Cumplir con una visión integral de sostenibilidad bajo criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) es un desafío que requiere un esfuerzo conjunto en la operación de las empresas y en el establecimiento de una filosofía coherente para su aplicación.
En esa línea, el Banco de Costa Rica (BCR) se ha consolidado como una entidad bancaria que, mediante la adopción de estándares internacionales, ha desarrollado acciones y generado resultados medibles en distintas áreas de su operación.
En su Reporte de Sostenibilidad 2025, la institución presentó resultados que reflejan un modelo de negocio respaldado por la confianza que ha construido con sus clientes durante 149 años de trayectoria y por una visión orientada a la generación de valor público.
“La sostenibilidad social la incorporamos como una visión desde la cual entendemos que la sostenibilidad es el camino, no el destino. Desde ese punto de vista, esta visión nos permite tener una mayor y mejor comprensión, desde el reconocimiento de nuestras partes interesadas hasta la manera de integrar las decisiones del negocio en función de los impactos y del valor público que queremos entregarles”, señaló Kattia Morales, gerente de Sostenibilidad del BCR.
Financiamiento sostenible
Para alcanzar las metas y resultados establecidos, la entidad considera fundamental su papel como prestador de servicios y acompañante de sus clientes, con el objetivo de convertirse en un motor de desarrollo sostenible.
Un ejemplo de ello fue la colocación de más de ¢3 449 millones en créditos Vivienda Impulso Sostenible y ¢7 750 millones en créditos Vehículo Impulso Sostenible.
A esto se sumó la asignación de ¢71 760 millones de la cartera de crédito a proyectos orientados a la mitigación y adaptación al cambio climático, lo que contribuye al cumplimiento del Plan Nacional de Descarbonización y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
A estas alternativas se añadió BCR Pyme Acción Turismo, un programa dirigido a empresas turísticas que buscan mejorar su productividad mediante inversiones enfocadas en sostenibilidad, resiliencia climática y continuidad operativa frente a eventos climáticos extremos.
“Acceder a condiciones competitivas de financiamiento les permitirá mantener un negocio con menor impacto ambiental y, con el tiempo, reducir sus costos. También buscamos ayudarles a realizar inversiones para reducir el consumo o hacer un uso más eficiente del agua. Todo esto contribuye a su sostenibilidad financiera futura y, en este caso, les permite ofrecer una experiencia más sostenible”, indicó Morales.
Acompañamiento institucional como parte de su estrategia
La entidad también complementó estas soluciones con un acompañamiento transversal, mediante iniciativas como el programa Finanzas en Acción, en el que se capacitaron más de 100 empresas y alrededor de 3 mil personas en temas como ahorro, crédito, seguridad y uso de canales digitales.
Sumado a ello, el BCR destinó ¢82 880 millones para impulsar el capital de trabajo y el crecimiento de las pymes mediante financiamientos y microcréditos.
Esta labor se complementó con ferias pyme a nivel nacional, espacios en los que los negocios recibieron acompañamiento, visibilidad y la oportunidad de dar a conocer sus productos y servicios.
“El BCR se ha planteado aportar valor con propósito desde una visión gerencial y estratégica, cómo podemos acompañar de mejor manera a las pymes, justamente para no solo trabajar en procesos de mejora de sus productos y servicios, sino también en el asesoramiento que ya veníamos realizando, pero ahora con una dirección mucho más marcada hacia las alianzas estratégicas”, comentó Morales.
Rentabilidad convertida en valor público
Estos resultados también se sustentan en el desempeño financiero de la institución, que le permite reinvertir sus excedentes en iniciativas vinculadas con el desarrollo sostenible.
“Celebramos nuestras utilidades, nuestra rentabilidad histórica y los reconocimientos que hemos recibido, los cuales están claramente visibilizados en el reporte, como la calificación de Moody’s. Esta solidez financiera se traduce, desde nuestro propósito de generar valor público, en utilizar y reinvertir esa rentabilidad para fortalecer el bienestar económico y social del país”, expresó Morales.
En términos concretos, esa reinversión se tradujo en ¢12 517 millones en cargas parafiscales destinadas a contribuir a las labores de la CNE, el Infocoop y el CONAPE, además de fortalecer el régimen del IVM.
Por otra parte, los Puntos Tucán ampliaron el acceso a servicios financieros en distintas zonas del país, pues durante 2025 la red cerró con 3 530 comercios activos, en los que se realizaron transacciones por ₡409 000 millones mediante 8,4 millones de transacciones.
El alcance de esta visión también se reflejó en iniciativas que buscan ampliar el acceso a los servicios y facilitar la interacción de las personas con el sistema financiero.
Además de los Puntos Tucán, el BCR contribuyó a que 1 356 autobuses del GAM incorporaran el pago electrónico, lo que benefició a 1,2 millones de personas.
“Los procesos de transformación digital son parte de nuestra meta, justamente para que la prestación de nuestros productos también se realice a través de canales que sigan potenciando la accesibilidad y la bancarización para ese segmento de la población que requiere la autogestión. A su vez, trabajar en indicadores de ciberseguridad como parte de la transformación digital es fundamental”, añadió Morales.
La capacidad de la institución también se extendió a la prestación de servicios públicos, ya que, a través de los 118 Puntos País, el BCR facilitó 12,3 millones de trámites relacionados con servicios del Estado durante 2025.
Además, por medio de fideicomisos, benefició a más de tres millones de personas con la ejecución de proyectos estratégicos de infraestructura pública.
Estos resultados forman parte de una estrategia que busca integrar la sostenibilidad en distintas áreas de la operación y utilizar las capacidades del banco para generar impactos económicos, ambientales y sociales.
“Nuestra aspiración y compromiso es seguir en un proceso intencional de crecimiento, a partir de un diálogo muy constructivo con nuestra cartera de clientes, entendiendo a profundidad sus necesidades y, justamente, estructurando a la medida de esas necesidades las oportunidades de crecimiento sostenible”, concluyó Morales.