Los líderes políticos de Costa Rica se muestran paralizados ante los avances de la energía nuclear en el mundo. El desconocimiento del tema y la resistencia a informarse al respecto, sustentados en prejuicios y temores sin fundamento técnico, relegan al país a la retaguardia frente a los avances registrados en América Latina, con el consecuente riesgo de una severa crisis energética en el plazo de una década. Esta crisis, de hecho, ya ha comenzado y se agrava año con año ante el incremento de la demanda y el agotamiento progresivo de las fuentes convencionales de generación.
Henri Becquerel descubrió la radiactividad en 1896, mientras investigaba las propiedades de las sales de uranio en relación con la fluorescencia. El hallazgo fue en gran parte accidental porque Becquerel buscaba comprobar si los materiales fluorescentes emitían rayos X después de ser expuestos a la luz solar. Debido a varios días nublados en París, dejó unas placas fotográficas envueltas en papel negro junto con una muestra de sal de uranio guardadas en un cajón, sin exposición al sol. Al revelarlas, descubrió que las placas se habían velado igualmente, lo que demostró que el uranio emitía una radiación propia, espontánea, sin necesidad de excitación previa por luz.
Por este descubrimiento, Becquerel compartió el Premio Nobel de Física de 1903 con Pierre y Marie Curie, quienes continuaron y ampliaron esta línea de investigación. Marie Curie, junto con su esposo Pierre Curie, descubrió el polonio y el radio ambos en 1898. Por sus trabajos, Marie Curie recibió dos premios Nobel: el de Física en 1903 -compartido con su esposo Pierre Curie y Henri Becquerel- y el de Química en 1911, en solitario, precisamente por el descubrimiento y aislamiento del radio y el polonio. Marie Curie es la única persona en la historia que ha recibido dos premios Nobel en dos ciencias diferentes. Marie Curie era originalmente polaca y de ahí el nombre al elemento en honor a su patria.
Las investigaciones preliminares sobre fisión nuclear en Estados Unidos iniciaron cerca de 1939, y el Proyecto Manhattan como tal inició oficialmente en 1942. Robert Oppenheimer fue reclutado para el proyecto en 1942, cuando el general Leslie Groves a cargo de dirigir el Proyecto Manhattan, lo eligió para liderar el diseño y construcción de la bomba atómica.
En 1943, se estableció formalmente el Laboratorio Nacional de Los Álamos (Los Alamos National Laboratory), en Nuevo México, con Oppenheimer como director científico. Este laboratorio fue el centro neurálgico donde se diseñó y construyó la bomba. El proyecto culminó con la primera prueba nuclear exitosa, conocida como Trinity, el 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo México. Poco después, en agosto de 1945, se lanzaron las bombas sobre Hiroshima (uranio el 6 de agosto) y Nagasaki (plutonio el 9 de agosto).
Terminada la Segunda Guerra Mundial, el reactor X-10, originalmente construido para producir plutonio con fines militares, se reorientó hacia la investigación civil. Este reactor, hoy Monumento Histórico Nacional, fue el primer reactor nuclear del mundo diseñado para operación continua, y sentó las bases técnicas para el diseño de reactores de potencia posteriores. El traslado de científicos y personal al sitio de Oak Ridge, Tennessee (conocido en su momento bajo el nombre en clave "Sitio X" o "Clinton Engineer Works") fue uno de los movimientos migratorios internos más significativos y secretos de la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos
En 1948, las instalaciones de investigación se consolidaron bajo el Oak Ridge National Laboratory (ORNL), administrado hoy por el Departamento de Energía de Estados Unidos. Este laboratorio se convirtió en uno de los centros más influyentes del mundo en investigación nuclear civil. Miles de científicos, ingenieros, técnicos y trabajadores llegaron entre 1943 y 1945, reclutados desde universidades, laboratorios y empresas de todo el país, muchos provenientes de Columbia, Berkeley, Chicago, y por supuesto de Los Álamos de donde venían de trabajar en el Proyecto Manhattan.
Tan temprano como en 1952 Argentina inició sus investigaciones en energía nuclear tanto a nivel de investigación como de generación eléctrica comercial siendo el primer país de América Latina en hacerlo. El reactor RA-1 de la Comisión Nacional de Energía Atómica alcanzó criticidad el 17 de enero de 1958 y se puso en marcha oficialmente el 20 de enero en el Centro Atómico Constituyentes, siendo el primer reactor nuclear argentino y el primero en operar en Latinoamérica. Un dato notable es que salvo el uranio enriquecido suministrado por EE. UU. y el grafito importado de Francia, el reactor fue desarrollado íntegramente por profesionales argentinos, lo que demuestra que ya en los años 50 el país tenía capacidad técnica propia para incursionar en la materia.
En junio de 1968 inició la construcción de Atucha I, convirtiéndose en la primera central nuclear de potencia de América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional de Argentina en marzo de 1974 y comenzó su producción comercial en junio de ese mismo año. Se trata de un reactor de tecnología alemana, refrigerado y moderado con agua pesada (deuterio), con una potencia eléctrica de aproximadamente 357 MW.
Brasil, al igual que Argentina, comenzó a interesarse en la energía nuclear desde la década de 1950, con fines de investigación pacífica, a través de la creación de la CNEN (Comissão Nacional de Energia Nuclear), ligada a institutos de investigación en cooperación con universidades del país. Sin embargo, a diferencia de Argentina, que avanzó de forma más lineal, el programa brasileño estuvo marcado por interrupciones, cambios de rumbo y controversias políticas.
En 1972 iniciaron las obras de construcción de Angra 1, la primera central nuclear brasileña, ubicada en la playa de Itaorna, Angra dos Reis, Estado de Río de Janeiro, que entró en operación en 1985 aportando 640 MW a la red eléctrica. En 1975 Brasil firmó un extenso acuerdo de cooperación nuclear con Alemania Occidental, el más ambicioso jamás firmado en la época, que contemplaba la construcción de hasta ocho centrales nucleares y el desarrollo de tecnología de enriquecimiento propia. En 1976 iniciaron las obras del reactor Angra 2, bajo ese acuerdo con Alemania que inició operación en el 2.000, elevando la participación nuclear en la matriz energética brasileña.
En México, la Comisión Nacional de Energía Nuclear fue fundada en 1956 y en 1968 se seleccionó Laguna Verde, en el estado de Veracruz, como el sitio para el primer reactor nuclear mexicano. La planta fue puesta en marcha en 1988, aunque la Secretaría de Energía otorgó formalmente las licencias para operación comercial a la unidad 1 el 29 de julio de 1990, es decir, 22 años después de haberse seleccionado el sitio en1968 y 24 años después del inicio de los estudios de factibilidad en1966. La unidad 2 obtuvo su licencia de operación comercial el 10 de abril de 1995.
La Central Nuclear Laguna Verde cuenta con una capacidad de 1,640 MW instalada, compuesta por dos unidades generadoras de 820 MW cada una, con reactores de agua en ebullición (BWR) de tecnología General Electric. Produce aproximadamente el 4.37% de la energía eléctrica a nivel nacional y sigue siendo, hasta hoy, la única central nuclear de México.
Contrario al caso de Argentina, el caso mexicano muestra que el mayor obstáculo no fue técnico, sino político y social en donde el rechazo público, la indecisión gubernamental y la falta de continuidad institucional convirtieron un proyecto planificado en los años 60 en una realidad operativa recién en 1990, tres décadas de indecisión que México pagó en costos, atrasos y dependencia energética prolongada de hidrocarburos. Suena conocido el escenario.
Mientras tanto, en el río Paraná, en la frontera entre Brasil y Paraguay, en enero de 1975 iniciaron las obras de construcción de la represa de Itaipú, la hidroeléctrica más grande del mundo hasta el 2011, que con 20 turbinas Francis de 700 MW cada una, genera 14.000 MW en total. Por motivos laborales he visitado la represa en varias ocasiones y no termina de impresionarme cada vez más en cada visita. A quienes planeen una gira por América del Sur les recomiendo esta visita que además está en el vecindario de las cataratas de Iguazú. Dos puntos de quitar el aliento, uno natural y el otro de obra humana.
El convenio entre Brasil y Paraguay es que la energía producida le pertenece la mitad a cada país. Uruguay consume apenas cerca del 10 – 13% de la energía y el remanente lo vende a Brasil. Es por esto que el PIB de Paraguay refleja que cerca de un 2.7% corresponde a la exportación de electricidad.
Pero Paraguay quiere energía nuclear. El punto de partida del interés paraguayo es paradójico y estratégicamente relevante porque pese a su enorme excedente hidroeléctrico gracias a las hidroeléctricas Itaipú, Yacyretá y Acaray, el país anticipa que pasará de ser un exportador de excedentes energéticos a un consumidor con demanda creciente, impulsado en buena parte por la llegada de industrias intensivas en energía, como centros de datos y minería de criptomonedas. Ante ese escenario, el Gobierno proyecta incorporar energía nuclear mediante reactores modulares pequeños (SMR) y microreactores.
El acercamiento formal con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) se originó en una gestión iniciada en septiembre de 2023 por el mismísimo presidente Santiago Peña. En diciembre de 2024, tras la visita del director general del OIEA a Paraguay, el país asumió el compromiso de avanzar en estudios de factibilidad para la eventual instalación de reactores nucleares con fines de generación eléctrica.
El liderazgo del proceso recae en la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN), encabezada por Jorge Molina, en coordinación con la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y el Ministerio de Economía y Finanzas de Paraguay.
El país sigue una metodología estructurada por el propio OIEA, que exige recorrer tres fases y 19 hitos regulatorios de cumplimiento secuencial, que abarcan desde la creación de un marco normativo robusto y el fortalecimiento institucional, hasta la información pública y la formación de recursos humanos especializados. Solo después de superar esas etapas se podrán definir aspectos concretos como el tipo de reactor, la tecnología, el proveedor, la ubicación y el financiamiento.
En mayo de 2026 la ARRN entregó formalmente al Ministerio de Economía y Finanzas un plan de inversión y estudios de factibilidad para el desarrollo nuclear con fines de generación eléctrica, marcando el inicio de la fase de evaluación financiera y técnica de esta tecnología, inédita en el sistema eléctrico paraguayo.
En julio de 2026 el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, señaló que Paraguay ya inició formalmente el camino hacia la incorporación nuclear, confirmando el esquema de tres fases y 19 hitos. Recalco aquí que, en Paraguay, al igual que en muchos países del orbe, existe un ministerio de energía, en este caso de Energía y Minas, figura que es bastante común en el mundo y reitero lo que he mencionado en diferentes presentaciones y foros, de que el Proyecto de Armonización del Mercado Eléctrico en Costa Rica debería de tener como primer artículo la creación de un Ministerio de Energía. La falta de la creación de un Ministerio de Energía en el proyecto de ley es una falencia imperdonable que se debe corregir, sí o sí.
En agosto de 2026 se anunció que Paraguay trabaja también en la formación de sus primeros ingenieros nucleares, con una meta de poder operar reactores en un plazo de 15 años. El plan de capacitación no parte de cero, sino que se enfocará en especializar a profesionales ya formados en ingeniería electromecánica, eléctrica y civil para liderar los procesos de diseño, emplazamiento y mantenimiento de la futura infraestructura atómica.
Las autoridades paraguayas han sido cautelosas sobre los tiempos. El viceministro Bejarano estimó que la eventual instalación de un reactor podría concretarse en un plazo de 15 a 20 años, aunque señaló que un reciente acuerdo de cooperación con Estados Unidos podría acelerar el proceso.
El embajador paraguayo ante el OIEA, Juan Francisco Facetti, ha sido explícito en descartar cualquier proyecto inmediato que pueda generar alarma pública, subrayando que la implementación de esta tecnología requiere un desarrollo masivo de infraestructura y capital humano antes de dar pasos concretos.
Como Paraguay es signatario del Tratado de Tlatelolco, que compromete a los países de América Latina y el Caribe a mantener la región libre de armas nucleares, las autoridades han enfatizado reiteradamente que el proyecto tendrá fines exclusivamente civiles, es decir, generación eléctrica, sin ningún componente militar. Acoto que Costa Rica es también signataria del tratado.
Mientras Costa Rica ni siquiera ha abierto el debate público sobre energía nuclear, Paraguay, con una matriz eléctrica ya 100% renovable y sin urgencia energética inmediata, está invirtiendo activamente en estudios de factibilidad, formación de capital humano y coordinación institucional con el OIEA, anticipándose a una necesidad futura en lugar de esperar a que la crisis ya esté encima.
Paraguay es el ejemplo vivo de la visión de largo plazo mientras en Costa Rica padecemos de parálisis mental. Nada nos falta para seguir los pasos de Paraguay o los de Estonia. Nada nos falta, pero nos sobra el peso de obstáculos imaginarios que nosotros mismos fabricamos. Requerimos decisiones firmes y desbancar políticos vacilantes que solo calientan sillas y se paran en la escoba; políticos que recorren el país con la calculadora de votos en la mano, pero con los ojos vendados, ajenos por completo a las soluciones que exigen las crisis que amenazan al país y a sus ciudadanos.
Cuando la ideología y los prejuicios caminan por encima de la ciencia, el desastre está cerca. Mantengo la esperanza de que podamos enderezar el rumbo antes de que la crisis energética nos ahogue, y precisamente estas columnas buscan socializar el debate sobre la energía nuclear en el país, con la aspiración de evitar esa crisis y de alcanzar, de una vez por todas, la independencia y la soberanía energética que Costa Rica merece.
Eugenio G. Araya
Físico
American Nuclear Society Member
TEDx Speaker





































