En el mundo corporativo, hay una práctica que todavía falta muchísimo por cultivar: dar feedback oportuno y estructurado antes de llegar a un despido.
Un despido nunca debería sorprender a un colaborador. Un buen líder no espera al último día para señalar lo que no funcionó. Un buen líder da retroalimentación a tiempo y construye planes de mejora reales.
Para líderes: el feedback es una inversión
- Evita la rotación innecesaria.
- Salva talento que quizás solo necesitaba una guía clara.
- Envía el mensaje correcto: “Queremos que crezcas aquí.”
Un despido sin advertencias ni acompañamiento no solo lastima a la persona que se va, también impacta la confianza de los que se quedan.
Un despido sin su debido proceso solo demuestra que las personas en los roles de liderazgo son demasiado cobardes como para tener esas conversaciones incómodas que por salud de todos, es necesario tener antes de que sea demasiado tarde.
Para colaboradores: es una oportunidad de oro
¿Te dieron feedback? ¡Agradecé! Aunque duela un poquito el ego.
El feedback asertivo es una de las mayores señales de que alguien cree en tu potencial. No es un ataque personal, es una invitación a mejorar.
- Recibilo con humildad.
- Pedí ejemplos claros para entender qué cambiar.
- Convertí esa retroalimentación en tu hoja de ruta para crecer.
El feedback que hoy incomoda, puede ser la razón por la que mañana sigas creciendo.
¿Y si el feedback es duro?
Preguntate:
- ¿Esto busca hacerme mejor o hacerme menos?
- ¿Está fundamentado en hechos o en percepciones sin base?
- ¿Qué puedo hacer con esto que sume a mi carrera?
Si es genuino, es un regalo. Si no lo es, también te enseña qué tipo de cultura no querés repetir. En qué tipo de empresa querés pertenecer y sobre todo en qué tipo de lugares NO vas a querer estar nunca.
La retroalimentación no es un juicio final: es una herramienta para salvar relaciones laborales antes de que se rompan.
Líderes: denla. Colaboradores: recíbanla con apertura.
Así se construyen carreras más sólidas y empresas que retienen talento por las razones correctas.
¿Querés aprender cómo dar feedback que impacta y no destruye? ¿O cómo recibirlo sin que tu ego sea tu peor enemigo?
Escribime y programemos una reunión para apoyarte a transformar el feedback de un castigo a un regalo.
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En Modo Actitud, Laura Centeno





































