Bienvenido a enero de 2026.
Mientras usted desempaca las maletas del merecido descanso de fin de año, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) le tiene un regalo de bienvenida que no puede rechazar.
Como si se tratara de una actualización forzosa de términos y condiciones de una aplicación de celular, su "suscripción" al sistema de salud más caro y lento, ha recibido un upgrade en el precio.
Desde este mes, el aporte al régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) ha subido nuevamente. Ahora, el patrono debe desembolsar un 26.83% y el trabajador un 10.83%.
En papel, nos dicen que es para "garantizar la sostenibilidad del sistema". En la práctica, se siente como pagar una membresía de un gimnasio de lujo donde todas las máquinas están dañadas y la cita para usar la caminadora se la dan para el último trimestre de 2031.
Mientras la eficiencia institucional parece estar en caída libre, el costo de mantenerla sube como si estuviéramos financiando la llegada del primer tico a Marte.
Para el empresario, este incremento no es "un ajuste solidario"; es una erosión directa de la competitividad. Dinero que en lugar de generar un nuevo empleo o implementar una mejora tecnológica termina perdiéndose en el Triángulo de las Bermudas de la Caja, donde dominan los mandos medios y los pluses salariales, indomables ante cualquier crisis fiscal.
Para el trabajador, el panorama es aún más desalentador. Ver la colilla de pago de este mes es un ejercicio de masoquismo.
Ese 10.83% que le rebajan "por su bien" es dinero que hoy no estará en el supermercado, ni activando la economía del país, mientras la Caja le responde que su dolor de espalda no es prioridad y que regrese en tres años para una placa.
Tenemos un sistema donde pagamos como ricos para ser atendidos como si estuviéramos pidiendo un favor personal.
No podemos eludir el nuevo cobro, salvo que nos aventuremos a conocer el único aspecto eficiente de nuestra honorable institución: El departamento de cobros judiciales.
Así que nuestra defensa debe ser a través de una planeación quirúrgica.
Provisiones en tiempo real:
No espere a que la planilla le dé la sorpresa cada mes. Ajuste sus plantillas de cálculo desde ya.
Ese 0.16% de aumento adicional respecto al año anterior debe estar reflejado en sus proyecciones de flujo de caja. En contabilidad, lo que no se mide no existe, pero lo que no se provisiona, lo quiebra.
Documentación de beneficios no salariales:
Dado que aumentar salarios líquidos hoy es un deporte de alto riesgo por las cargas sociales, las empresas inteligentes están migrando hacia el "salario emocional". Capacitaciones, flexibilidad de horarios o seguros médicos privados colectivos.
Ojo: asegúrese de que estos beneficios estén correctamente estructurados legalmente para que no sean considerados "salario en especie" y la Caja no venga a reclamar su parte del pastel, años después y con intereses de usurero.
Auditoría de planillas:
Revise que no esté pagando cuotas sobre conceptos que no corresponden.
Hacienda y la Caja siempre van a barrer para adentro; es su responsabilidad asegurarse de que la escoba de su contador barra para afuera.
Este 2026 nos recuerda que la solidaridad en Costa Rica es un camino de una sola vía: del bolsillo del que produce hacia el estómago de un sistema que nunca parece estar satisfecho. Disfrute su membresía VIP; la revista del 2005, en la sala de espera lo está esperando.
¡Ah! ¡Y recuerde ir a votar en Febrero!





































