Hemos estado viviendo unos años singulares en los que algunos costarricenses han derivado satisfacción de sacarse clavos y pelear grescas de origen más que antañón que ya tuvieron solución buena o mala en el pasado y de los que no hay vuelta atrás. Tales pleitos y grescas, tales entrecruces de insultos y de descalificaciones no solventan los problemas actuales del país, cuanto hacen es desviar la atención de los problemas centrales de la Costa Rica de hoy y evitar que los mismos sean resueltos.
Cuando en estos días se debate sobre los efectos que una Tasa de Política Monetaria alta ha generado como estímulo para invertir en Costa Rica fondos especulativos y sobrevaluar el colón, pocas personas se interesan por las consecuencias de tal sobrevaloración y los efectos sobre el empleo, la inversión o la exportación desde zonas francas que era el motor económico del país y que además ha impactado para la baja la recaudación fiscal. El Ministerio de Hacienda ha señalado una caída seria en la recaudación fiscal de este año.
Es de dominio público que la caída en la recaudación fiscal conducirá a un endeudamiento mayor. Claro está que la propuesta y aprobación de nuevos impuestos y recorte de gastos quizás nos conduzca a tener que emprestar menos, pero siempre aumentará la deuda de gobierno. A mayor deuda mayores serán los intereses pagados y más el gasto. La situación no es sencilla, pero lejos de serenamente pensar e intercambiar ideas y soluciones sobre este tema en particular, no dejamos de descalificar la opinión ajena sin argumentos y a base de insultos sin dar margen a que todos comprendamos razones y opiniones ajenas constructivamente.
Los problemas sin solucionar no contribuyen al desarrollo del país ni a la formación de opinión positiva de cómo darles fin. Los insultos polarizan y forman enemistades entre quienes en unidad y armonía serían factor de mejora y superación. Los estrategas políticos siempre buscan dividir y separar en grupos a los costarricenses. La división nunca es por mitades iguales. Los estrategas políticos siempre buscan crear enemigos reales o imaginarios para que los grupos divididos sientan que están luchando para ganar por las razones que les separaron y enemistaron. Los estrategas políticos siempre buscan que no razonemos ni usemos nuestro pensamiento ni nuestro sentido social, ni nos fortalezcamos en armonía o solidaridad. Estas personas buscan que las mentiras sean tomadas como verdades, que un grupo sea lanzado sobre otro por mentiras e infamias. Lamentable, muy lamentable. Hay expertos en todo esto, en mentir, en difamar, en separar y dividir.
Hemos caído en esa trampa de los estrategas políticos del populismo. Seguimos peleando entre nosotros y no nos disponemos a luchar contra los verdaderos enemigos del país que son sus problemas. Seguimos distanciándonos entre nosotros. Seguimos buscando cómo elaborar o alcanzar razones de violencia para ahuyentar la razón de nuestros intercambios. Pareciera que seguimos el dictado de la frase: “Muera la inteligencia”. No es el camino para nuestra superación.
En paz, con respeto y con armonía, en unidad nacional como la familia que siempre hemos sido debemos recuperar nuestro sentido más positivo y ayudar en la resolución de nuestros problemas presentes y futuros. Pasemos la página y decidámonos a tomar una nueva ruta positiva que nos conduzca a un futuro próspero.
Emilio R Bruce Profesor



























