y acciones concretas. Al abordar el núcleo y las causas profundas de las crisis y los desafíos, la iniciativa ofrece una orientación sólida para construir un sistema de gobernanza global más justo y equitativo.
La igualdad soberana está consagrada en la Carta de las Naciones Unidas como el primero de todos los principios y la norma suprema que regula las relaciones entre Estados. Los países, ya sean grandes o pequeños, fuertes o débiles, desarrollados o en desarrollo, son miembros iguales de la comunidad internacional. Se debe respetar la soberanía y la dignidad de cada nación, y todos los países tienen el mismo derecho a participar, deliberar y beneficiarse de la gobernanza global.
El Estado de derecho internacional constituye la salvaguardia fundamental de la gobernanza mundial. Solo un sistema de gobernanza global basado en el Estado de derecho puede ofrecer a todos los países un entorno de desarrollo justo y equitativo, lograr un equilibrio entre derechos y obligaciones, y hacer que el orden internacional sea más justo y equitativo. La aplicación rigurosa del Estado de derecho internacional se fundamenta en el respeto a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. La confrontación y la injusticia en el mundo actual no surgen porque la Carta de la ONU esté obsoleta, sino porque no se aplica de manera efectiva. Sus propósitos y principios —tales como el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, el fomento de la cooperación internacional, la solución de controversias internacionales por medios pacíficos y la abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales— han establecido las normas fundamentales que rigen dichas relaciones y han sustentado la estabilidad del orden internacional en la posguerra.
El multilateralismo surgió en aras de la paz y el desarrollo, y los mecanismos multilaterales son vitales para abordar los problemas globales. Ningún país puede alcanzar el desarrollo al margen del sistema de gobernanza global, ni asegurar su futuro sin participar en la cooperación internacional. No se trata de una cuestión de elección; el multilateralismo es el único camino viable para seguir. Los países deben adherirse a los principios de amplia consulta, contribución conjunta y beneficios compartidos. La esencia del multilateralismo reside en la amplia consulta sobre los asuntos internacionales y en la toma de decisiones colectiva por parte de todos los países en beneficio del futuro del mundo. Los países deben aunar su sabiduría mediante consultas exhaustivas, sumar fuerzas a través de la contribución conjunta y promover intereses universales mediante beneficios compartidos.
El bienestar de las personas es una preocupación central de la gobernanza mundial. Los pueblos de todos los países del mundo son los participantes esenciales y los beneficiarios directos de la gobernanza global. Solo sirviendo a los intereses públicos, fortaleciendo la confianza de la ciudadanía y satisfaciendo sus expectativas, el sistema de gobernanza mundial podrá obtener un amplio respaldo y funcionar con eficacia. La búsqueda del desarrollo común acrecienta la sensación de beneficio entre todos los pueblos. El desarrollo atañe a la vida y la dignidad de las personas; es una cuestión de esperanza o de decepción. La prosperidad y la estabilidad mundiales no pueden cimentarse sobre brechas cada vez mayores entre ricos y pobres. Los países deben situar nuevamente el desarrollo en el centro de la agenda internacional, movilizando recursos globales para implementar sin demora la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Es preciso salvar la brecha Norte-Sur lo antes posible y prestar ayuda a los países en desarrollo para potenciar su capacidad de desarrollo autónomo, de modo que todas las naciones tengan un acceso mayor y más equitativo a los frutos del desarrollo. Abordar los desafíos comunes refuerza la sensación de seguridad entre todos los pueblos.
La gobernanza global encuentra su vitalidad en la práctica, depende de la acción y se valida mediante su eficacia. Una visión solo se materializa a través de acciones concretas. Corresponde a la comunidad internacional convertir esta visión en realidad: estableciendo objetivos comunes, adoptando un enfoque orientado a la resolución de problemas y actuando de manera concertada. Coordinación entre el progreso general y los avances específicos.
3) "La contribución de China a la promoción de la gobernanza global”.
Como gran país responsable, China aboga por la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad y lidera la práctica del verdadero multilateralismo.
Compromiso con la seguridad universal y común.
La humanidad forma una comunidad de seguridad indivisible. Como gran país con el mejor historial en materia de paz y seguridad, China ha consagrado en su Constitución el compromiso con el desarrollo pacífico. Defiende la visión de una seguridad común, integral, cooperativa y sostenible; asimismo, ha propuesto la Iniciativa para la Seguridad Global y ha actuado conforme a sus principios, contribuyendo a una paz y estabilidad mundiales duraderas.
El 3 de septiembre de 2025, China celebró el 80.º aniversario de su victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y en la Guerra Mundial Antifascista. Junto con la comunidad internacional, China salvaguardará la victoria de la Segunda Guerra Mundial, promoverá una comprensión correcta de dicho conflicto y transmitirá el poderoso mensaje de que la paz debe ser protegida y la justicia prevalecerá.
Mantenimiento de la estabilidad estratégica global.
China aplica una política de defensa nacional de carácter defensivo, mantiene un firme compromiso con la política de no ser el primero en utilizar armas nucleares y con una estrategia nuclear de autodefensa, y salvaguarda resueltamente los regímenes internacionales de desarme y no proliferación nuclear. Promovió la emisión de una declaración conjunta de los líderes de los Estados poseedores de armas nucleares sobre la prevención de una guerra nuclear y de carreras armamentísticas, reiterando la convicción de que una guerra nuclear no puede ganarse y nunca debe librarse, subrayando la necesidad de evitar confrontaciones militares y carreras armamentísticas, y articulando un compromiso compartido de mantener la estabilidad estratégica global y reducir el riesgo de conflictos nucleares.
Respecto a la crisis de Ucrania, China se guía por cuatro principios fundamentales. Publicó el documento "Posición de China sobre la solución política de la crisis de Ucrania" y, junto con Brasil y otros países del Sur Global, lanzó el Grupo de Amigos por la Paz en relación con la crisis de Ucrania, generando sinergias y creando condiciones propicias para un alto el fuego y las conversaciones de paz.
Respecto al conflicto palestino-israelí, China ha instado al Consejo de Seguridad de la ONU a aprobar la primera resolución de alto el fuego para Gaza desde el estallido de esta nueva fase del conflicto. Ha proporcionado asistencia humanitaria de emergencia a Gaza y ha mantenido una postura clara a favor de la solución de dos Estados, promoviendo una resolución integral, justa y duradera de la cuestión palestina.
China ha facilitado la histórica reconciliación y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Irán; asimismo, 14 facciones palestinas visitaron China para celebrar conversaciones de reconciliación y firmaron la Declaración de Pekín sobre el fin de la división y el fortalecimiento de la unidad nacional palestina. Esta ola de reconciliación en Oriente Medio ha sido ampliamente acogida.
En su firme lucha contra el narcotráfico transnacional, China lidera operaciones pragmáticas de cooperación antidroga en la Subregión del Gran Mekong y en el marco de la OCS y los BRICS, además de haber tomado la iniciativa a nivel mundial para incluir en las listas de sustancias controladas a toda la clase de compuestos relacionados con el fentanilo. Ha combatido delitos transfronterizos como el juego en línea y el fraude a través de telecomunicaciones, ha impulsado la creación de una alianza internacional para combatir este tipo de fraude y ha desmantelado grandes redes de centros de estafa en el extranjero en colaboración con países como Tailandia, Myanmar y Laos.
Promoción de la apertura, la cooperación y el desarrollo común.
China no puede desarrollarse aislada del resto del mundo, ni el mundo puede alcanzar una prosperidad general sin China. Como el mayor país en desarrollo, China siempre ha buscado su propio crecimiento en el contexto del desarrollo compartido de la humanidad y ha defendido la apertura, la cooperación de beneficio mutuo, la inclusión y los beneficios compartidos. A través de la modernización china, el país ha brindado nuevas oportunidades al mundo y ha impulsado el esfuerzo global por la modernización.
La conectividad de políticas ha generado una mayor sinergia. China ha firmado documentos de cooperación con más de 150 países y 30 organizaciones internacionales, ha organizado tres foros de la Franja y la Ruta para la cooperación internacional, ha establecido más de 30 mecanismos de cooperación especial en áreas clave como economía, comercio, energía e infraestructura, y ha creado una secretaría para el foro.
La conectividad de infraestructuras ha experimentado un desarrollo acelerado. Se han logrado avances significativos en proyectos emblemáticos como carreteras transfronterizas, ferrocarriles, puertos y centros de aviación, consolidándose un marco general de conectividad compuesto por seis corredores, seis rutas de conectividad y múltiples países y puertos. El servicio de transporte de mercancías por ferrocarril China-Europa ha realizado más de 130.000 viajes hasta la fecha.
China apoya a la ONU en el avance de la implementación del Pacto para el Futuro y en la mejora de la calidad, la eficiencia y la vitalidad de la organización a través de la Iniciativa UN80. Apoya activamente a la ONU y a sus organismos especializados en el establecimiento de nuevas instituciones en China, entre ellas el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación en CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en Shanghái y el Centro del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Shanghái.
4) “Orientando la dirección del cambio hacia un futuro brillante”.
La Iniciativa de Gobernanza Global recibió rápidamente un amplio respaldo de casi 160 países y organizaciones internacionales tras su anuncio; asimismo, las ideas y acciones de China han encontrado cada vez mayor eco y una respuesta positiva en la comunidad internacional. La razón de ello radica en que China comprende cómo responder a las exigencias de la época y moldear las tendencias de nuestros tiempos; en que la iniciativa, aunque arraigada en China, beneficia al mundo; y en que, basándose en las realidades actuales y abriéndose al futuro, China aporta sabiduría y fortaleza al progreso de la civilización humana.
Los valores comunes de la humanidad constituyen una guía universal. En un mundo habitado por más de ocho mil millones de personas, con más de 200 países y regiones, más de 2.500 grupos étnicos y múltiples religiones, el respeto a la diversidad y a las diferencias —acompañado de la creación de una gran sinergia entre sistemas, civilizaciones y países— resulta crucial para el éxito de la gobernanza global. China promueve los valores comunes de la humanidad: paz, desarrollo, equidad, justicia, democracia y libertad. Estos valores se alinean con los principios fundamentales de solidaridad, coexistencia y cooperación de beneficio mutuo defendidos por diversas civilizaciones, sentando así una base axiológica para mejorar conjuntamente la gobernanza global.
Al compartir su filosofía sobre la gobernanza global y proponer la Iniciativa de Gobernanza Global, China ha demostrado un sentido de responsabilidad en el cumplimiento de la aspiración original y la misión fundacional del Partido Comunista de China (PCCh). Sin renunciar a los principios fundamentales y abriendo nuevos caminos, el país defiende sus ricas tradiciones diplomáticas y se nutre de su excelente cultura tradicional, avanzando al ritmo de los tiempos y liderándolos, al tiempo que mantiene su compromiso con la acción.
La filosofía de China sobre la gobernanza global emana de la visión global del PCCh. Desde su fundación hace 105 años, el PCCh ha asumido siempre como misión la búsqueda del progreso de la humanidad y de una gran armonía para el mundo. Es esta misión la que determina el noble objetivo de China al participar en la gobernanza global.
La filosofía de China sobre la gobernanza global hunde sus raíces en el profundo legado de la civilización china. A lo largo de sus más de 5.000 años de historia, la nación china ha buscado siempre la paz, la concordia y la armonía entre generaciones. Desde la antigüedad, ha valorado el noble ideal de la «gran armonía bajo el Cielo», la filosofía de gobernanza basada en la «gran sabiduría que gobierna mediante instituciones sólidas», la aspiración espiritual de «unir esfuerzos en tiempos de dificultad», la firme convicción de que «el pueblo es el fundamento del Estado» y el enfoque práctico de «aplicar el conocimiento a la acción». En las nuevas condiciones históricas, estos elementos de sabiduría han experimentado una transformación creativa y un avance innovador, ofreciendo perspectivas de valor perdurables para abordar los desafíos globales: ampliar las vías prácticas para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad, abrir nuevos horizontes para la civilización política de la humanidad, romper con el esquema obsoleto de «centro-periferia» del antiguo orden internacional, superar la lógica errónea de que «la fuerza da la razón» y abandonar la mentalidad de suma cero de que «el ganador se lo lleva todo».
5) "Moviendo adelante mano a mano en una coyuntura crítica en la historia".
El mundo ha entrado en una nueva etapa de turbulencia y transformación, y la humanidad se enfrenta una vez más a una elección: un futuro marcado por la paz, el diálogo y la cooperación de beneficio mutuo, o uno empañado por la guerra, la confrontación y la competencia de suma cero. Resulta alentador ver que, con el amplio respaldo de la comunidad internacional, la Iniciativa de Gobernanza Global está suscitando una gran participación. No obstante, también es preciso comprender que las grandes empresas rara vez se materializan de la noche a la mañana. Para impulsar esta iniciativa, todas las partes deben perseverar frente a los desafíos, superar las disputas y colaborar en la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y equitativo, actuar en interés global, planificar en beneficio de las generaciones futuras y afrontar los desafíos con firme confianza. Es el momento de unirse y actuar.





















