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Sábado, 24 de agosto de 2019



EDITORIAL


Urge volver al orden democrático

| Martes 30 junio, 2009




El golpe de Estado en Honduras podría repercutir sobre la inversión extranjera en la región, justo en momentos en que se necesita la reactivación económica

Urge volver al orden democrático

El golpe de Estado llevado a cabo en Honduras por el ejército de ese país es un hecho lamentable de consecuencias negativas para toda la región centroamericana y latinoamericana en general.
Volver a actuaciones violentas de este tipo es dar un paso atrás en los logros que se habían alcanzado en materia de fortalecimiento de la democracia y, puesto que el resto del mundo mira a Centroamérica como un todo, esto será negativo no solo para Honduras, que es a quien más perjudica, sino también para las otras naciones.
Es inevitable la posibilidad de que los hechos pudieran repercutir sobre decisiones relacionadas con la inversión extranjera en la región, justo en momentos en que tanto se necesita la reactivación económica. La frágil estabilidad alcanzada debe cuidarse celosamente.
Es por ello de suma trascendencia la presencia hoy del presidente Zelaya en una Asamblea General Extraordinaria de la ONU, organismo mundial que tiene previsto aprobar una resolución condenatoria de los sucesos del domingo en Honduras y que se reúne con carácter urgente a raíz de los acontecimientos de los dos últimos días en ese país.
Las diferencias que parecieran existir en esa nación centroamericana debieron ser dirimidas en el marco del respeto al orden democrático, pero nunca violentando por la fuerza de las armas el domicilio en donde se encontraba el Presidente para expulsarlo del país.
Tal como lo ha expresado al mundo el presidente Obama, América Latina ha realizado “enormes progresos” y nadie desea un regreso a los “tiempos oscuros”, sino más bien un tránsito sostenido y mejorado cada día hacia una sólida y madura democracia.
Los actos violentos protagonizados por las fuerzas armadas de Honduras van en sentido contrario y por ello han recibido una condenatoria por parte del mundo. Resulta indispensable que los países de la región sean capaces de resolver diferencias a lo interno de cada uno con madurez y por las vías que la democracia señala para ello. Jamás poniendo en peligro la estabilidad lograda con tanto esfuerzo.