Nuestra economía nacional y en especial nuestro bolsillo familiar, esta pagando las consecuencias de no haber aprovechado los últimos ocho años para seriamente iniciar la descarbonización de nuestro sistema productivo.
Hoy día no tenemos otra alternativa que pagar cada vez más cara la energía fósil importada que RECOPE LE COMPRA A LA EXXON de Estados Unidos. Y no solo pagaremos por ese incremento en el precio del hidrocarburo, sino que también pagaremos un incremento en impuestos de manera proporcional.
Es sumamente irónico que mientras disponemos de una inmensa riqueza en energías renovables provenientes de la radiación solar, de la energía solar y geotérmica, sigamos siendo importadores de energías fósiles cada vez mas caras a causa de conflictos mundiales fuera de nuestro control.
Insisto como lo vengo haciendo desde hace más de 10 años, por medio de estas columnas que me permite LA REPUBLICA, que la descarbonización de nuestra movilidad y producción, es factible siempre y cuando se libere el mercado de la generación eléctrica, restringido desde hace muchas décadas por múltiples leyes y regulaciones de carácter monopólico y monopsonico.
El plan nacional de descarbonización propuesto por la Administración Alvarado, no paso de su etapa organizativa, y ni siquiera definió ni estableció claramente los métodos a utilizar, ni las metas a alcanzar.
Fui un critico acérrimo de dicho plan, pues nació sin cuantificar lo mas aproximado el costo de sustituir la importación de 22 millones de barriles de derivados de petróleo anuales, por su equivalente energético en kilovatios hora eléctricos.
De ese cálculo dependía toda la estrategia a seguir, pues con ese dato se pudo calcular el costo anual de la importación de vehículos eléctricos y del nuevo parque de plantas de generación eléctrica.
Ambos rubros obligatoriamente tendrían que ser sufragados por dineros privados, o sea, del bolsillo de todos los costarricenses. Importando y comprando vehículos eléctricos, e invirtiendo en
plantas de generación eléctrica, ya sea por capitales provistos por agentes privados o por las tarifas a pagarle al ICE en los subsiguientes 50 años.
Al final de la Administración Alvarado se aprobó la ley 10,096 con el fin de estimular la generación eléctrica distribuida que tenía que ser financiada por los mismos abonados eléctricos para su propio autoconsumo y para reducir costos de producción de manera significativa. La regulación que dispuso la ARESEP bajo la presión de las empresas distribuidoras, logro todo el efecto contrario, es decir, desestimulo la inversión privada en estas mini o micro plantas generadoras.
Al inicio de esta administración por finalizar, se presento ante el seno legislativo un proyecto de ley con el fin de armonizar las múltiples leyes que tienen maniatada la generación eléctrica, y para abrir tímidamente ese mercado a la inversión privada. Los intereses monopólicos del ICE representados en diversas fracciones legislativas impidieron la aprobación de este proyecto de ley. Ahora hasta los mismos empleados del ICE y sus familias, pagaran su gasolina mas cara, gracias a la labor de sus representantes legislativos, no digamos los sectores de menores recursos económicos.
Conclusión
El nuevo gobierno de dona Laura Fernández tiene ante si un inmenso reto, no solo el de reestructurar el estado, sino el de mitigar la crisis económica que se cierne sobre toda la nación. Y la única manera posible de hacerlo no es con medidas de carácter central bancario como lo hizo el ex banquero del BID don Rodrigo Chaves, sino que con presión política para que la ARESEP regule y tarifas que de nuevo la generación solar distribuida, estimulando de manera real, la inversión de los abonados eléctricos en sus propias plantas eléctricas, con el fin de reducir el costo de su recibo mensual eléctrico, como se esta pretendiendo en El Salvador con una modificación reciente a su ley general eléctrica.
No es posible que países incluso como CUBA, estén a punto de terminar la instalación de más de 2.000 Megavatios de potencia en generación solar para enfrentar su seria carestía de petróleo importado, mientras que aquí en Costa Rica, el ICE se ha conformado con una planta solar fotovoltaica obsequiada hace diez años por el gobierno de Japón de solo 10 Megavatios de potencia.
La única manera de salir del inminente atolladero energético que se nos viene encima, es empoderar al abonado eléctrico nacional para que mediante sus propias inversiones en tecnología solar fotovoltaica, genere por lo menos la electricidad del mas alto costo marginal del día, que es la de las horas matutinas y del mediodía. Eso le ayudara a reducir sus costos energéticos, y con ese dinero , podrá hacerle frente al alza en gasolina que viviremos por los próximos anos.
El país tiene que proponerse un verdadero plan nacional de descarbonización, con costos bien definidos, con una estrategia de importación de vehículos para realizar la transición de la movilidad hacia la energía eléctrica, pero no de la manera que se pretendió hace 8 anos, incrementando el rol del estado y de sus monopolios en ese proceso, sino que mas bien facilitando y estimulando la inversión de todos nuestros bolsillos en ese proceso.
El tiempo apremia, estamos en contrarreloj. No permitamos que los intereses de las empresas petroleras que están llevando a la guerra a todo el planeta, nos afecten y empobrezcan mas de la cuenta. Contamos con el gratuito recurso energético de la radiación solar, y solo es cuestión de saber aprovecharlo, aunque eso afecte a las finanzas del ICE, de la CNFL y de las demás empresas eléctricas.
Ricardo Trujillo Molina MScEE





































