Agosto cierra con deflación de -0,11%, ¿por qué no se siente en el bolsillo?
Al considerar la inflación interanual, todos los meses del 2026 registraron una rebaja en los precios de bienes y servicios
Al terminar agosto, la inflación en Costa Rica volvió a registrar un índice negativo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
En esta ocasión, la variación mensual fue de -0,11%, mientras que la variación acumulada a agosto de 2026 también fue negativa, -0,50%. Finalmente, la variación interanual a agosto de 2026 fue de -0,17%.
Pero, ¿por qué los costarricenses no sienten las rebajas en los bolsillos?
Según los expertos, una inflación negativa no significa que todos los precios hayan bajado de precio ni que hayan regresado a los niveles de años anteriores.
En realidad, significa solamente que el promedio de precios de la canasta básica es ligeramente menor en relación con los 12 meses anteriores, explicó Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja.
Otro aspecto a considerar es que, después de aumentos altos a lo largo de varios años anteriores, una reducción pequeña no revierte la pérdida de poder adquisitivo de las familias. En otras palabras, la inflación negativa no compensa las alzas anteriores.
Por ejemplo, si un producto pasó de ¢1.000 a ¢1.300 y posteriormente bajó a ¢1.270, estadísticamente existe una reducción reciente, pero para el consumidor sigue siendo mucho más caro que antes.
También es claro que no todas las familias consumen los mismos productos.
El Índice de Precios del Consumidor (IPC) refleja el promedio de 289 bienes y servicios, por lo que es obvio que no todas las familias consumen los mismos productos.
La canasta básica que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) incluye bienes y servicios como boletos aéreos, automóviles nuevos y paquetes turísticos al extranjero, a la vez que registra el comportamiento del transporte en bus, el alquiler de viviendas y los huevos y los tomates, por citar varios ejemplos.
Por otra parte, Daniel Suchar, analista económico, destaca también las diferencias en las percepciones de los costarricenses en torno a la inflación.
“La diferencia radica principalmente en que el IPC mide la variación promedio de una canasta de 289 bienes y servicios, la cual ha estado fuertemente influenciada a la baja por la caída en sectores muy específicos, como el transporte y los bienes importados, gracias a la apreciación del colón; sin embargo, la percepción de los hogares se construye a partir de la ‘inflación de alta frecuencia’, es decir, las compras del día a día, como alimentos frescos, alquileres y servicios públicos, cuyos precios nominales se estabilizaron, pero se quedaron en el nivel alto que alcanzaron tras el choque inflacionario mundial del 2022”, indicó.