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Nuevo plan será menos ambicioso y pretende alcanzar un 3% del PIB
Reforma fiscal toca la puerta de 2008

• Mejoras recaudatorias y reducción de gastos generarían casi un 1% del 3% esperado del PIB

• En noviembre el Ejecutivo logró un octavo superávit financiero consecutivo, aun sin los nuevos tributos

Wilmer Murillo
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El plan fiscal es considerado necesario para invertir en infraestructura y desarrollo social como elementos de competitividad para el sector privado. De allí que no es materia olvidada por las autoridades económicas.
Sin embargo, la cartera de Hacienda considera que el proyecto que impulsará, tan pronto se aclaren los nublados del día en la Asamblea Legislativa con las leyes de implementación, es menos ambicioso desde el punto de vista recaudatorio que reformas anteriores.
El titular del cargo, Guillermo Zúñiga, adelantó que la propuesta que se maneja intentaría un aumento en la recaudación equivalente a un 3% del Producto Interno Bruto (PIB). Cada punto del PIB es igual a $264 millones.
Asimismo, se propone aumentar en un 0,8% del PIB los ingresos, esto a base de “parsimonia en el gasto” y una mejor recaudación de los tributos existentes.
“Lo que se plantea ahora, por lo tanto, no es hacer una reforma fiscal solo para recaudar más impuestos, sino que hay que aprovechar para mejorar el sistema, y no introducir más distorsiones”, señaló Zúñiga.
“No se ha perdido interés en la reforma tributaria pues hace falta para aumentar el gasto en educación, ejecutar obras de infraestructura y capitalizar el Banco Central”, adujo el titular de Hacienda.
A pesar de avances para reducir la pobreza y el desempleo y para las transferencias al Consejo Nacional de Vialidad, las municipalidades, educación y en general para inversión social, Zúñiga señaló que se sigue postergando la inversión pública, necesaria para seguir creciendo a buen ritmo.
Esto mismo ocurre con la necesidad de más recursos para capitalizar al Banco Central para contribuir con la estabilidad macroeconómica y así bajar la inflación a niveles internacionales.
La posición de impulsar la reforma fiscal estructural es permitirle también al Estado contar con mejores herramientas para combatir la evasión, así como obtener nuevos ingresos para controlar el incremento de la deuda pública y hacerles frente a inversiones importantes para el país.
Si a todo esto se le suma que el Ejecutivo estruja en menor proporción al sector privado, al demandar menos crédito, entonces el gobierno tiene un superávit y el plan fiscal no es necesario como elemento generador de ingresos, sino para apuntalar las mejoras de infraestructura que requiere Costa Rica.
El país ha caminado bien sin la reforma fiscal. Hasta noviembre, por ejemplo, el Poder Ejecutivo logró un octavo y consecutivo superávit primario.
El flujo de caja del Gobierno muestra en el acumulado a noviembre un robusto crecimiento del 31% en los ingresos, lo que se reflejó a su vez en una reducción de la deuda pública de un 4% del Producto Interno Bruto y llevar la inversión hasta un 2% del PIB.
La conjugación de elementos favorables permitieron que el Ministerio de Hacienda lograra bajar la deuda respecto al PIB de un 56% en 2005 a un 45% este año y debido a esta circunstancia el titular de Hacienda no descarta renegociar la deuda que ahora es cara por una más barata.
Las menores presiones ejercidas en el mercado por la bonanza fiscal contribuyeron además a la estabilidad macroeconómica, y con los esfuerzos del Banco Central para reducir la inflación, que pese a todo, este año se le agregaron al menos dos puntos porcentuales por factores exógenos, como el petróleo y el aumento mundial en el precio de los alimentos.
Gracias a esa menor participación en el mercado mantuvo un depósito en el Banco Central como cajero del Estado de $376 millones, coadyuvando a frenar el medio circulante.
El superávit financiero, después de pagar todos los gastos más los intereses alcanzo los $59 millones.
A pesar de estas cifras el gasto estratégico del Gobierno a noviembre aumentó un 90%, hasta $699 millones. Este rubro incluye los programas sociales de la administración que este año permitieron reducir el desempleo y la pobreza.
La hazaña tributaria no termina allí. Este año el Ministerio de Hacienda espera cerrar con un déficit fiscal del 0,4% del PIB, y replicar o mejorar esta situación en 2008. Esa opción es factible, pues el Ministro recordó que el presupuesto aprobado para el año entrante está financiado sanamente (con ingresos generados por impuestos) hasta en un 70%.
No obstante, dijo que el país requiere elevar hasta un 18% la carga tributaria para dar un salto al desarrollo modernizando toda su infraestructura.
Esta administración le puede dejar a Costa Rica un sistema nacional de inversión pública, un sistema de evaluación de gasto que no se pueda quitar y que se logre mantener, un modelo tributario aduanero moderno que cobre como debe ser y dé los servicios que corresponden, recursos para infraestructura, educación, desarrollo social y mayor competitividad nacional; una propuesta de sostenibilidad de deuda en el largo plazo con tendencia decreciente, y una disminución de la inflación”, aseguró el ministro Zúñiga.
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