Alberto Cabezas
Presidente
Comisión de accesibilidad de la Confederación Unitaria de trabajadores
En un mundo que enfrenta desafíos sin precedentes, donde las desigualdades persisten y las injusticias parecen consolidarse, es imperativo replantearnos el camino que queremos recorrer como sociedad.
Costa Rica, reconocida internacionalmente por su compromiso con los derechos humanos, la paz y la sostenibilidad ambiental, tiene la oportunidad de liderar un nuevo paradigma basado en la equidad y el desarrollo colectivo.
No basta con buenas intenciones o políticas fragmentadas: el cambio requiere una planificación económica orientada hacia el bienestar común, la defensa de los derechos fundamentales y la eliminación de privilegios que perpetúan la desigualdad.
Justicia Social con Responsabilidad Compartida
El progreso no puede estar sujeto únicamente a los intereses individuales o a la especulación del mercado. Es necesario garantizar que los recursos sean distribuidos de manera equitativa, permitiendo el acceso universal a educación, salud, vivienda y empleo digno. Para lograrlo, es esencial fortalecer un modelo económico que ponga a las personas en el centro, asegurando el control estratégico de servicios esenciales y promoviendo un régimen tributario justo que no recaiga sobre los asalariados.
Un Estado al Servicio del Pueblo
La consolidación de una verdadera democracia no depende solo de elecciones, sino de la participación activa de la ciudadanía en la toma de decisiones. La justicia social exige un gobierno transparente que defienda los intereses de la mayoría y garantice los derechos de cada persona, sin importar su origen, género o condición socioeconómica. La igualdad no debe ser una consigna vacía, sino una realidad palpable en la vida de todos.
Protección de los Derechos Laborales y Sociales
El avance hacia una sociedad más justa demanda el reconocimiento y la ampliación de las garantías laborales, el derecho de sindicalización sin restricciones y un marco de seguridad social sólido para todos los trabajadores. Además, es fundamental promover una educación pública de calidad, gratuita y laica, que sea un pilar para el desarrollo integral del país.
Una Nación Libre de Exclusiones
La lucha contra la desigualdad debe ir más allá de lo económico. Debemos consolidar una sociedad donde cada persona tenga voz y donde la diversidad sea una fortaleza, no una barrera. La libertad de pensamiento, el respeto por todas las creencias y la protección de los derechos individuales deben ser el fundamento de una democracia auténtica.
El Poder de la Participación Ciudadana
El cambio no se construye desde la indiferencia. La historia demuestra que los logros sociales dependen de la acción colectiva y de la voluntad de quienes se atreven a transformar la realidad. En este contexto, la participación ciudadana en el proceso electoral es crucial para consolidar un modelo de país más equitativo y comprometido con la justicia social.





































