Ante la inminente monopolización de facto de la extracción y comercialización de los energéticos fósiles extraídos del suelo hemisférico que pretende la administración Trump de los USA, Costa Rica se verá a corto plazo ante una disyuntiva existencial: independizarse energéticamente o mantener la dependencia cada día más onerosa de los energéticos fósiles importados.
Esa decisión estará íntimamente supeditada a la comprensión nacional de los costos de cada una de ellas.
Es por lo anterior que deseo abrir un foro de discusión en torno al cálculo realista de la energía que podría generarse con fuentes nacionales y la energía que hemos venido importando por casi un siglo.
CASO #1. Continuación de la importación de refinados del petróleo. Costos asociados.
El costo del petróleo está determinado por la oferta y demanda mundial por ese hidrocarburo. Así, hemos sido testigos de cómo el precio del barril de petróleo ha oscilado entre los 15 dólares durante 2020, el año de la pandemia, hasta los casi 110 dólares al inicio de la guerra en Ucrania.
Actualmente oscila entre los US$60 y US$70 el barril con 155 litros, lo cual equivale al precio unitario de US$0,39 y US$0,45 por litro.
Después de que el petróleo es refinado en la zona del golfo de México para convertirlo en gasolina y luego de que es transportado a Costa Rica, nosotros la estamos pagando a 600 colones el litro, equivalente a US$1,20 dólares por litro, pero con la particularidad de que es el precio ya distribuido y surtido en todas las gasolineras del país. Ese precio incluye todos los costos de distribución terrestre en los que incurre Recope y los impuestos que por ley estamos obligados a pagar todos.
Si tomamos como contenido energético de la gasolina el valor de 10 kilovatios hora de electricidad, entonces llegamos al resultado de que cada kilovatio hora eléctrico contenido en la gasolina tiene un costo actual de 60 colones. Ese es exactamente el mismo valor que la Aresep utiliza para la venta de la electricidad que genera el ICE a las empresas distribuidoras del país.
Sin embargo, el precio de la electricidad ya distribuida y entregada en las viviendas o negocios varía de acuerdo con los criterios que decide utilizar la Aresep, para las diversas horas del día y para las diferentes áreas de servicio del ICE mismo o de las empresas de distribución eléctrica, como las cooperativas o empresas municipales. El precio más alto del kilovatio hora entregado en las horas pico de las 10 a. m. a las 12:30 p. m. es de 160 colones, 250% más alto que el precio del mismo kilovatio hora contenido en la gasolina.
Con la comparación anterior, podríamos llegar a la conclusión de que continuar importando gasolina es más económico que utilizar la energía generada en suelo nacional.
Si ese fuera el único escenario, Costa Rica no tendría más opción que seguir importando y dependiendo del hidrocarburo generado de manera monopólica por empresas norteamericanas.
CASO #2. Generación de energía eléctrica con fuentes renovables nacionales, pero con fondos privados y en configuración de generación distribuida, en vez de la tradicional generación monopólica en manos del ICE.
Hoy en día, ya está disponible la tecnología fotovoltaica que nos permite generar nuestra propia electricidad, y con ella recargar las baterías internas de los modernos y futuros vehículos eléctricos, a un costo ridículamente inferior al del uso de energéticos importados.
Ejemplo: una residencia que consume 1.000 kilovatios hora de energía eléctrica por mes puede perfectamente encontrar en el mercado privado suplidores de soluciones que por lo menos le permitirían generar gran parte de la energía que utiliza en horas diurnas, por solo US$2.000, de los cuales US$700 son el costo del inversor y US$1.200 son el costo de 20 paneles solares instalados.
El método para calcular el costo unitario de la generación solar distribuida es mediante una fórmula que divide el costo de la inversión inicial más los costos de mantenimiento a lo largo de 15 o 20 años entre el total de la energía que producirá dicha solución.
Ejemplo: si la solución genera 1.000 kilovatios hora por mes, eso quiere decir que va a generar 12 × 15 kilovatios en 15 años, resultado que nos da 180.000 kilovatios hora en todo el período.
De la estimación anterior, el costo unitario del kilovatio hora generado en una planta solar distribuida será de US$2.000 dólares entre 180.000 kilovatios hora, lo cual da un resultado de un centavo de dólar por kilovatio hora, es decir, un costo de solo 6 colones por kilovatio hora.
Conclusión
Si la diferencia entre el costo de la generación solar distribuida y el precio de la gasolina por kilovatio hora es tan abismal, de casi una décima, entonces ¿por qué el país continúa dependiendo del petróleo y de sus derivados?
La respuesta es muy sencilla. Con la generación solar distribuida no ganan un cinco ni Recope, ni el ICE, ni Hacienda. Con la importación de gasolina y generación monopólica por el ICE, son ellos los que ganan dinero a costa del bolsillo del tico y de la nación en general.
Pronto lo vamos a entender mejor, cuando países como Cuba y Nicaragua subsistan a pesar de los embargos petroleros que serán la primera medida que la administración Trump tomará en contra de sus economías.
Ricardo Trujillo Molina MScEE
gerencia@fibrotel.cr





































