El pasado 23 de marzo, el politólogo Milton Madriz Cedeño publicó un artículo en el diario elmundo.cr, titulado “Costa Rica y China: hora de revisar una relación fallida”. Antes de analizar lo que esta persona opinó respecto a la relación entre Costa Rica y la República Popular China, considero que el citado artículo jamás se hubiera publicado si antes no se hubiera celebrado el 7 de marzo en Florida la denominada Cumbre del Escudo de las Américas. Una cumbre en la que una docena de presidentes latinoamericanos que están alineados ideológicamente con el actual presidente de los Estados Unidos, firmaron un acuerdo para militarizar sus respectivos países, y permitir con ello las intervenciones estadounidenses cuando se crea necesario. Unos días después de aquella cumbre en la que participó el presidente Rodrigo Chaves, el mismo mandatario tico ordenó el cierre de la Embajada de Cuba en Costa Rica, al mismo tiempo que declaró en medios públicos que “hay que limpiar al hemisferio de comunistas”.
Tanto la vergonzosa e irresponsable declaración del presidente Rodrigo Chaves, impropia de un gobernante en el siglo XXI, como el demagógico artículo del señor Madriz Cedeño, responden a la misma cuestión y al mismo contexto geopolítico. Ambas personas asumen que Costa Rica no tiene soberanía, y por lo tanto debe someterse sin contemplaciones a todas y cada una de las imposiciones de los Estados Unidos. En el citado artículo, de entrada, se reconoce que en el momento actual no hay cabida para los sentimentalismos en las relaciones entre países, y que lo importante son las relaciones condicionadas por el poder y los intereses. En esto es muy claro que la gran comunidad de ciudadanos estadounidenses que residen en Costa Rica condiciona mucho la vida del ciudadano medio costarricense, sobre todo para su economía.
No hay ninguna duda, que, si es por poder e intereses, la influencia estadounidense en Costa Rica tiene un impacto enorme a partir de la compra de terrenos y propiedades, la privatización de espacios públicos de alto valor ecológico y la venta de todo tipo de drogas cuyos principales consumidores son justamente los turistas norteamericanos que representan el 60% del total de turistas que anualmente visitan el país de la “pura vida”. También hay que decir, que en lo que respecta al consumo de drogas, las principales víctimas en Costa Rica son una gran cantidad de costarricenses de todas las edades, quienes se han vuelto adictos o bien están relacionados con la explosión de la criminalidad en el país. Es posible que incluso al señor Madriz Cedeño le parezca bien el estilo de vida que hoy impera en buena parte de las costas del Pacífico de Costa Rica, donde mientras hay colonias de extranjeros con ciudadanos estadounidenses dedicados al suministro de drogas para sus compatriotas que vienen a turistear, por otro lado, hay cientos de jóvenes ticos que malviven por las calles de los pueblos a causa de la adicción a las mismas drogas. Este escenario de degradación y criminalidad, tanto en Estados Unidos como en Costa Rica, es absolutamente impensable en la actual República Popular China.
Hay que recordarle también al señor Madriz Cedeño, que la proliferación del narcotráfico en Centroamérica a partir de los años 80 del siglo XX coincidió con las operaciones de la guerrilla “La Contra” organizada bajo la presidencia de Ronald Reagan en la Casa Blanca, una etapa que por otro lado significó el impulso definitivo del capitalismo neoliberal que posicionó a Costa Rica como país para el lavado de dinero a través de todo tipo de operaciones financieras. Y mientras todo esto se ha consolidado en el transcurso de cuatro décadas con una impresionante acumulación de capitales en Costa Rica, el país vive inmerso en un colapso diario para gran parte de la población a la hora de desplazarse a través del área metropolitana de la capital. Pero según el señor Madriz Cedeño, el modelo neoliberal es el bueno y el que interesa al país, a diferencia del socialismo con características chinas que, aunque está creando el mayor progreso social, económico y tecnológico de la historia humana, es malo por ser “comunista”.
El asunto, pues, va de ideología, y no como pretende vender el señor Madriz Cedeño con su demagogia y sus falsedades. Reitero el impacto estadounidense en el país, responsable directo de que los precios por la tierra y los inmuebles en Costa Rica sean los más elevados de toda América Latina. Precios indecentes e impagables para la mayoría de los mortales, y que únicamente pueden tener relación con oscuras operaciones financieras y chanchullos políticos. Un encarecimiento de precios que incide directamente en la construcción de infraestructuras como la Ruta 32 que menciona el señor Madriz Cedeño, cuyos retrasos y déficits tienen más que ver con corruptelas y mala gestión de los gobiernos que con el constructor chino contratado. Yo que he tenido la oportunidad de vivir en China durante varios meses, he constatado la eficiencia en la construcción de todo tipo de obras públicas cuando quien dirige las operaciones es un modelo de capitalismo de Estado bajo parámetros socialistas en la búsqueda del bien común.
En cuanto a la falta de reciprocidad en la relación económica entre China y Costa Rica, el señor Madriz Cedeño habla de una balanza comercial claramente desfavorable de 7 a 1. Sin embargo, los datos más recientes de la Administración General de Aduanas de China evidencia otra cosa. Anoto a continuación los datos aportados por Don Mauricio Ramírez Núñez en su excelente artículo publicado el 29 de marzo, también en elmundo.cr con el título “Cerrar las puertas a China es dispararse en el pie”. El citado autor asegura que, en 2024, el comercio bilateral alcanzó los 7.760 millones de dólares, con un crecimiento del 36,1%. Más significativo aún, Costa Rica exportó 4.380 millones de dólares, lo que representó un aumento del 50,1%, mientras que las importaciones desde China fueron de 3.380 millones. Es decir, en ese año el país registró un superávit comercial frente a una de las principales potencias económicas del mundo. Al año siguiente, en 2025, el comercio total se contrajo a 5.860 millones de dólares. Sin embargo, esa reducción, propia de las fluctuaciones del ciclo económico global, no altera la naturaleza estructural de la relación. Costa Rica continúa exportando bienes de alto valor estratégico, como circuitos integrados, dispositivos médicos, carne de res y café, mientras que China provee automóviles, productos electrónicos, acero y manufacturas. Lo que emerge de esta dinámica no es una relación fallida, sino una relación compleja dentro de las cadenas globales de valor.
Vista nocturna de Shanghái, símbolo del poder económico y tecnológico de la China del siglo XXI. Foto Sergi Lara
Momento durante la entrevista que la Televisión de China grabó el 15 de diciembre de 2025 en la Embajada de Costa Rica en Beijing para conocer la opinión del Embajador Alfredo Ortuño Victory, quien expresó su admiración por la República Popular China. Foto Sergi Lara
Pero volviendo a la ideología, el señor Madriz Cedeño también acusa a la Embajada de China en Costa Rica de comportarse como un “vigilante ideológico del debate público costarricense” a raíz de las quejas chinas cuando algunos diputados de la Asamblea Legislativa han insinuado que debería restablecerse la relación con Taiwán. El mismo señor Madriz Cedeño aboga igualmente por este acercamiento a Taiwán, poniendo como ejemplo el valor que tiene el conocido puente sobre el río Tempisque construido por taiwaneses. Un valor que según el señor Madriz Cedeño supera al del Estadio Nacional en San José construido por la República Popular China, el cual no tiene más interés que su diseño. Dejando de lado las infantiles observaciones del señor Madriz Cedeño sobre el mayor o menor valor de estas obras, cualquier comentario que ponga en cuestión el concepto de “una sola China” se va a topar siempre con la “Gran Muralla China” de su diplomacia. Hay que recordar al lector que el concepto de “una sola China” fue aprobado en 1971 por las Naciones Unidas a través de la Resolución 2758, la cual estableció que solo existe un territorio soberano llamado China, que Taiwán es parte inalienable de este territorio, y que la República Popular China es el único gobierno legítimo.
Las recientes acusaciones contra China en Costa Rica vivieron un punto de inflexión el 12 de marzo cuando el Gobierno denunció un ciberataque contra el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), atribuido a un actor con origen en China. Tal como era de esperar, la Embajada de China manifestó una queja airada, pero para el señor Madriz Cedeño la actitud china es inaceptable por querer “fijar los límites de lo que Costa Rica puede debatir”. En este sentido, el señor Madriz Cedeño debería investigar las acciones de las embajadas estadounidenses en todo el mundo, y muy especialmente en América Latina, las cuales han contribuido a gran cantidad de operaciones en contra de gobiernos legítimos. El artículo del señor Madriz Cedeño concluye apelando a no rendir reverencia a la República Popular China, a pesar de que este país es totalmente indispensable e insustituible en todo el mundo. En cambio, no dice nada sobre rendir reverencia a los Estados Unidos, país responsable de un brutal bloqueo sobre la isla de Cuba durante décadas que hoy ha desembocado en la tragedia humana más grave que se vive en nuestras tierras hermanas de Hispanoamérica. Es absolutamente abominable que en Costa Rica se haya generado este odio hacia pueblos con los que se comparte lengua, tradiciones, historia y mestizaje, y que poco tienen que ver con la cultura anglosajona.
Supongo que lo de “limpiar al hemisferio de comunistas” confirma que detrás de todo hay un pánico atroz al modelo socialista con características chinas, mientras los problemas de Costa Rica cada día se agudizan más y más a causa de copiar un modelo basado en comer hamburguesas y en adorar a Mickey Mouse. Un modelo de una enorme pobreza cultural y espiritual, a diferencia del modelo de civilización que representa China con más de 5.000 años de historia.
Pero esto de rendir reverencia al modelo norteamericano anglosajón, el señor Madriz Cedeño lo concibe como parte del pragmatismo que hay que tener para que el país saque el mayor provecho dentro de esas relaciones condicionadas por el poder y los intereses del capitalismo más depredador, que en Costa Rica ya cumple más de un siglo desde que la United Fruit Company se apropió de gran cantidad de tierras por toda Centroamérica con el beneplácito de las oligarquías criollas. En este punto es de agradecer la posición del actual presidente de Guatemala, quien rechazó participar en la Cumbre del Escudo de las Américas. Y si menciono a Guatemala es porque fue este país el primero en Hispanoamérica que se rebeló contra el poder estadounidense a mediados del siglo XX, pero también fue el primero que sufrió el impacto directo de las acciones de la CIA. La principal agencia de inteligencia estadounidense puso en marcha en Guatemala su “plan piloto” para derrocar a gobiernos democráticamente electos, y con ello generar el mayor caos posible entre guerras civiles y dictaduras, además de perfeccionar el vínculo directo con el crimen organizado.
En Costa Rica volvemos a revivir los oscuros tiempos de la “Guerra Fría” entre los años 40 y 50 del siglo XX, cuando en los Estados Unidos se perseguía a “comunistas”. En aquel tiempo fue clave la figura política de Pepe Figueres como presidente de Costa Rica, durante cuyos gobiernos se expulsaron del país a “comunistas” y se ilegalizaron a los partidos políticos de esta ideología, un episodio histórico que ya abordé en un artículo publicado en este mismo medio el pasado 16 de febrero. Posiblemente muchos en Costa Rica creen que se pueda reeditar aquel impulso de mediados del siglo XX adaptado al siglo XXI bajo el lema de “Make America Great Again” (MAGA). Sin embargo, Estados Unidos hoy representa decadencia, crimen e imperialismo que destruye hasta sus propios aliados. En cambio, China hoy representa el más eficiente modelo híbrido que marca la pauta del progreso en todo el planeta. Oponerse a China es tan mezquino como suicida.
Exposición de datos durante la Conferencia “Entendiendo a China”, celebrada entre noviembre y diciembre de 2025 en la ciudad de Cantón (Guangzhou), donde se aprecia la magnitud del cambio de poderes que se ha producido en los últimos años. Si a inicios del siglo XXI era Estados Unidos quien dominaba en la mayoría de las áreas tecnológicas críticas (círculo izquierdo con prevalencia del color azul), actualmente es China quien domina estas mismas áreas tecnológicas críticas (círculo derecho con prevalencia del color rojo). Abajo, otra imagen relacionada con la misma conferencia. Fotos Sergi Lara





















