En mayo de 1942, el presidente Rafael Ángel Calderón Guardia habla en el Congreso Constitucional.
Les pide a los diputados votar a favor de las garantías sociales.
Dice:
“Nuestros compatriotas han vuelto sus ojos al Todo Poderoso cuando la angustia los oprime, y esa misma fe y ese mismo apego a las nobles ideas cristianas que ellos sustentan merecen la comprensión efusiva de vosotros.
No como hombres, sino como gobernantes, nosotros hemos abierto de par en par el caudal de nuestros sentimientos,
Rectamente destinados al servicio del pueblo que se sirvió elegirnos.
Así, de idéntica manera, nosotros queremos que extendáis a todos vuestra mano justiciera y que forjéis la segunda independencia de la nacionalidad,
Incluyendo dentro de su Constitución el nuevo capítulo que mediante vuestro voto se llamará de las garantías sociales y cuyo cumplimiento hará que la Costa Rica del mañana más próspera, más libre y más feliz os otorgue conmovida su irrestricta gratitud”.
El producto de un largo proceso histórico se ve culminado el 15 de setiembre de 1943.
El pueblo costarricense sale a las calles a celebrar la promulgación del seguro social y las garantías sociales.
Convergen este día las fuerzas sociales y políticas que han hecho posible tal logro.
El Partido Vanguardia Popular y su líder Manuel Mora Valverde,
La Iglesia Católica jefeada por el arzobispo de San José, Monseñor Víctor Manuel Sanabria y el Partido Republicano con el estadista doctor Rafael Ángel Calderón Guardia.
La década de los cuarenta es en extremo conflictiva.
Los comerciantes, profesionales, obreros y campesinos están siendo oprimidos por el modelo económico liberal.
Los cafetaleros no quieren perder su hegemonía.
Calderón es apoyado por esta clase, pero luego, ante la filantropía, apego a la problemática popular y reformas sociales del presidente se le quita este apoyo.
Contra viento y marea se crea la Caja Costarricense del Seguro Social, se aprueba el Código de Trabajo y las Garantías Sociales.
Ya el pueblo puede hablar de salarios mínimos, jornada máxima, tribunales de trabajo, derecho de huelga, seguros, convenciones de trabajo.
La democracia costarricense tiene en estas reformas el soporte necesario para emprender un camino directo hacia la justicia.
La historia no ha permitido equivocarse a los hombres que lucharon por ellas y se imaginaron una patria mejor.



































