Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 15 Mayo, 2013

Para viajes de cinco días o menos el viajero frecuente solo lleva equipaje de mano. Además, sabe que el artículo más valioso que porta es el pasaporte


Más consejos del viajero frecuente


Hace tiempo escribí aquí algunos consejos para viajeros que provocaron una reacción favorable de lectores; aquí presento algunos más.
Los hombres que viajan frecuentemente no usan zapatos con cordones; es obligatorio pasar descalzo por la seguridad de los aeropuertos.  No hay nada peor que estar en una fila de personas impacientes y de repente encontrar un nudo en un cordón.  No hay dónde sentarse y  los policías no muestran paciencia con los que provocan atrasos.   
Las mujeres viajeras frecuentes siempre se ponen medias cuando viajan.  Todas han conocido los casos de colegas que después de caminar descalzas por el área de seguridad, tal como se les obliga, han contraído hongos en los pies.  Miles de personas pasan por esas áreas todos los días, y quién sabe con qué frecuencia limpian los pisos con un buen desinfectante.  También saben que no es aconsejable usar zapatos que son difíciles de quitar y poner.  
El viajero frecuente siempre pide asiento en el pasillo; ya sabe que no hay nada que ver por la ventana.  Estar en el pasillo permite ir al lavatorio sin pasar por encima de nadie y de salir más rápidamente al llegar al destino.  Si la viajera frecuente por mala suerte termina en el asiento en el medio en filas de tres, sabe que por regla las dos butacas le tocan a ella.
Para viajes de cinco días (una semana laboral) o menos, el viajero frecuente solo lleva equipaje de mano.  Hay algunos que pueden viajar por más días sin tener que entregar una valija a la aerolínea, usando los servicios de lavandería de los hoteles, pero siempre ocurren situaciones cuando hay que llevar maleta grande.  El viajero frecuente nunca compra valijas negras; son las más baratas y entonces es ese el color de 90% de lo que llega a la barriga del avión.  Las maletas negras son las que se confunden con otras; otro pasajero la pudiera llevar accidentalmente o cuando la línea aérea la pierde, tiene más dificultad en hallarla. 
Si en el vuelo ofrecen alimento, el viajero frecuente siempre come, no importa lo que sea ni a qué hora es servido.  En los viajes de negocios es muy difícil controlar la agenda y es importante tener algo en el estómago durante largos días, a veces tediosos, y en otros estresantes. 
El viajero frecuente sabe que el artículo más valioso que porta es el pasaporte.  Se puede perder la valija, el dinero, el reloj, y siempre es posible regresar a casa, si tiene el documento migratorio. Si desaparece el pasaporte en el extranjero, se puede perder por lo menos un par de días reponiéndolo; si es fin de semana o feriado, más tiempo de espera para poder viajar.  Al llegar al destino el pasaporte lo guarda en la cajita fuerte del hotel y no lo retira hasta que regresa al aeropuerto.  No importan las leyes que obligan portar documento de identidad; llevar mejor fotocopia. 
En otra ocasión presentaré más de estos consejos.  

Carlos Denton

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