El pasado 13 de mayo se cumplió un año de la muerte de Don José “Pepe” Mujica (1935-2025), referente de humanismo por encima de cualquier ideología política. El carismático líder uruguayo se había erigido en las últimas décadas en el acusador más punzante del sistema económico, político y social que impera en el planeta, desnudando por completo a las clases dirigentes y a las oligarquías de cualquier país. Nadie puede negar que este irrepetible personaje fue hasta su último suspiro totalmente fiel a sus valores, predicando con el ejemplo a través de una vida austera pero digna como ideal de vida en la Tierra.
Siempre que escuché o leí alguna de sus célebres citas sobre el sentido de la vida en general, me venían a mi recuerdo muchos lugares visitados de nuestra incomparable América Latina. Lugares como la remota costa del Chocó que marca los límites de Colombia a orillas del océano Pacífico, un territorio absolutamente único donde pequeñas comunidades de afrodescendientes e indígenas americanos viven de manera muy austera pero digna, dentro de un “paraíso terrenal” desde el punto de vista biogeográfico. Vida tal como predicaba Don Pepe Mujica, quien tras pasar casi 15 años encarcelado por la dictadura militar uruguaya entre los años 70 y 80 del siglo XX, tuvo claro que quien le había privado de libertad durante tanto tiempo no fue una gente malvada, sino todo un sistema de poder perverso dictado desde Washington. El mismo poder que impuso todas y cada una de las dictaduras del siglo XX en América Latina para evitar que un “socialismo con rostro humano” se extendiese en el continente.
Ese mismo “socialismo con rostro humano” que también denunciaba los abusos del poder soviético de aquellos años, fue la mayor amenaza para el modelo neoliberal que se experimentaba entonces y que ha llegado hasta nuestros días dejando un rastro de muerte y destrucción insuperable. Don Pepe Mujica tenía una cita a la cual recurría a menudo para expresar su sentimiento hacia dicho modelo neoliberal dirigido por personas sin escrúpulos, quienes por desgracia quieren seguir gobernando el mundo:
“Pobres son los que quieren más, los que no les alcanza nada. Esos son pobres, porque se meten en una carrera infinita. Entonces no les va a dar tiempo para la vida”.
Con esta visión sobre el sentido de la vida, yo afirmo que el modelo neoliberal ha generado la mayor cantidad de personas mediocres y estúpidas que jamás ha conocido este planeta, y que al mismo tiempo son las personas que dirigen y mantienen todo el sistema que nos condiciona a todos en el mundo Occidental. Es por ello por lo que las actuales políticas de las principales instituciones internacionales son una completa farsa y un fraude que sirve de coartada para todo tipo de delitos que se cometen, desde el narcotráfico hasta la destrucción medioambiental, pasando por los abusos laborales y la corrupción en las administraciones públicas.
Los que venimos practicando la vida austera pero digna a lo largo de toda nuestra existencia, sabemos que no se necesitan lujos ni materialismos banales para disfrutar de la más alta calidad de vida. Este ideal era la base de pensamiento de Don Pepe Mujica, basado en el sentido común y en el amor más puro por la vida. Un amor que todo niño de este planeta expresa jugando en una playa antes de que la edad adulta destruya buena parte de sus ilusiones. De entre el gran repertorio de citas de Pepe Mujica, puedo incluir un par más para referirme a la lucha personal de este uruguayo universal, destacando que, a pesar de su aprecio por una vida apartada de las masas, fue un firme defensor del papel del Estado para garantizar las políticas en favor del bien común.
“Yo sé que soy un viejo medio loco, porque filosóficamente soy un estoico por mi manera de vivir y los valores que defiendo. Y eso no encaja en el mundo de hoy”.
“Se ha generado una literatura falsa contra el Estado. El Estado es como una caja de herramientas que no tiene conciencia. Los que fallamos somos los humanos que manejamos el Estado”.
En esta firme defensa del papel del Estado, Pepe Mujica asumió como un fracaso personal no haber podido hacer mejores políticas sociales durante su etapa como presidente de Uruguay entre 2010 y 2015. Pero sin duda él sabía que la posibilidad de un “Estado del Pueblo” que sea capaz de ejecutar grandes políticas públicas sólo puede pasar por una auténtica revolución ciudadana, algo que ningún país occidental está en disposición de lograr frente a los principales poderes económicos. Entonces, ¿dónde podemos encontrar hoy en el mundo un país que haga verdaderas políticas de Estado? Para mí, hoy por hoy ese país lo representa la República Popular China, donde el Estado ejecuta las políticas públicas después de una detallada planificación técnica en todas las áreas a través de los conocidos “planes quinquenales”. Esta reflexión me lleva a pensar que la utopía de un “mundo ideal” para los seres humanos en el planeta Tierra, no es posible sin el papel de un Estado dirigido por la fuerza de todo un pueblo. Un pueblo capaz de ponerse en marcha y de trabajar por el bien común sin interferencias de grupos particulares o de grandes empresas.
El verdadero “Estado del Pueblo” no puede permitir en ningún caso que los intereses privados limiten la justicia social y la igualdad de oportunidades, esto es algo básico para garantizar la convivencia y el progreso. Y es por todo esto que hoy el modelo socioeconómico en buena parte del mundo no funciona porque no hay capacidad de los pueblos para ejecutar políticas de Estado. Y ante el escenario de un nuevo orden mundial que se está configurando, la gran pregunta es si el “socialismo con características chinas” será capaz de seguir adelante en su marcha hacia el progreso con el apoyo de toda la fuerza del Estado. Una duda que dentro de la China milenaria no tiene razón de ser cuando la sociedad se rige bajo los valores del equilibrio y la armonía, que es la base de la renovación del Estado para adaptarse a los cambios constantes de la modernidad. En China tienen muy claro el papel fundamental del Estado, tanto como tienen claros los conceptos de sus antiguos pensadores, los cuales hoy siguen totalmente vigentes. Conceptos como el que en su día escribió el estratega Sun Tzu hace más de 2.000 años, abogando por conseguir los logros de una sociedad mediante el arte de la estrategia y el trabajo bien hecho, lejos de la violencia física:
“La mayor victoria es vencer sin combatir”.
Atardecer en la costa del Chocó (Pacífico de Colombia). Foto Sergi Lara
Interior del Palacio Imperial de Pekín, símbolo del Estado Chino. Foto Sergi Lara





















