Cuando en el año 1855 llegaron al puerto de Puntarenas los primeros inmigrantes chinos procedentes de la provincia de Guangdong para trabajar en grandes haciendas, dejaban atrás una pobreza agudizada por el conflicto de las Guerras del Opio que asolaron todo el sur de China durante décadas. En los años sucesivos fueron llegando a Costa Rica nuevas oleadas de inmigrantes chinos para trabajar en la construcción de las líneas de ferrocarril. Unos inmigrantes que principalmente se concentraron en Puntarenas, San José y Limón, procedentes en su gran mayoría de la zona sur de China, donde la pobreza seguía en aumento mientras el Imperio Británico afianzaba su poder a través de sus extensas colonias en el mundo.
La amplia zona que ocupa la colonia china en el cementerio de Limón confirma su importante presencia en Costa Rica. Foto Sergi Lara
El llamado “Siglo de la Humillación” que abarca desde el inicio de la Primera Guerra del Opio en 1839 hasta el triunfo de la Revolución China en 1949, ha significado para la memoria china colectiva el peor período de su historia milenaria. Si durante los siglos anteriores China fue la primera potencia mundial gracias a sus destacados inventos entre la ciencia y la técnica, sumado a la actividad de su comercio por toda Asia, la etapa de pobreza y humillación entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, expulsó del país a miles de personas que en buena medida fueron a parar al continente americano.
En Costa Rica concretamente, se consolidó una de las principales comunidades chinas en América, si bien a inicios del siglo XX empezaron a promulgarse medidas políticas desde el mismo Gobierno costarricense en contra de ciudadanos de “raza china”, a quienes se les acusaba de perturbar el “orden social” del país. La tradicional cohesión y cooperación que existe en todas las comunidades chinas del mundo no era entonces algo nuevo, sino que demostraba una manera de vivir y de protegerse, como así se expresó en 1905 con la fundación del Club Chino de San José, el cual incluía un fondo de ayuda mutual.
En 1934 se realizó un primer “censo de chinos” en la República de Costa Rica bajo un ambiente de franca hostilidad hacia ellos, pero durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial las cosas empezaron a cambiar en este sentido, al estar China dentro del bando de los “aliados” contra el fascismo. Así fue como en 1944 se suscribió el primer Tratado de Amistad entre China y Costa Rica, aunque luego esta relación se complicó a causa de la cuestión de Taiwán. La isla china que es motivo de grandes tensiones internacionales, durante toda la segunda mitad del siglo XX fue reconocida por el Estado costarricense como sede del único gobierno legítimo chino en contra de la República Popular China fundada en 1949. Durante este período destacó la llegada a Costa Rica de inmigrantes taiwaneses, aunque también siguieron llegando inmigrantes del sur de la China continental.
Imagen de la Familia Alán (Costa Rica 1944). Foto de la Colección de Laura Alán Berríos cedida al Instituto Confucio de San José.
La normalización de las relaciones entre la República de Costa Rica y la República Popular China se produjo definitivamente en 2007, cuando bajo la presidencia de Óscar Arias se sustituyó el reconocimiento al gobierno taiwanés por el reconocimiento al gobierno chino con sede en Pekín. A raíz de este nuevo contexto diplomático y geopolítico se desencadenaron hechos muy relevantes dentro de las relaciones sino-costarricenses, como fue la construcción del Estadio Nacional de Costa Rica en San José, obra ejecutada bajo donación de la República Popular China entre 2009 y 2010. Un año después, en 2011, se suscribió el actual Tratado de Libre Comercio entre los dos países que coincidió con la etapa de expansión económica y comercial de la República Popular China por todo el mundo. El presidente chino Xi Jinping visitó Costa Rica en 2013, destacando diferentes eventos organizados por la comunidad china que entonces cumplía sus 158 años de presencia en el país.
Hoy la comunidad china en Costa Rica está formada por un núcleo de unos 10.000 ciudadanos censados, aunque la totalidad de descendientes de origen chino se estima en unas 60.000 personas. Tal como es bien conocido, la mayoría de los inmigrantes chinos de la actualidad se desempeña en actividades comerciales como supermercados, restaurantes o tiendas de artículos importados. El auge del comercio entre los dos países gracias a las buenas relaciones diplomáticas en los últimos 20 años ha significado un claro fortalecimiento de la comunidad china en Costa Rica, expresado en el llamado “barrio chino” de San José, considerado el primero de estas características en toda Centroamérica. Un barrio que hoy no solo es el espacio de una gran actividad comercial, sino punto de encuentro cultural a través de festivales, ferias, exposiciones y desfiles. Una demostración de que el futuro compartido entre China y Costa Rica solo puede ser de prosperidad para ambas naciones. Desde estas líneas aprovecho para desear un Feliz Año Nuevo Chino 2026.
El presidente Xi Jinping durante su visita a Costa Rica en 2013, recibido por la presidenta Laura Chinchilla. Foto Huang Yahojia.





















