Costa Rica cuenta con universidades, centros de investigación, empresas y talento capaces de generar nuevas ideas, pero todavía enfrenta el reto de que ese conocimiento se transforme en productos, empresas y soluciones que lleguen al mercado.
Esta fue una de las principales discusiones de Destino Impacto, una iniciativa de Fundación CRUSA que reunió a emprendedores, investigadores, compañías, inversionistas y representantes del sector público para analizar cómo fortalecer el emprendimiento científico y tecnológico.
Marina Andrea Baima, especialista en innovación y cofundadora de ENNOIA Latam, señaló que América Latina no parte de cero, pues cuenta con capacidades suficientes para generar proyectos de alto impacto, pero necesita una mayor colaboración entre quienes forman parte del ecosistema.
“Tenemos el talento, tenemos las universidades, los centros de investigación, compañías, startups e institucionalidad robusta”, dijo Baima, quien también destacó la importancia de que estos actores trabajen de manera conjunta.
Para la especialista, un ecosistema de innovación también requiere identificar problemas concretos y crear las condiciones para que las ideas puedan probarse, recibir inversión y convertirse en soluciones.
En ese proceso, Costa Rica podría aprovechar fortalezas como su biodiversidad, bioeconomía, transición energética, educación y tecnología para desarrollar soluciones que también puedan probarse y crecer en otros mercados de la región.
Byron Salas, director ejecutivo de CRUSA, coincidió en que el país no necesita comenzar desde cero, sino mejorar las conexiones que permitan aprovechar las capacidades que ya existen.
El acceso a financiamiento en las primeras etapas, la validación de tecnologías y el acercamiento entre investigadores y empresas son algunos de los obstáculos que deben resolverse para facilitar el paso de una investigación a un producto o negocio.
La meta es reducir el tiempo y las dificultades que enfrenta una buena idea antes de encontrar clientes, inversión o una aplicación comercial.
Destino Impacto forma parte de las conversaciones que CRUSA impulsa por su 30 aniversario para identificar oportunidades y desafíos que marcarán el desarrollo del país en los próximos años.