La inteligencia artificial se ha convertido en un actor silencioso pero cada vez más influyente en los procesos electorales a nivel mundial. En países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y varios miembros de la Unión Europea, la IA ya se utiliza para analizar tendencias de opinión, segmentar mensajes políticos y asistir en la elaboración de documentos programáticos, del mismo modo en que hoy forma parte de la vida cotidiana. Costa Rica, de cara a las elecciones presidenciales de 2026, comienza a experimentar de forma directa estos efectos en un espacio central del debate democrático: los planes de gobierno.
Este artículo se basa en un análisis técnico comparado de los planes de gobierno presentados para el período 2026–2030, utilizando criterios empleados internacionalmente para la detección de redacción asistida por inteligencia artificial. Se analizaron similitudes semánticas, homogeneidad estilística, repetición estructural y contraste con bibliografía pública ampliamente utilizada por organismos como la OCDE, el Banco Mundial, la CEPAL y Naciones Unidas. Los porcentajes citados son estimaciones orientativas con fines informativos y de debate público. El uso de IA no es ilegítimo; el problema surge cuando sustituye el trabajo político, el criterio humano y la responsabilidad programática.
El Partido Progreso Social Democrático (PSD) presenta un nivel alto de asistencia automatizada, estimado entre 41 % y 45 % del contenido de su plan. Esta cifra se explica por la coincidencia con marcos conceptuales internacionales, el uso reiterado de estructuras estándar y la presencia de referencias a insumos generados con herramientas automatizadas. El documento es correcto en forma, pero evidencia debilidades en propuestas concretas, plazos definidos y mecanismos claros de ejecución.
El Partido Nueva República (PNR) también muestra un uso elevado de inteligencia artificial, estimado entre 35 % y 40 %, especialmente en los apartados teóricos y de contexto internacional. A diferencia del PSD, el PNR reconoce expresamente el uso de IA como apoyo técnico. Su plan presenta una narrativa ideológica más definida y mayor desarrollo en áreas como tecnología y reforma del Estado, aunque la abundancia discursiva no siempre se traduce en claridad operativa ni en compromisos verificables.
Un grupo particularmente preocupante es el de los planes con uso intensivo y problemático de inteligencia artificial. En este segmento se ubican el Partido Justicia Social Costarricense (PJSC), el Partido Unión Costarricense Democrática (PUCD) y el Partido Esperanza Nacional (PEN). En estos casos, más del 50 % del contenido presenta similitudes significativas con textos genéricos de políticas públicas ampliamente disponibles, dando lugar a documentos intercambiables, con diagnósticos amplios y propuestas vagas, difíciles de exigir o fiscalizar en un eventual ejercicio de gobierno.
Mención aparte merece el Partido Pueblo Soberano (PPSO), encabezado por Laura Fernández y actualmente el que lidera las encuestas de intención de voto. Precisamente por su peso electoral, su plan de gobierno exige un escrutinio mayor. El análisis técnico estima una dependencia de IA entre 50 % y 55 %, explicada por la homogeneidad estilística, la reiteración de fórmulas estándar y la similitud con marcos conceptuales internacionales. Aunque el documento mantiene coherencia narrativa, la escasa especificidad programática resulta especialmente relevante considerando su protagonismo electoral.
El Partido Liberal Progresista (PLP) presenta una situación intermedia. La estimación de asistencia de IA cercana al 45 % responde a la coexistencia de capítulos económicos más elaborados con secciones sociales y transversales redactadas en un lenguaje genérico y estandarizado, lo que produce un documento desigual y con consistencia limitada.
En contraste, varios planes destacan por su mayor solidez y menor dependencia tecnológica. El Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) presenta un plan más robusto, con una dependencia de IA inferior al 30 %, concentrada principalmente en tareas de edición y coherencia. Algo similar ocurre con el Partido Liberación Nacional (PLN), cuyo plan muestra un uso de IA inferior al 20 % y una bibliografía más anclada en diagnósticos nacionales y propuestas operativas.
El Frente Amplio (FA) sobresale como el plan más original y trabajado predominantemente por equipos humanos. Menos del 15 % del contenido presenta rasgos compatibles con generación automatizada, lo que se refleja en un estilo argumentativo, ideológico y claramente posicionable. Esta autoría más visible facilita el debate democrático y la rendición de cuentas.
Utilidad de la IA para el elector. La IA también puede cumplir un rol positivo como herramienta de análisis ciudadano. Una de sus aplicaciones más valiosas sería el desarrollo de un votómetro construido a partir del contenido real de los planes de gobierno. Un instrumento basado en preguntas clave permitiría identificar afinidades programáticas de forma objetiva y transparente, sin sustituir el criterio individual ni inducir decisiones automáticas. La importancia del votómetro radica en que ayuda a ordenar información compleja y dispersa. Su valor democrático depende de condiciones claras: preguntas basadas en propuestas verificables, algoritmos transparentes, ausencia de ponderaciones ocultas y resultados presentados como orientación. Un votómetro bien diseñado empodera al elector
Algoritmo para crear votómetro. Primero se deben adjuntar de 10 en 10 los planes de gobierno oficiales encontrados en la página del TSE. Luego escribir el siguiente algoritmo: Crea un votómetro de 20 preguntas objetivas basado exclusivamente en el análisis de los 20 planes de gobierno oficiales adjuntos. Las preguntas deben construirse a partir de los ejes programáticos más relevantes y comunes, utilizando lenguaje neutral y opciones de respuesta comparables. Cada plan debe analizarse para asignar la respuesta que refleje su postura explícita. Yo responderé las preguntas según mis convicciones y el sistema deberá presentar un ranking de los partidos políticos con un porcentaje de afinidad, indicando cuáles se ajustan más y cuáles menos a mis ideales, acompañado de una explicación breve por tema que justifique las coincidencias y discrepancias. El votómetro debe aclarar que su función es orientativa y no constituye una recomendación de voto.
Rosalía Chinchilla Vargas
Abogada corporativa y laboralista (UELD), máster en Delitos Cibernéticos (UNIR), con ocho años de experiencia profesional.
Contacto: rosaliachinchilla@gmail.com





































