Durante los últimos meses, he buscado cumplir con un compromiso fundamental: informar, concientizar y movilizar a la ciudadanía hacia una decisión responsable con el futuro de la Patria. Mi propósito fundamental ha sido iluminar el “por qué votar” y no el “por quién votar”, pues he sido y soy respetuosa de la decisión madura e informada que ha tomado históricamente y tomará la ciudadanía en las próximas elecciones.
Este acompañamiento cívico se ha basado en una gran serie de artículos, videos, micros en radio y televisión, participación en podcasts y entrevistas en distintos medios, entre otros. Ha incluido el aporte de quienes me han ayudado a generar ideas y planteamientos, han metido el hombro y me han sostenido e impulsado. El camino lo hemos recorrido juntos, tanto los medios de comunicación como las organizaciones e incluso, las personas que por voluntad propia se han sumado en las redes a compartir las publicaciones, ¡a todos y todas, muchas gracias!
Reflexionamos sobre la necesidad de recuperar la confianza, reafirmamos el valor de la democracia, promovimos el pensamiento crítico, analizamos la diversidad ideológica de la oferta electoral y advertimos sobre el riesgo de la abstención. Dedicamos espacio a dirigirnos a los distintos sectores de la población, para que la oferta de información se adecuara a sus inquietudes y perfiles. Le dimos visibilidad equitativa, balanceada y objetiva a cada uno de los 20 partidos aspirantes a la Presidencia; para que nadie se quedara atrás. Finalmente, dedicamos un espacio a la juventud: su poder de transformar y su urgencia de participar. Fuimos capaces de cumplir con 3 meses completos de información, reflexión y comunicación en una campaña cívica, informativa y educativa que se transformó en una suerte de cruzada y periplo, donde la suma de cada persona que participó, apoyó, compartíó, escuchó y vió, ha sido fundamental.
Hoy, todas esas reflexiones convergen en un solo mensaje: es tiempo de actuar.
Costa Rica llega a la recta final del proceso electoral con una pregunta esencial: ¿seguiremos siendo una democracia viva o una ciudadanía cansada? Después de meses de debate, análisis y propuestas, llega el momento de ejercer el derecho que sostiene la paz, corrige rumbos y legitima gobiernos: el voto.
La historia del país se ha escrito con lápices y papeletas. Cada generación ha defendido lo que hoy disfrutamos: la educación pública, la salud universal, la justicia social, la libertad de prensa, la institucionalidad democrática. Nada de eso está asegurado. La democracia no se debilita solo cuando se amenaza; también se erosiona cuando se abandona.
Actuar es votar. Abstenerse no castiga al sistema sino que le hace algo peor: lo fortalece en su forma más excluyente, donde las minorías organizadas deciden por las mayorías silenciosas. El compromiso empieza con informarse, analizar con rigor, contrastar ideas y elegir con criterio.
Actuar es defender la convivencia, ese patrimonio intangible que distingue a Costa Rica del resto del continente. En tiempos de populismos, extremismos y discursos de odio, la paz no se sostiene por inercia. Se sostiene con diálogo, respeto y participación.
Actuar es pensar en las generaciones que vienen. En las niñas y los niños que heredan el país que construyamos; en la juventud que necesita oportunidades reales; en las personas mayores que nos legaron la estabilidad y el civismo; en las mujeres que sostienen familias enteras; en las comunidades rurales, indígenas, afrodescendientes y en todas las poblaciones históricamente vulnerabilizadas. El voto de hoy protege la dignidad de mañana.
Actuar es creer que aún podemos corregir el rumbo. Y votar, es la primera acción fundamental para corregirlo. Que la política puede recuperar su humanidad, que las instituciones pueden fortalecerse, que la esperanza puede ser motor nacional. La democracia no es un regalo: es una tarea cotidiana que exige participación activa.
Las elecciones del 1.º de febrero no son un trámite. Son un acto de compromiso con Costa Rica, una afirmación colectiva de que seguimos creyendo en la paz, en la justicia social y en el valor de la palabra.
Es tiempo de actuar. Porque el silencio elige a los extremos, pero la acción elige democracia. Porque la Patria se honra participando. Porque el futuro de nuestra niñez y juventud depende de lo que decidamos hoy.
Vayamos a las urnas.
Llevemos pensado por quién vamos a votar.
Vivamos con esperanza y alegría este maravilloso proceso electoral.
Honremos a la Patria y a nuestra democracia.
Votemos.
¡Hagamos que cuente!





































