La decisión del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3% continuará limitando el acceso al crédito y las decisiones de inversión en moneda nacional, de acuerdo con el analista económico Daniel Suchar.
A su criterio, los efectos se sentirían principalmente en el comercio, la construcción de vivienda y las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), sectores que dependen en buena medida del financiamiento en colones para sus operaciones y capital de trabajo.
Suchar también advierte que una TPM de 3% tiene efectos sobre el tipo de cambio y la competitividad de actividades como las exportaciones y el turismo.
No obstante, aunque considera que una reducción de la tasa podría abaratar gradualmente el crédito, estimular el consumo y la inversión y favorecer una depreciación del colón, señala que el margen de maniobra del Banco Central es limitado debido a la diferencia de tasas con Estados Unidos y al riesgo de generar presiones sobre el mercado cambiario y la inflación.
En otras palabras, el espacio para bajar la TPM se acabó.
La TPM es un indicador que sirve de referencia para todo el sistema financiero y así fijar las tasas de interés de los préstamos y tarjetas.
Si la TPM es alta, los intereses a pagar serán altos, si la TPM es baja, los créditos serán baratos.
Desde el 2022, las tasas de interés han estado altas, ya que el Banco Central elevó ese indicador de 1,25% a 9% y desde entonces ha venido bajando a cuenta gotas.
¿Qué consecuencias puede tener para la economía costarricense mantener la TPM en 3% y qué sectores podrían verse más afectados por esta decisión?
Mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3,00% consolida una postura cercana a la neutralidad, pero sostiene tasas reales elevadas frente a la baja inflación, encareciendo el financiamiento en colones.
Esta decisión desestimula la colocación de nuevos créditos y frena las decisiones de inversión privada en moneda local.
Los sectores más afectados son el comercio, la construcción de vivienda y las pequeñas y medianas empresas, que son altamente dependientes del crédito local para el capital de trabajo.
Asimismo, los sectores exportador y turístico se ven perjudicados indirectamente, pues la tasa en 3,00% favorece la entrada de capitales y perpetúa la apreciación del colón, restándoles competitividad frente al exterior, sin olvidarnos del encarecimiento del país para la Inversion Extranjera Directa, mas que todo, en el área de servicios.
Tomando en cuenta el comportamiento reciente de la inflación, el crecimiento económico y las condiciones monetarias internacionales, ¿existe actualmente espacio para que el Banco Central reduzca la TPM por debajo del 3% sin generar presiones inflacionarias?
El espacio para reducir la TPM por debajo del 3,00% es sumamente estrecho debido a la brecha de tasas de interés frente a las economías avanzadas. Un recorte adicional achicaría el diferencial respecto a la tasa de la Reserva Federal de los EE. UU., desestimulando el ahorro en colones e incentivando una recomposición de portafolios hacia el dólar.
Este flujo hacia la moneda extranjera generaría presiones al alza en el tipo de cambio que se traducirían en inflación importada en el mediano plazo.
Por tanto, aunque la inflación actual se mantenga baja y el crecimiento sea moderado, el Banco Central adopta una postura cauta para evitar desestabilizar las expectativas inflacionarias y el mercado cambiario.
Si el Banco Central decidiera reducir la TPM en los próximos meses, ¿qué efectos podría tener sobre el tipo de cambio, el crédito, la inversión, el consumo y la competitividad de sectores como el exportador y el turismo?
Un recorte en la TPM impulsaría la depreciación del colón al reducir el atractivo de los rendimientos en moneda local frente al dólar, aliviando la presión cambiaria. A nivel crediticio, la medida abarataría gradualmente el costo del dinero mediante la reducción de la Tasa Básica Pasiva, reactivando la colocación de operaciones comerciales, el consumo y la inversión productiva.
Para el sector exportador y el turismo, la eventual alza en el tipo de cambio devolvería competitividad al incrementar el valor en colones de sus ingresos en dólares. Esto permitiría a ambas actividades mejorar sus márgenes operativos, proteger el empleo y fortalecer su capacidad de competir en el mercado internacional.