Ricardo Trujillo Molina MScEE
gerencia@fibrotel.cr
Capitulación anunciada con bombos y platillos
El ICE ha publicado en su sala de prensa con fecha 20 de agosto 2025, que ha firmado contratos con empresas privadas para incorporar a su matriz energética 86 megavatios de potencia y un aproximado de 600 megavatios hora de energía eléctrica diaria, a ser generada en 5 plantas solares fotovoltaicas. Esta producción eléctrica incrementará a partir del 2027 el porcentaje anual de energía solar en la matriz eléctrica de un 0,5% a un 2%. Y en esta contratación el ICE no ha invertido un solo cinco, pues se trata de una contratación bajo los términos de la Ley 7200. La ARESEP ha fijado en 5 centavos de dólar el kilovatio hora de energía que producirán esas plantas.
La tarifa de los cinco centavos de dólar por kilovatio hora no será ni por asomo la que el ICE le cobrará a sus abonados, pues a los cinco centavos le agregará los costos de transmisión, distribución y comercialización. La publicación de la contratación de energía solar puede considerarse como una capitulación del ente en su guerra de varios años contra la generación eléctrica con energía solar.
Sin embargo, el ICE también ha anunciado la licitación y futura contratación de 238 MW de potencia con plantas térmicas, casi el triple de lo que ha contratado con energía solar y al costo exorbitante de US$231 millones de dólares, por arriendo más el costo de operación y de búnker que utilizará. Esas nuevas adiciones en plantas solares a la matriz energética no auguran una futura rebaja en las tarifas eléctricas, pues lo que se ahorrarán en generación solar, lo gastará al doble o al quíntuple en generación térmica, pues todavía no conocemos el costo del búnker que usará a futuro.
La guerra continúa mediante monopolio en distribución y venta de energía solar. Todos los días escucho a mis clientes que visitan mi negocio y que me compran paneles solares, el haber intentado previamente un servicio eléctrico con el ICE para su nueva vivienda en alguna zona rural del país. Todos ellos están recurriendo a la tecnología fotovoltaica para disponer de energía eléctrica en sus viviendas rurales, ante la negativa del ente o el alto costo para brindarle el nuevo servicio.
Esos mismos clientes me preguntan también si sigue vigente el impuesto al sol, el cual no es más que una abominación tarifaria para los usuarios de la generación eléctrica distribuida, aunque sea para su autoconsumo, y permitida por la Ley 10.086. Con esa experiencia puedo afirmar que el ICE ya está perdiendo la guerra que ha emprendido en contra y desestímulo del uso de la tecnología fotovoltaica, y que con el paso del tiempo, terminará perdiendo esa guerra. Lo mismo aconteció hace más de una década en comunicaciones telefónicas, pues perdió la guerra en defensa de su monopolio de su telefonía centralizada ante el embate de la innovación tecnológica de comunicación de datos y voz por medio del protocolo IP.
¿Y a qué se debe que el ICE le haya hecho las cruces y la guerra a los paneles solares? La respuesta a la anterior pregunta que se hace toda Costa Rica no es comprensible a simple vista. El ICE y las demás distribuidoras eléctricas han argumentado de todo lo posible en contra de ella en las audiencias que sostuvo la ARESEP para la fijación de tarifas ante el uso cada día más extendido de esa tecnología y ante la existencia de una ley que debería haber permitido y estimulado irrestrictamente esa tecnología de bajo costo en generación eléctrica.
El mito más grande en contra de la tecnología fotovoltaica y de los paneles solares es que su instalación no regulada ni aprobada por el ICE electrocuta a su personal de mantenimiento de líneas cuando están trabajando y se ven obligados a un corte del suministro eléctrico. Es un argumento que, por su pobre conocimiento de los estándares eléctricos, esgrimen los empleados sindicalizados del ICE, cuando al leer el medidor digital, detectan que hay una devolución de energía producto, según ellos, de la existencia de paneles solares.
Es una verdadera tristeza que esos electricistas tengan tan poco conocimiento de esa novedosa tecnología, cuando más bien deberían informarse más al respecto, pues cuando se jubilen, podrían aprovechar la oportunidad de trabajar haciendo ese tipo de instalaciones que van en franco aumento en todo el territorio nacional. El estándar de protección UL 1741 para cada uno de los inversores generando energía eléctrica en una planta solar obliga al dispositivo a autoapagarse en menos de un milisegundo después de detectar la pérdida súbita del voltaje que le suministra la red del ICE.
Da suma tristeza enterarse que también los empleados y electricistas del ICE consideren a los paneles solares como los culpables de esa posibilidad de electrocución, cuando en todo caso serían los inversores, o generadores de la corriente alterna. Los paneles o recolectores solares solo producen corriente directa que no se transmite por la red. Su ignorancia al respecto queda de manifiesto.
Otro de los argumentos que esgrimen en contra de la generación eléctrica distribuida el ICE y las distribuidoras es que se trata de una competencia desleal y antisolidaria. Repiten desde la anterior presidencia ejecutiva que un kilovatio hora generado con solar desplaza a un kilovatio hora producido hidroeléctricamente por el ICE. Nada más alejado de la realidad, pues más bien es todo lo contrario. Cada kilovatio hora generado en los techos de los usuarios le ayuda al ICE durante las horas diurnas a generar menos electricidad con el agua de los embalses, manteniendo con ello el nivel óptimo de esos embalses, y a generar menos electricidad con el carísimo búnker importado. Y el ahorro es más grande en épocas de sequía del verano, cuando el agua lluvia merma y los embalses llegan a su mínimo crítico.
El combate del ICE contra la energía solar es suicida, anti estratégica y antipatriota, pues con la transición energética acelerada que debe realizarse en el país, con el fin de reducir su déficit fiscal importando menos combustibles líquidos, lo único que está logrando es que el país continúe dependiendo de los energéticos importados. Se podría decir en la jerga de la antigua izquierda que los empleados del ICE siguen prefiriendo la dependencia de los derivados del petróleo importados de los USA, lo cual los hace cómplices de ser imperialistas.
Por último, el argumento más esgrimido por la gente del centro de control del ICE, refugio de comunistas frustrados, es que la energía solar es errática, intermitente, fluctuante e impredecible para efectos de control y despacho. Permítanme explicarles por qué están sumamente equivocados. Si ese fuera el caso, la inmensa mayoría de los países del mundo, en especial la Cuba que tan ardorosamente defienden, no estarían instalando plantas solares a un ritmo vertiginoso.
Además, los pronósticos satelitales de radiación solar, disponibles hoy día y de manera gratuita, permiten planificar la generación hasta por 15 días de anticipación. Yo estoy a cargo de la construcción de una planta solar en El Salvador y tengo a la mano los pronósticos de radiación solar en la zona de la planta, con casi un 1% de exactitud. Inclusive el paso o concentración de nubes se conoce con un día de anticipación. Esa información nos permite conocer con 24 horas de antelación la generación de energía que la planta producirá el día siguiente.
Conclusión
El ICE en vez de aprovecharse de los avances tecnológicos los adversa debido a que está obligado a mantener su monopolio o cuasi monopolio generando y vendiendo energía. El ICE nos vende energía producida con tecnología pasada de moda y sobre todo cara. No desea, porque no le conviene, combinar la energía cara del pasado con la energía de bajísimo costo como es la solar.
Un mix o mezcla de energías generadas por tecnologías tradicionales, con cada día más energía de bajo costo con fuentes renovables como la solar, es una tendencia a nivel mundial que todas las empresas eléctricas se han visto obligadas a seguir. Hace varios años, el BID junto al ICE realizó un estudio muy bien elaborado técnicamente y recomendó un mix de generación con hasta 800 MW de plantas eólicas y solares. Sin embargo, ese estudio fue engavetado y olvidado, y el ICE decidió que prefería volver a encender y expandir su parque de generación térmica con alto costo de combustibles fósiles importados y así incrementar las tarifas eléctricas en los meses del verano.
La estrategia del ICE para seguir supliéndonos energía eléctrica de alto costo está quedando al desnudo y debería de ser considerada anticostarricense. Con su estrategia de mitos y argumentos falaces bloquea, impide y desestimula el uso de la energía solar distribuida a nivel residencial, comercial e industrial que Costa Rica tiene de sobra en sus zonas costeras del Pacífico y que recibe a diario sin costo alguno del astro sol.
Hasta cuándo nos impedirá el ICE el pleno uso de la energía solar, a pesar de que sabe perfectamente que nunca le ganará al avance tecnológico y, al igual que Ucrania, sabemos de antemano que tiene la guerra perdida. La respuesta la sabremos pronto, es solo cuestión de tiempo.





































