Humberto Pacheco

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Martes 19 Agosto, 2008

Trotando mundos

De Gobierno, Daños al País y Turbinas

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.

Disentimos de quienes creen que el Presidente Arias se equivocó al reiterar al país lo obvio cuando le avisó que se avecinan tiempos muy difíciles. El hecho de que nos hayan elevado la clasificación financiera de país y que —de momento— la situación no sea todo lo grave que podría tornarse por motivos que están más allá de nuestro control, no debe ser lo que dicte nuestro estado de alerta. La economía mundial es como un enorme submarino, que mueve su timón fuertemente pero no empieza a cruzar sino un tiempo después, por lo que prever su curso es importantísimo. Los cambios hay que anticiparlos oportunamente.
No se puede seguir tratando a los costarricenses como niños ó imberbes a quienes haya que ocultarles las malas noticias. Más bien, nuestro pensante pueblo merece ser tratado como un adulto maduro y tiene derecho a saber anticipadamente con que cuenta, para poder hacer sus planes de acuerdo.
Ergo, lo malo viene atrás y el Presidente actuó con responsabilidad de estadista y no con oportunismo de político al traer a la atención del país la crítica situación mundial y el muy probable y grave efecto negativo que tendrá sobre la economía nacional. Como quien dice, la humanidad está viendo la punta del témpano.
En lo que el país y la prensa debieran estar bien enfocados es en responsabilizar al PAC y a sus aliados, el diputado no pensante y el comunista nacionalizado, por el daño incalculable que nos causaron cuando, durante más de dos años, atrasaron en el Congreso el proceso del TLC a contrapelo incluso del voto popular. Secuestraron a la patria por un tiempo precioso que pudo ser empleado en resolver otras necesidades apremiantes como la pobreza y la seguridad.
Que no se nos quiera hacer creer ahora que dejaron de obstaculizar porque se dieron por satisfechos con los ajustes. No comamos cuento. Fueron los censos que los destrozaron lo que los hizo salir corriendo, al punto de que el diputado no pensante de pronto pensó que era mejor colaborar con el gobierno.
Sin embargo —perro que come huevos— ya están anunciando que no están de acuerdo con el préstamo que el BID le ha acordado a nuestro país debido a su buen crédito porque saben que, al igual que con el TLC, todo lo que pueda beneficiarlo les es políticamente nefasto. El bien del país no les interesa.
En una empresa privada exitosa y eficiente, cuando se compra un equipo necesario para la producción, sobre todo sí es carísimo, los administradores y los abogados son responsables de que las garantías del mismo estén claramente definidas y documentadas en los contratos. El ICE se dice tal empresa exitosa y eficiente, por lo que no entendemos cual es el problema con Marubeni por la infame turbina que se dañó. Sí el equipo está bien garantizado, cobrar la garantía debería ser tema de mero trámite. Sino, el país tiene derecho a preguntarse sino habrá habido quiénes, al igual que en el penoso caso que está en los tribunales, urgidos de obtener comisiones, pasaran por encima de los intereses de la institución para llegar rapidito a la repartición.
Toda esta algarabía sobre la turbina se pondría a dormir con solo que el Departamento Legal del ICE le muestre a los costarricenses cómo está redactada la garantía en la licitación respectiva y le informe que se está haciendo para cobrarla.
Conste que no hablamos de nada nuevo salvo que, ENTIENDASE bien, estamos hablando del ICE pre-Pedro Pablo, pues en el “durante” ya se sienten pasos de animal grande en la eliminación de las gollerías y la corrupción y en la sofisticación de la administración. Esa institución tan manoseada está volviendo por sus fueros.
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