Costa Rica vuelve a llamarnos a las urnas. Con la convocatoria oficial del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) comienza un nuevo proceso electoral, una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la democracia. Sin embargo, más de un 40 % de la ciudadanía ha dejado de votar en las últimas elecciones. Ese abstencionismo, creciente y silencioso, expresa algo más que apatía: refleja desconfianza, cansancio y una profunda sensación de distancia entre la política y la vida cotidiana. Una brecha de desconfianza cultivada por lo que se dice que se va a hacer, pero no se hace.
Esa brecha no se cierra con discursos. Se cierra con hechos, con cercanía, con decisiones que toquen la vida real de las personas. Hoy, miles de costarricenses viven en condición de pobreza y muchos otros, en pobreza extrema. Para colmo, hay muchísimas personas que como la canción de los elefantes, se balancean en la tela de una araña en pobreza, pero al borde de regresar a pobreza extrema. La amenaza es diaria. La inseguridad nos tiene sitiados, las familias sienten miedo de salir de sus casas y el rezago educativo afecta el futuro de una generación y amenaza a quienes le siguen. Frente a ese panorama, votar no puede verse como un trámite: es una herramienta de transformación y una forma de proteger lo que aún nos une como nación.
De esa convicción nace ¡Haz que cuente!, una campaña cívica, educativa e incluyente. Como mujer de Patria, no busco decir por quién votar, sino por qué votar. Porque participar es recuperar la esperanza en nuestras instituciones, en la convivencia y en la posibilidad de construir un país donde todas las voces cuenten.
Pero también es importante pensar antes de votar. Cada sector tiene una razón para hacerlo. El empresariado, porque la estabilidad política es la base del desarrollo. Las PYMES, porque cada idea necesita un entorno para su fortalecimiento. Las mujeres profesionales, porque el liderazgo femenino transforma realidades. Las juventudes, porque son el presente y no solo el futuro. Pero esta campaña va más allá: convoca a las personas adultas mayores, que nos legaron esta tradición democrática; a las personas con discapacidad, que merecen un país accesible y justo; a la población LGBTIQ+, que exige igualdad y una vida sin miedo; a las mujeres en condición de pobreza y jefas de hogar, que sostienen sus familias a base de sacrificio y esfuerzo; a las personas privadas de libertad, porque el voto las reinserta y las vuelve parte de la comunidad nacional; y a los pueblos originarios, cuya sabiduría y dignidad sostienen las raíces de la Patria. Porque el voto debe ser pensado. Porque nuestro voto es nuestra responsabilidad. Porque hay al menos 7 y de seguro más razones para votar. Porque una miradita a cada uno de los partidos que participan en este proceso electoral, no cuesta nada y nos enriquece mucho a la hora de decidir por quién votamos. Porque debemos hacer que nuestro voto cuente, y sólo cuenta si lo depositamos el domingo 1ero de febrero del 2026 en la urna.
Esta elección no debe vivirse como una contienda de agravios, sino como una fiesta democrática que nos devuelva el orgullo de participar, que nos convoque a una experiencia cuyo único norte es la esperanza. Informarse, debatir con respeto, rechazar el odio y defender la verdad son actos de patriotismo. Costa Rica ha sabido dialogar incluso en sus momentos más complejos. Hoy debemos demostrar de qué barro estamos hechos.
Hoy, el llamado es a creer de nuevo en el poder del voto: no como un gesto solitario, sino como la decisión colectiva de cuidar lo que somos y proyectar lo que queremos ser. Porque el futuro de la Patria no está en los muros que nos dividen, ni en el odio que se cultiva con discursos incendiarios, con descalificación a base de mentiras y trolles, sino, que está en las manos de nuestra niñez y juventud, que merecen un país más justo, seguro y esperanzado.
Volvamos a creer que hay un reservorio de personas buenas, éticas y comprometidas que asuman las riendas de nuestra Patria. Volvamos a creer en el sentido ético y patriótico de la ciudadanía que sale a elegir sus gobernantes. Volvamos a creer que en esta elección será la gran oportunidad para que las mujeres y hombres unidos, podamos demostrar que los espacios se ganan con solvencia moral, conocimiento técnico, decisión y convicción de cambiar nuestro presente y legar un mejor futuro a nuestras niñas y niños. ¡Hagamos que cuente!





































