Iniciamos este 2026 en un momento crítico para Costa Rica. A escasas semanas de las elecciones nacionales, el panorama para nuestra población menor de edad —que asciende a aproximadamente 1,300,000 personas— es de una vulnerabilidad sistémica que no admite más retórica vacía. Como académicos y defensores de derechos humanos, observamos con alarma cómo la "Suiza Centroamericana" posterga el interés superior del niño frente a crisis de gestión, presupuestación y voluntad política.
La deuda histórica con las niñas, niños y personas adolescentes no es solo ética; es una erosión directa del capital social y humano de nuestra nación. A continuación, presento un análisis técnico de los vacíos actuales y las recomendaciones imperativas para la administración que asumirá el poder en mayo.
I. El "Apagón" que no cesa: Educación y Salud Adolescente
A pesar de los informes del Estado de la Educación, la recuperación del aprendizaje tras el apagón educativo de años anteriores ha sido errática. No basta con la presencialidad si no hay calidad ni equidad.
* Vacíos en Educación: Persiste una brecha digital y de infraestructura que condena a las personas
Menores de edad de zonas rurales y urbano-marginales a una "educación de segunda o de tercera". El rezago en competencias básicas de lectura y matemáticas es una emergencia nacional que los candidatos apenas rozan en sus planes de gobierno.
* La Crisis de Salud Mental: Nuestra población adolescente está gritando por ayuda. Los índices de depresión, ansiedad e ideación suicida han alcanzado picos históricos, mientras que la inversión en salud mental sigue siendo inferior al 2% del presupuesto de salud. No hay clínicas especializadas suficientes ni protocolos de respuesta inmediata en centros educativos.
II. La Crisis de Gobernanza en el PANI
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI), ente rector de la protección y garantía de derechos, enfrenta una crisis de legitimidad y técnica. Los recientes hallazgos de auditoría (finales de 2025) sobre muchos nombramientos que no cumplían con los requisitos de idoneidad, sumados a una Junta Directiva que a menudo responde a criterios políticos y no técnicos, han debilitado la institución.
Nota Crítica: No se puede proteger y garantías los derechos de las personas menores de edad con una institución cuya cúpula carece de la especialización y especificación necesaria. El nombramiento de la Junta Directiva debe ser un proceso de alta meritocracia, blindado contra el clientelismo.
III. Seguridad, Ocio y Presupuesto: El Triángulo del Abandono
El espacio público ha sido cedido a la inseguridad. La falta de inversión en cultura, deporte y recreación (con recortes presupuestarios que superan los 7,000 millones de colones) deja a las personas menores de edad a merced de la delincuencia organizada en las comunidades más vulnerables.
Recomendaciones Técnicas para la Agenda 2026-2030
Para que el compromiso de los candidatos sea efectivo y no meramente electoral, se proponen las siguientes rutas de acción:
Área de Acción y Recomendaciones Técnicas
Gobernanza: Reformar el mecanismo de elección de la Junta Directiva del PANI, exigiendo atestados comprobados en derechos de niñas, niños y personas adolescentes y gestión pública.
Presupuesto: Cumplir estrictamente con el 8% del PIB para educación y establecer un "piso de protección social" intocable para programas de personas menores de edad.
Salud: Implementar una Red Nacional de Salud Mental Adolescente con equipos interdisciplinarios en cada Dirección Regional del MEP.
Seguridad: Invertir en el modelo de "Barrios de Paz", recuperando espacios públicos para el juego y la cultura como herramienta de prevención primaria.
Educación: Plan de nivelación nacional con enfoque en alfabetización digital y bilingüismo para cerrar la brecha de empleabilidad futura.
Conclusión: Un llamado a la Coherencia
Costa Rica no puede seguir nombrando a su población menor de edad como "el futuro" mientras les arrebata el presente con presupuestos deficitarios y una gestión institucional politizada. El voto de este 2026 debe ser un mandato claro por la defensa de sus derechos. Las personas menores de edad no tienen voto, pero tienen voz, y es nuestra obligación técnica y ética ser su caja de resonancia.
Como dijo el profesor Edson Seda no es que la DEMOCRACIA es buena para las niñas, niños y adolescentes es que las personas menores de edad son buenas para la DEMOCRACIA.
Rodolfo Vicente Salazar
Abogado y Notario
Máster en Derechos de las Personas Menores de Edad y Especialista en Derechos Humanos





































