Los precios suben pronto: ALTARA arranca obra en diciembre con más del 80% colocado
ALTARA —de BLD Urban Living, en San Rafael de Escazú— arranca obra en diciembre y cierra su etapa de origen
Más de ocho de cada diez residencias de ALTARA ya tienen dueño, y ninguno recorrió un apartamento terminado. Decidieron con un plano, un render y la trayectoria del desarrollador sobre la mesa.
El dato dice bastante sobre cómo compra hoy el segmento premium costarricense. En lo que suele ser el acto financiero más conservador de una familia, un grupo de compradores acomodados comprometió capital en un activo que solo existía en el diseño.
ALTARA lo muestra de cerca. El proyecto, en Calle Primavera, San Rafael de Escazú, confirmó el inicio de construcción para diciembre de 2026 con la mayoría de sus residencias colocadas en preventa. Con la primera piedra se cierra lo que el desarrollador llama la edición original: quienes entraron cuando el proyecto aún no se construía.
Los números explican la decisión. La preventa, modalidad regulada en el país, funciona como una ventana de entrada: el precio más bajo del ciclo aparece al inicio, cuando aún no hay nada construido. Hoy, con la obra aún por comenzar, las unidades disponibles empiezan en US$326.000.

Hay dos tipos de apartamentos disponibles. El primero, de 140 m², es la residencia más amplia del proyecto: tres habitaciones sobre una planta abierta que integra la sala, el comedor y la cocina y se abre al balcón, con espacio flex para estudio u oficina en casa y dos baños y medio, con un precio de US$353.000. El segundo, de 122 m², lleva ese mismo lenguaje a un formato más compacto, de dos habitaciones y dos baños, y fija el precio de entrada.
Las zonas comunes están pensadas para que la vida ocurra fuera del apartamento. Para la rutina diaria, una piscina temperada con carril de nado y un gimnasio; para el juego, una cancha de pádel y una mini cancha de fútbol; y para recibir, un lounge con cocina equipada, un game lounge, un firepit y un área de grill. Se suman un coworking para los días de trabajo desde casa, un espacio de lavacar y cargadores para vehículos eléctricos, todo bajo la vocación biofílica —la naturaleza integrada al diseño— que da nombre y carácter al proyecto.
La dirección refuerza el perfil. ALTARA se levanta en Calle Primavera, uno de los sectores de mayor plusvalía del país: a pasos de cafés y restaurantes, cerca de oficinas, colegios y centros comerciales, y con acceso rápido a la Ruta 27. Un vecindario que combina vida urbana con privacidad, y que sostiene el valor de lo que se construye en él.
La preventa deja una señal. Cuando el diseño y la reputación bastan para colocar un proyecto antes de construirlo, la etapa de origen deja de ser un descuento de lanzamiento y se vuelve un activo escaso. En ALTARA termina en diciembre; lo que siga se venderá al precio del avance.