Para comprender mejor que es lo tenemos que mejorar y modernizar mediante una ley a futuro en el sector de la energía eléctrica, me permito explicar que le podría ocurrir a cada uno de los segmentos de mercado de ese sector
Distribución eléctrica.
La distribución de la energía eléctrica a los hogares oficinas y centros de producción siempre será considerada como un servicio al público y sus tarifas siempre deberán ser reglamentadas por la Aresep, debido a que las empresas que se encargan de ello brindan un servicio monopólico en su área de atención y sin competencia alguna.
Las empresas distribuidoras asociadas en la CEDET han manifestado su total apoyo al
proyecto de ley de armonización del sector eléctrico por cuanto este no modifica de manera drástica al servicio al publico que brindan esas distribuidoras.
Transmisión eléctrica
La transmisión de la energía eléctrica a alto voltaje y las subestaciones desde los centros de generación a los centros de consumo también son una actividad monopólica sin competencia alguna. Quienes estén obligados al uso de dichas redes, tendrán siempre que pagar un peaje de uso con la tarifa regulada por la Aresep. No es cierto que estas redes pasaran a ser propiedad del sector privado, ni que por ellas se transmitirá energía sin el pago correspondiente a su peaje, como errónea y mal intencionadamente lo vienen sosteniendo los opositores a la modernización del sector eléctrico. Las redes de alta tensión, así como las subestaciones seguirán siendo propiedad estatal bajo administración por el ICE.
Generación eléctrica
Sin embargo, la generación de la energía eléctrica es un proceso industrial que consiste en convertir un recurso o potencial energético como son la caída de las aguas, el viento, la geotermia y la radiación solar, en un voltaje y corrientes eléctricas, todas a la misma frecuencia y fase. Y estos procesos de conversión, que por lo general se realizan con diferentes tecnologías a diferentes costos, no son ni deberían ser una actividad monopólica, y más bien esta energía debería ser producida por una multiplicidad de actores en un mercado abierto y en libre competencia.
En este segmento del mercado no debería de intervenir el estado, ni ser regulado por entidad
alguna. Los usuarios o abonados a los servicios y suministro de la energía eléctrica siempre buscaran, demandaran y merecerán el mas bajo precio posible que puedan obtener en un mercado abierto y en competencia. Ya sea con el fin de mantener su competitividad productiva ante productores de similares productos en la región, o para no verse obligados a generar su propia energía mediante generación distribuida en autoconsumo, en isla o mediante tecnologías hibridas.
Y es por lo anterior que el centro de despacho de la energía siempre y por ley, tendrá la obligación de despachar en primera prioridad las energías de las plantas produciendo al menor costo con recursos renovable junto con la energía firme que todo sistema requiere para su máxima
confiabilidad. Todas estas plantas deberán de contar con un contrato con las empresas distribuidoras, o con grandes usuarios o con comunidades organizadas para recibir la energía eléctrica al precio de contrato.
Los contratos con plantas generando energía en firme, es decir las 24 horas del día, podrían de acuerdo a las circunstancias y aprobación del ministerio de energía, utilizar recursos energéticos no renovables, como son el bunker y el gas natural.
Las energías producidas por plantas de mayor costo tendrán la segunda prioridad y las energías para exportación, una vez satisfecha la máxima demanda nacional, la última prioridad.
Solamente de la manera descrita se le podría garantizar a las empresas distribuidoras, el menor
precio de venta posible en un mercado abierto, para que las mismas se encarguen de su reventa al menor precio posible a sus abonados.
La energía eléctrica generada por diferentes plantas, con diferentes recursos, con diferentes tecnologías y en diferentes zonas del país, siempre que sean al mismo voltaje, amplitud, frecuencia y fase, siempre serán totalmente compatibles entre sí y despachables de acuerdo con el criterio económico y de confiabilidad que la ley de confiera y obligue.
Y el centro de despacho siempre será el encargado de conectar a la red, los centros de generación en firme del mas bajo costo y de mayor confiabilidad de primero, y dejar a los del más alto costo y menor confiabilidad para las horas de máxima demanda.
El mercado de la energía eléctrica por lo tanto es una actividad totalmente competitiva, ya sea por su firmeza o confiabilidad como por su precio.
¿Qué ha ocurrido en el sector eléctrico de Costa Rica desde la fundación del ICE?
Cuando Costa Rica hace casi un siglo, se vio en la urgente necesidad de sustituir la energía humana y carbónica por energía eléctrica, se creo por ley el ICE, y sus funciones de generación, transmisión y distribución le fueron atribuidas en monopolio. Con el paso de los anos, la actividad de distribución dejo de ser monopólica y se independizo por regiones bajo la administración de municipalidades o cooperativas privadas. La transmisión continúo siendo monopólica por su carácter nacional y por los altos costos de su construccion y altos derechos de vía.
Pasaron los años y cuando el país enfrento por razones climáticas una crisis energética como resultado de la limitada o insuficiente generación hidroeléctrica, se dieron las condiciones para abrir el mercado de la generación y permitir la inversión privada en plantas de generación limitada a que no fueran superiores a los 20 Megavatios de potencia, y que la suma de las mismas no excediese el 15 % de la potencia total nacional. Estas leyes tenían como objetivo proteger las inversiones públicas del estado a través del ICE, ante la competencia que se suponía enfrentaría con el ingreso de plantas privadas de menor costo de producción. De esa manera el ICE seguiría despachando su energía con alta prioridad y despachando la de los privados con menor prioridad.
La siempre creciente demanda de energía eléctrica desplazó a última prioridad la energía térmica, en especial durante la época seca y las hidroeléctricas privadas pasaron a ser despacharles la mayor parte de año con la misma prioridad que las del ICE.
¿Cuál es el futuro que tenemos que enfrentar?
Hoy en día, el país está frente a una nueva crisis energética, no solo por razones climáticas como en el pasado, sino que también por un suministro de derivados del petróleo cada día mas caro, por una súbita alza en la demanda, y por la inevitable y urgente transición energética del petróleo a la energía eléctrica.
Y es precisamente en estos momentos que de nuevo se están dando las condiciones apropiadas para nueva legislación que permita la total
apertura del mercado de la generación eléctrica como una solución de largo plazo a la crisis que se avecina y a la necesidad y obligatoriedad de suministrar ese vital insumo para la producción y nivel de vida nacional, al menor precio posible.
En ese potencial y futuro libre y competitivo mercado de la generación eléctrica, será la demanda no solo a nivel nacional, sino que regional la que estimule y limite la expansión y potencia de la generación eléctrica.
Insisto en que será la competencia y la creciente demanda la que estimulara la expansión de la generación eléctrica, por cuanto muchas empresas consideraran como mas rentable, el generar lo mas cerca posible de la demanda, con el fin de reducir costos de transmisión y distribución.
Un ejemplo de los beneficios de esta apertura podría brindar, sería el que se creen múltiples empresas regionales brindando soluciones de autoconsumo eléctrico con financiamientos o arrendamientos apropiados para todos los abonados. Algunos sectores de la población y producción con fuertes ingresos optaran por comprar su solución, mientras que una mayoría preferirá alquilar las miniplantas, siempre que el monto mensual a pagar sea menor al precio que hoy pagan por el servicio.
En este mercado en libre competencia, la intervención o interferencia del estado es totalmente innecesaria.
Otro de los limitantes naturales a la expansión de la generación eléctrica serán los contratos de compra asegurada o PPAs que se firmen entre los
futuros generadores y las empresas distribuidoras, las cuales siempre estarán buscando generadores del menor costo posible.
Aquellos que por su precio no logren asegurar un PPA, siempre tendrán la posibilidad de colocar su energía en el mercado regional adonde se paga un mejor y mas alto precio por megavatio hora que a nivel interno nacional.
A ningún inversionista se le ocurriría arriesgar millones de dólares, sin un contrato PPA ya sea para colocación de su energía a nivel nacional o regional. Y serán estos contratos los que definirán por si solos, la futura expansión de la generación, de la transmisión y hasta de la distribución eléctricas.
CONCLUSION
Así es cómo funciona los mercados eléctricos en casi todos los países del mundo y así es como debería de funcionar también en Costa Rica con el fin de garantizarnos no sólo un suministro seguro de la energía eléctrica que va a requerir nuestra sociedad, llamada seguridad energética, sino que hasta llegar a obtener algún día nuestra verdadera independencia energética de los derivados del petróleo que nunca hemos tenido en el subsuelo nacional, y que nos han mantenido esclavizados energéticamente por casi un siglo
Ricardo Trujillo Molina MScEE





































