Las semillas de café fueron sembradas en Costa Rica a finales del siglo XVIII.
Bajo la gobernación de Tomás de Acosta empezó a arraigarse en nuestro país el cultivo del café.
Costa Rica es el primer país centroamericano que establece esta industria.
Destacadas personalidades contribuyeron con el desarrollo del cultivo y se ha asignado al Padre Félix Velarde como el primer sembrador, quien en el año 1816 hace referencia a que posee un solar con plantas de café.
El primer cafetal estuvo 100 metros al norte de la Catedral Metropolitana en San José, en el cruce de la Avenida Central y calle cero.
Varios factores favorecieron el establecimiento del café.
Los lugares alrededor de los cuales se hicieron las primeras plantaciones, se caracterizaban por suelos de origen volcánico, sumamente fértiles; una temporada lluviosa y otra seca, temperaturas favorables a lo largo de todo el año para el desarrollo de esta planta.
Luego de la Independencia, en el año 1821, los gobiernos municipales fueron los primeros en incentivar este cultivo con políticas de entrega de plantas y concesión de tierras a quienes se interesarán.
Juan Mora Fernández y Braulio Carrillo Colina apoyaron la actividad cafetalera y vieron en el café el producto que generaría un movimiento económico para beneficiar la economía costarricense y que permitió el desarrollo económico y social.
Mariano Montealegre se tiene como el principal impulsador del cultivo entre 1830 y 1840.
Conforme crecían las primeras plantas se incrementaba el interés de los costarricenses por su cultivo.
En 1821 se contaba con 17 mil cafetos en producción, habiéndose efectuado la primera exportación de dos quintales de café a Panamá en 1820.
Alrededor del año 1840, don Braulio Carrillo Colina decretó que las tierras al oeste de San José, se dedicaran a siembras de café.
El Jefe de Estado pensaba que el Gobierno debía dirigir la política cafetalera y encargarse de buscar mercados y que el más importante era el inglés.
Por eso, paralelo al apoyo de la siembra ordenó construir el camino al Atlántico que le permitiría a Costa Rica tener una ruta directa hacia los puertos británicos.
En 1841 un buque vino de Londres con mercaderías consignadas por 38.079 pesos, la mitad de las importaciones de 1841 por Puntarenas.
A falta de mejores opciones, Fernández se arriesgó a dar su café al extranjero y el que había comprado a otros productores con el compromiso de que William Le Lacheur regresaría trayendo las ganancias de la venta del producto.
El inglés cumplió su promesa y en 1845 regresó con dinero y más barcos.
Fernández se convirtió en el primer exportador del café de Costa Rica hacia el viejo mundo.
Pero la labor de Fernández no se quedó ahí porque además impulsó la introducción de métodos más eficaces para el procesamiento del café, financió además la apertura de una vía a Sarapiquí y la habilitación del puerto de Tárcoles para el comercio exterior.
Décadas después entre la introducción del café y su consolidación como producto de exportación, las autoridades costarricenses tomaron una serie de medidas para impulsar esta industria, entre las que destacan que en el año 1821 la Municipalidad de San José distribuye plantas de café gratis entre los vecinos, en 1825 el Gobierno exime al café del pago del diezmo, en 1831 la Asamblea Nacional decretó que cualquiera que cultivara café por 5 años en tierra baldía podría reclamarla como suya.
La exportación del café se desarrolló desde el año 1832 cuando el señor George Stiepel, que comerciaba con Inglaterra, hizo su primera venta con Chile.
El comercio del café con Europa se consolidó en la década de 1840, luego de que el inglés William Le Lacheur llegara a Caldera y de visita en San José negociara la compra de la cosecha de don Santiago Fernández Hidalgo, uno de los principales cafetaleros de la época.
Con la conclusión del camino a Puntarenas en 1846, revolucionó el comercio del café ya que permitió sustituir las mulas por carretas, el grano se constituyó en el único producto de exportación de Costa Rica hasta 1890.
Durante ese período su cultivo se extendió a tierras del Occidente del Valle Central, aptas para el cultivo por sus características de topografía, clima y conexión con esa carretera.




































