Los perezosos o folívoros (Folivora, del latín: «que come hojas») son un suborden de mamíferos placentarios neotropicales del orden de los pilosos, propios de las selvas húmedas de América Central y América del Sur. Las especies actuales se pueden clasificar en dos géneros: perezosos de tres dedos (Bradypus) y de dos dedos (Choloepus).
Declarado en Costa Rica como uno de los Símbolos Nacionales, el oso perezoso contribuye al ambiente creando micro ecosistemas en su propio pelaje (algas, insectos); además, funge como dispersor de semillas y recicla nutrientes al fertilizar el suelo con sus excrementos; es un eslabón importante en la red trófica y un indicador de la salud del bosque tropical.
El protagonista de esta breve historia es de tres dedos. Llegó a las cercanías de mi casa temprano en la mañana, desplazándose a través de los cables del tendido eléctrico. Tuve la suerte de verlo venir, porque diariamente, a la misma hora, salgo a respirar aire puro y aprovecho para le dejarle migajas de pan y cáscaras de fruta a varios tipos de pájaros que visitan el jardín.
Siempre me han gustado los animales -domésticos y silvestres- con pocas excepciones, pues repelo a las culebras y a las ratas.
Al ver al perezoso, comencé de inmediato a llamar a las autoridades de Vida Silvestre y otras dependencias. Pero no hubo respuesta. Por fortuna, a través del 911 me conectaron con el Cuerpo de Bomberos y ellos, respondieron bastante rápido al llamado de rescate.
Mientras los esperábamos, se nos unió un pequeño grupo de vecinos y varios ciclistas se detuvieron a tomar fotos.
Hago estas líneas en agradecimiento a la cuadrilla de bomberos liderada por don Rodrigo Leandro, que con sumo cuidado, logró bajar al animalito del techo de la casa vecina, para posteriormente liberarlo en una zona cercana llena de árboles. Actuaron en honor a su lema: "Amamos lo que hacemos, cuidamos lo que usted ama"
Anteriormente, esta misma madrugada, otra cuadrilla había acudido a un llamado semejante pero tristemente, encontraron a otro perezoso electrocutado. El “nuestro” se salvó. Un ejemplar magnífico, de ojos brillantes, hermoso pelaje y afiladas uñas. A todos nos “volvió el alma al cuerpo” cuando finalmente estuvo en brazos del bombero.
Maravilloso trabajo el que realiza el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica; cargado de humanidad, valentía, empatía y responsabilidad.
Mientras en el país, miles se insultan y otros tantos atentan contra sus semejantes, el mundo natural, las propiedades y las arcas públicas, hay gente que dedica su vida al servicio de los demás: personas en peligro, amenazadas por las llamas, perdidas en las montañas o en riesgo de morir. Su ayuda se extiende, amorosamente, a los animales silvestres tan valiosos como el de este relato.
Adriana Núñez, periodista





































