De la exquisita pluma de Marilyn Batista, y en uno de los más complejos estilos literarios, la poesía, emerge la obra Machos un recorrido por la naturaleza que nos muestra lecciones sobre paternidades ejemplares, y confirma que el machismo y la sociedad patriarcal son una creación social que podemos deconstruir a través de ejemplos de paternidades ejemplares. La obra nos enseña como cuarenta especies asumen la paternidad de una manera diferente, presente, amorosa, protectora, donde no hay violencia ni abandono ni tampoco esa falsa idealización de la maternidad, como única responsable de la descendencia. Por su orden quisiera destacar las cualidades de mis machos preferidos utilizando en general el orden que la misma autora ha utilizado, con algunas licencias literarias de mi parte.
Comenzamos con el águila, como lo describe la autora es el símbolo imperial, en donde rey y reina actúan como un dúo protector de su especia y se mantienen juntos por toda su existencia. Con justa alternancia, y ejerciendo la monogamia, macho y hembra, como una gran pareja de poder, cantan juntos para sí y sus pequeños, alternando el cuido protector y la educación de sus hijos. La sorpresa en el agua nos la brinda el caballito de mar, especie en la que se embaraza el macho y guarda sus crías hasta nacer, juntos e inseparables de por vida, y en la que la hembra danza para embrujar a su pareja, hacen un excelente trabajo de pares, ese mismo ritual se verá en la Cacatúa salvo el fenómeno del embarazo masculino. Mientras los canarios cantan sólo para la pareja en conquista, y en la Antártida los pingüinos se mantienen juntos de por vida, mientras más al norte otro de mis preferidos los cisnes, ejemplo cuasi matrimonial con la promesa de juntos para siempre, con respeto, amor, cuidados hasta que la muerte los separe, evento para el que la pareja no está preparada pues sufre un prolongado duelo. La monogamia puede ser vital o por temporadas según la especie, pero no menos importante, pues hay machos que buscan a sus parejas separados por la temporada por miles de kilómetros para el reencuentro y permanencia juntos cuando llegan los pequeños. Preferido entre preferidos, están el lobo y la loba, quienes me recordaron el libro hace muchos años escrito por Hillary Rodham Clinton, “It takes a village” en el que se resalta que el cuidado debe ser colectivo, en el caso de los lobos la manada opera como una inquebrantable comunidad, la manada, que participan en el cuido de la pareja y de sus crías. En una sociedad en que ambos progenitores trabajan, los lobos representan la mejor versión de cuidados, por una parte, la corresponsabilidad de pareja y por la otra la responsabilidad social de la comunidad a la que pertenecen.





































