Esta semana fuimos testigos de cómo la Presidencia de la República estuvo más que de acuerdo en la negativa del ICE a renovar el contrato de compra de energía eléctrica generada con plantas térmicas por la Azucarera El Viejo, utilizando el recurso biomásico y renovable del bagazo de la caña de azúcar tica en la temporada de escasez de energía hidroeléctrica, es decir, en la época seca del verano.
Todas las energías eléctricas generadas en la época seca las paga el ICE a la tarifa que ha prefijado la ARESEP desde hace muchos años y son tarifas a costo marginal y las más caras del año.
La tabla gráfica que muestra la experiodista y ahora política, Pilar Cisneros, demuestra que las tarifas de generación eléctrica en verano, como la térmica a 140 dólares el megavatio hora, y la que no mostró, que es la importada del MER, son muy superiores a las tarifas de la época lluviosa y a las generadas con recursos renovables utilizando las modernas tecnologías eólicas y solares. La gran sorpresa de esa tabla que muestra Pilar en su pódcast es que la energía hidroeléctrica es mucho más cara que las energías renovables, tanto eólicas como solares.
El jefe de la bancada del PLN en la actual Asamblea Legislativa se refirió a esta decisión de no renovar ese contrato como una sacada de clavo. Y esta declaración, con toda la intención de hacerlo ver como una venganza política por no haber votado a favor del proyecto de ley mal llamado de la armonización eléctrica, cuando en realidad es un proyecto para estimular la generación eléctrica con recursos renovables en un marco de libre mercado para aprovechar los bajos costos de generación que ahora se obtienen con esas tecnologías.
Como resultado de este nuevo diferendo y choque político entre la oposición y el oficialismo, ha quedado superclaro lo que he venido sosteniendo por muchos años, y es que el ICE siempre ha considerado la generación privada como fuerte competencia a su generación térmica en la época del verano, la cual siempre realiza con búnker importado al precio vigente en el mercado internacional.
En esta oportunidad, no renovar un contrato de baja potencia con biomasa nacional es posiblemente una anticipación al ya planificado enorme incremento de su generación térmica a partir del próximo verano, con el inicio de operación de más de 300 MW de potencia con plantas térmicas alquiladas y a generar con el búnker más caro de los últimos 25 años.
Las tarifas no se verán reducidas por la no renovación del contrato con la Azucarera El Viejo, sino que más bien sufrirán la mayor alza que hayamos visto en las últimas décadas. El costo del alquiler de las plantas, más el costo del caro búnker importado, pronostican que el megavatio hora de esa energía costará algo así como del orden de los $200.
Cancelar un contrato de compra a $132 el MWh para sustituirlo por energía que nos costará a todos los ticos más de $200 dólares, sin compararla con el costo que podría llegar a alcanzar en el MER en el periodo de gran carestía que vaticina desde ya el fenómeno climático del Super Niño, es algo que no solo golpeará nuestros bolsillos, sino que sin duda alguna beneficiará las finanzas del ICE, de RECOPE, del Ministerio de Hacienda, de Exxon y, por qué no decirlo, también al plan económico de la administración Trump.
La no renovación del contrato de compra de energía generada con biomasa renovable con una empresa tica no solo fue una sacada de clavo política, sino también una velada y antipatriótica preferencia por el búnker importado y una ratificación a mantenernos esclavos energéticamente del petróleo por varios siglos más.
Lo que probablemente el ICE no nos quiere anticipar es que la energía térmica tanto de la Azucarera El Viejo como de su planta Garabito serán sustituidas por las nuevas plantas solares que entrarán en operación muy posiblemente para inicios del 2027. Si ese fuera el caso, son muy buenas noticias, pues la energía solar solamente le costará US$55 por megavatio hora al ICE, lo cual lo obligará a reducir tarifas de acuerdo con la fórmula y metodología que aplica la ARESEP para la generación en verano.
En todo caso, el ICE suplirá esta energía, siempre cargándole el costo del peaje por transporte y distribución, lo cual la hará más cara que si hubiese permitido la generación solar distribuida.
RICARDO TRUJILLO MOLINA MScEE
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