- Sin segunda maratón para celebrar los 50 años.
Ese fue el veredicto de mi médico y entrenador cuando se me inflamó el tendón de Aquiles y no pude recuperarme antes de mi segunda maratón del 2026, con motivo de mis 50 años. Una triste noticia que me dejó muy triste. Pero solo por un rato.
Luego de esa noticia empecé a pensar en qué voy a mejorar en mis entrenamientos, qué otros ejercicios voy a hacer en el proceso de recuperación y, por qué no, descansar un poco luego de catorce años de hacer atletismo, sin parar.
La pausa no me gusta, pero es necesaria.
No estoy haciendo un artículo triste, estoy tratando de explicar de que, así como los seres humanos, de vez en cuando, debemos parar para seguir; las empresas, en su estrategia de triple impacto, deben detenerse para saber cómo están.
Detenerse no es sencillo. El mundo va a toda velocidad y lo único que nos sabe decir es que debemos seguir y que parar es para perdedores. Este ruido tan intenso y frecuente nos engaña y nos hace creer que la pausa no es parte del proceso.
Una estrategia de triple valor nos exige parar. Hay que entender si los planes, proyectos y estrategia en general, van por buen camino y eso no es posible sin respetar espacios en los que nos dediquemos por un tiempo a evaluar, preguntar y ajustar la "maquinaria" que hace posible la ejecución y el logro.
No es un capricho, es una necesidad (en mi caso fue una sobrecarga).
Es necesario porque, como ya lo he dicho antes, hacer y hacer sin medir y sin entender cuál es el retorno de lo que estamos llevando a cabo, no tiene sentido. Las promociones cuando no están mejorando la venta, se quitan y se replantean, en el mejor de los casos.
Si eso es así en algo tan relevante como las ventas, con más razón debe hacerse con la sostenibilidad que es, sin duda, la gestión que habilita el negocio en el futuro.
Parar no implica quedarse quieto. A lo que nos invita es a replantear, mejorar, calibrar, ajustar, etc. Debemos revisar y reinventar, si es del caso. Debemos analizar cada táctica y programa para entender si le están generando a la empresa el retorno deseado: eficiencia, mejora en costos, reputación, confianza, atracción de talento, retención, entre otros.
¿Por qué estamos haciendo esto?, es la gran pregunta ante la pausa. Tal vez estemos trabajando en temas que parecen de mucho impacto, pero que no le generan nada a la compañía. Ese es el gran regalo de detenerse.
Ya estoy pensando en mi próxima maratón, pero también en cómo mejorar mi rendimiento para que no me vuelva a pasar lo mismo. La meta es la misma: correr hasta que me muera. El norte es igual, solo hay que hacer ajustes y esperar.
Lo mismo les pasa a las empresas. No deben alejarse del objetivo de la sostenibilidad: tener continuidad de negocio. Eso no quiere decir que no puedan variar la manera de mejorar el camino y seguir siendo rentables.



































