¿Cómo hablar del día del trabajador, sin reconocer a la educación como eje de transformación laboral de Costa Rica?
Si bien cada primero de mayo se conmemora el Día del Trabajo, también lo debe ser para agradecer a quienes nos educan y nos preparan para vivir con dignidad y honestidad de un trabajo que nos brinde la autonomía y tranquilidad de ganarnos la vida por nuestros propios medios.
De esta forma, desde JUPEMA no sólo celebramos a los trabajadores de todo el Magisterio Nacional, sino que también nos regocijamos del trabajo que realizamos para asegurar las pensiones de toda esa masa de trabajadores y trabajadoras de la educación costarricense.
Así como a cada persona que trabaja en la educación les confiamos nuestros mayores tesoros para que los eduquen y los hagan hombres y mujeres de bien capaces de sostener una sociedad, también ellos le han confiado a JUPEMA su futuro financiero. Somos testigos directos del esfuerzo de quienes, durante décadas, han construido este país desde distintos espacios del sistema educativo.
Porque detrás de cada cifra hay historias reales:
- La maestra de una escuela rural que formó generaciones con recursos limitados.
- El profesor que extendió su jornada más allá del horario para acompañar a sus estudiantes.
- La orientadora que sostuvo emocionalmente a quienes más lo necesitaban.
- El personal administrativo que organiza, gestiona y hace posible que cada centro educativo funcione día tras día.
Nada de eso es abstracto. Todo eso es real, es trabajo y compromiso puro. Y todo ese trabajo, en conjunto, ha sido fundamental para el desarrollo nacional.
Hoy, cuando el Régimen de Capitalización Colectiva (RCC) supera los ¢6,1 billones de colones en activos administrados, no hablamos únicamente de un indicador financiero, hablamos de un respaldo concreto al esfuerzo de quienes confían en un sistema que deberá responderles al final de su vida laboral.
Costa Rica tomó una decisión histórica en 1948: abolir el ejército y apostar por la educación. Esa decisión implicaba una responsabilidad de largo plazo: garantizar que quienes sostienen ese modelo no quedaran desprotegidos. En ese contexto nace JUPEMA en 1958, como una respuesta para honrar ese compromiso. Hoy, esa misión sigue vigente.
Con presencia en todo el territorio nacional, los docentes, personal administrativo y otras personas profesionales del sector educativo, desde distintos roles, hacen posible que el sistema funcione y la sociedad asegure su futuro con conocimientos y herramientas de vida.
Por estas razones nuestra convicción es clara: el régimen de pensiones debe estar a la altura de quienes lo sostienen.
Mayo también invita a una reflexión más profunda.
La educación no es solo el aula. Es un sistema que se construye todos los días gracias al trabajo articulado de muchas personas. Cada función cuenta. Cada rol aporta. Y cada persona merece reconocimiento.
Por eso, hablar de pensiones no es únicamente hablar de números. Es hablar de dignidad, de reconocimiento, de justicia y por sobre todo: de personas.
Desde JUPEMA reafirmamos nuestro compromiso de administrar los recursos de la membresía con responsabilidad, transparencia y visión de largo plazo. Porque garantizar una pensión digna es reconocer que el trabajo de toda una vida sí importa.
En este mes del trabajo, el país tiene una oportunidad para reafirmar una idea fundamental: no hay desarrollo posible sin educación, y no hay educación sin todas las personas que la hacen posible, dentro y fuera del aula.
Ese es el valor que defendemos. Y esa es la causa que seguimos construyendo junto al Magisterio Nacional.
Por Carlos Arias, Director Ejecutivo de JUPEMA.





































