Los movimientos de izquierda han terminado por apropiarse del feminismo. Lo que originalmente buscaba la reivindicación legítima de la mujer, busca real de oportunidades y su esfuerzo en superarse, hoy ha sido transformado en una plataforma del feminismo radical. El 8 de marzo, día en que se conmemora la lucha y dignidad de la mujer, ha sido absorbido por este enfoque ideológico, la izquierda.
El feminismo radical no se centra en erradicar el machismo ni en generar igualdad real de oportunidades. Más bien, en muchos casos, busca deslegitimar al hombre y construir un discurso basado en el resentimiento. Se promueve una narrativa donde se perciben como oprimidas, pero al mismo tiempo se intenta silenciar o excluir a quienes no comparten esa visión. Llaman empoderamiento al aborto, pero no reconocen que hay vida desde la concepción del bebé, pero llaman “mujer” a un hombre que se pone una peluca.
El pasado 8 de marzo participé en la marcha junto al grupo Disidentes de Costa Rica. Nuestro objetivo era sencillo: abrir un espacio de diálogo respetuoso, escuchar ideas distintas y elevar el nivel del debate. Incluso, resultaba llamativo ver banderas de Palestina en una actividad cuyo enfoque debería ser otro, lo cual evidenciaba la carga ideológica del evento.
¿Qué ocurrió? Apenas intentamos instalar una mesa con sillas para conversar, la reacción fue inmediata. En menos de 30 segundos, fuimos rodeados y prácticamente echados. No hubo apertura al diálogo: hubo insultos, gestos ofensivos y un claro intento de silenciarnos. Se predica tolerancia, pero se practica una tolerancia cero hacia quien piensa diferente. Los policías se hicieron presentes hasta que nos botaron la mesa, agredieron y cuando ya se estaba saliendo de control.
Algunos miembros de Disidentes llevaban gorras alusivas a Donald Trump (MAGA), las cuales fueron arrebatadas por manifestantes. Queda la duda de si corrieron la misma suerte que la piñata del presidente Rodrigo Chaves Robles, la cual fue destruida públicamente. Al presidente, le felicito por irse cada vez más a la derecha y haberse manifestado en contra del comunismo.
En redes sociales también se han visto reacciones de jóvenes que se oponen al feminismo radical, pero muchas veces utilizando lenguaje ofensivo. Aquí es importante ser claros: el debate de ideas debe darse desde el respeto. Responder con insultos o descalificaciones nos hace caer en el mismo nivel que criticamos. Como bien dice el principio bíblico: “de la abundancia del corazón habla la boca” y “por sus frutos los conoceréis”.
¿La Nueva Derecha?
Costa Rica atraviesa una crisis de valores. Cada vez más, los movimientos de izquierda logran posicionarse entre los jóvenes, presentando el progresismo como sinónimo de “avance y progreso”. Sin embargo, este enfoque muchas veces implica desplazar a Dios, debilitar la familia tradicional y promover un modelo donde el Estado crece y las decisiones nacionales se subordinan a organismos internacionales.
Frente a esto, surge una alternativa: una Nueva Derecha que defienda principios claros, que defienda raíces de vida y la libertad. Una visión que promueva un país soberano, capaz de tomar sus propias decisiones sin imposiciones externas. Una nación donde Dios sea guía, la familia sea pilar fundamental y el Estado sea limitado, eficiente y no excesivamente burocrático.
En este contexto, voces como Agustín Laje han advertido sobre las nuevas formas de imposición ideológica, mientras que líderes como Javier Milei han puesto sobre la mesa la importancia de reducir el Estado y recuperar la libertad individual, en otras palabras, el ahorro, esfuerzo y trabajo duro para lograr lo que nos proponemos.
Hablar de libertad y soberanía es una necesidad. Pero debe hacerse con coherencia. No se trata de defender únicamente la libertad que me conviene, sino de sostenerla incluso cuando incomoda.
Costa Rica ha sido una nación bendecida. Y el verdadero desafío es que lo siga siendo: defendiendo la libertad, fortaleciendo sus valores y apostando por un futuro donde el respeto, la verdad y la responsabilidad prevalezcan sobre lo venidero.
Andrés Castillo Duarte
Licenciado RRII, Asesor Político.





































