¿Su empresa aparece cuando los clientes le preguntan a la inteligencia artificial?
El Generative Engine Optimization gana relevancia mientras las marcas buscan que sus contenidos sean considerados por herramientas como ChatGPT
Las empresas enfrentan un nuevo reto para ser encontradas por sus clientes y ya no basta con aparecer en Google, pues cada vez más personas recurren a herramientas de inteligencia artificial (IA) para buscar información, comparar opciones y conocer marcas.
Este cambio obliga a las compañías a replantear cómo generan y distribuyen contenido, pero también cómo incorporan la inteligencia artificial en sus propias operaciones para aprovecharla más allá de la generación automática de textos o imágenes.
Es en ese punto donde surge el Generative Engine Optimization (GEO), una disciplina que busca mejorar la forma en que los contenidos son comprendidos y considerados por los motores de IA, mientras las empresas exploran nuevas aplicaciones de esta tecnología para sus procesos.
“Lo que estas plataformas responden sobre una empresa depende del contenido que esa empresa y los medios han publicado”, dijo Rodrigo Castro, CEO de Shift Latam, al destacar el nuevo peso que adquiere la presencia digital de las marcas.
Ante estos cambios, Shift LAB, unidad de Shift Latam especializada en innovación, inteligencia artificial y tecnología, desarrolla soluciones para que las organizaciones incorporen estas herramientas de acuerdo con los problemas y objetivos concretos del negocio.
La propuesta parte de dónde la IA puede generar realmente valor para una empresa, ya sea reduciendo tareas repetitivas, analizando información, identificando riesgos o creando nuevas soluciones digitales.
Entre las alternativas se encuentran diagnósticos de madurez en inteligencia artificial, automatización de procesos, integración de IA en los flujos de trabajo, desarrollo de productos digitales e inteligencia de datos.
Esto permite que una compañía determine primero qué necesita resolver y después defina cómo utilizar la tecnología, en lugar de incorporar herramientas sin una finalidad clara.
“El reto ya no es tener acceso a la inteligencia artificial, sino saber dónde genera valor real para el negocio”, señaló Castro.
Para el especialista, la tecnología tampoco elimina la importancia del trabajo humano, pues la estrategia, el contexto y el criterio siguen siendo necesarios para decidir cómo utilizar los resultados que genera una herramienta.
“La ventaja no está en producir más con inteligencia artificial, sino en pensar mejor con ella”, finalizó.
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