Baja en el tipo de cambio del dólar y altas tasas de interés golpean la generación de puestos de trabajo, según la UNA
Empleo refleja una reducción sostenida en la participación laboral al pasar de 60% en el 2022, a un 54% en el 2026
La política monetaria dictada por el Banco Central está afectando la actividad económica y la generación de empleo, de acuerdo con el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA).
Y es que, a pesar de que la inflación ya cuenta 15 meses consecutivos por debajo de cero y el desempleo es inferior al 7%, lo cierto del caso es que esto no se ha traducido en una mayor actividad económica, ni tampoco en un costo menor en los créditos que pagan las personas y las empresas y, por ende, no hay nuevos puestos de trabajo.
En el caso del dólar, la apreciación del colón dejó de ser una preocupación exclusiva de las empresas de turismo y los exportadores y, por el contrario, ya es más que evidente que está provocando daños en la inversión, el empleo, la producción y hasta las ganancias del Gobierno.
Para el 4 de septiembre anterior, la divisa de Estados Unidos se había depreciado ¢200 por unidad en relación con 2022 y más de ¢50 en relación con enero de este año.
Es por ello que no extraño que el tipo de cambio sea la principal preocupación de todas las empresas, sin importar su tamaño o régimen, de acuerdo con una encuesta que realizó la Cámara de Industrias a mediados de agosto.
“Si bien durante la mayor parte del 2025 la apreciación del tipo de cambio fue relativamente baja —alrededor de un 2,2%—, a partir de los últimos meses del año pasado y durante lo que llevamos de este año se ha registrado una aceleración en la apreciación del colón de alrededor de un 10%, lo que ha profundizado los efectos negativos que se vienen acumulando sobre las empresas desde el segundo semestre del 2022”, explicó Sergio Capón, presidente de la Cámara de Industrias, en torno a la afectación del súper colón.
Por otra parte, para julio de este año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en -0,28%. Frente a ello, el Banco Central mantuvo una Tasa de Política Monetaria (TPM) del 3%, luego de meses en que distintos sectores empresariales han solicitado una mayor flexibilización de este indicador, al considerarse restrictivo para la economía.
La TPM es un indicador que sirve de referencia al sistema bancario nacional para definir los intereses que se cobran por el crédito, a la vez que el Banco Central la utiliza para controlar la inflación. Cuando la TPM es alta, los intereses serán altos, mientras que una TPM baja implica préstamos más baratos.
“Aunque la TPM ha venido en descenso, su transmisión es incompleta y poco efectiva hacia las tasas de interés reales que, por ejemplo, pagan los ciudadanos por sus créditos ante el sistema financiero nacional. Lo anterior deriva de un análisis que revela el mantenimiento de tasas de interés reales alejadas de un valor neutral, lo cual resulta preocupante, pues está afectando la economía”, dijo Marco Otoya, investigador de la Universidad Nacional.
Para febrero de 2020, es decir, antes de la pandemia de Covid-19, el país registraba hasta 2.227.240 personas ocupadas, mientras que para junio de 2026 la cifra llegó a 2.182.916.
Esto, a pesar de que la población en edad de trabajar continúa en crecimiento y que la tasa de desempleo es de apenas 6,7%.
“Aunque el porcentaje de desempleo se mantiene, la reducción no se explica por la creación de nuevas fuentes de empleo, sino que se explica a partir de una reducción sostenida en la participación laboral que bajó del 60%, en el 2022, a un 54% en el 2026. Por ejemplo, en el caso de la industria manufacturera, el número de ocupados se redujo en 24.057 personaseste año comparado con el anterior. Esa contracción, cercana al 10%, evidencia la pérdida de dinamismo productivo”, agregó Randall Arce, investigador de la UNA.
Ante este panorama, Cinpe-UNA considera que se debe procurar una política monetaria que se traduzca en mejores condiciones de crédito para las empresas y los hogares, donde las decisiones sobre tasas de interés lleguen de manera oportuna al costo del financiamiento, sobre todo las del régimen definitivo, que generan la mayor parte del empleo.
“Aprovechando la deflación existente, se debe apuntar hacia una política expansiva de demanda que reactive sectores claves de la economía y que se alinee con medidas de eficiencia tributaria. Además, es vital favorecer los encadenamientos productivos entre empresas del régimen de zonas francas con el resto de la economía nacional”, dijo la Universidad Nacional.