Jimena Rojas
Consultora de Grant Thornton
jimena.rojas@cr.gt.com
Cuando se valora un activo intangible, sus beneficios económicos no se generan de manera aislada. Para que una marca, una relación con clientes o cualquier otro intangible produzca ingresos, normalmente requiere del apoyo de otros recursos de la compañía.
Estos recursos se conocen como activos contributivos y representan aquellos activos que participan en la generación de los flujos de efectivo asociados al intangible que está siendo valorado.
Su consideración es particularmente importante porque permite diferenciar el rendimiento generado directamente por el intangible, del rendimiento correspondiente a otros recursos necesarios para operar el negocio.
¿Qué son los activos contributivos?
Los activos contributivos son aquellos recursos que una compañía necesita para apoyar la generación de ingresos de un activo intangible específico. Dependiendo del tipo de empresa y del activo que se esté analizando, estos pueden incluir capital de trabajo, activos fijos y fuerza laboral, entre otros.
Por ejemplo, una relación con clientes puede generar ingresos futuros; sin embargo, para atender a esos clientes, la compañía también puede necesitar instalaciones, equipos, personal capacitado y recursos suficientes para mantener su operación.
Por esta razón, al valorar dicha relación con clientes, resulta necesario reconocer que una parte de los ingresos generados también depende de estos otros recursos.
Capital de trabajo
El capital de trabajo permite que una empresa mantenga sus operaciones habituales y pueda cubrir las necesidades derivadas de su actividad comercial.
Dependiendo del negocio, puede incluir recursos asociados con cuentas por cobrar, inventarios, efectivo operativo y cuentas por pagar. Estos elementos apoyan el funcionamiento diario de la compañía y contribuyen indirectamente a que un activo intangible pueda generar los beneficios económicos esperados.
Activos fijos
Los activos fijos, como propiedades, maquinaria, equipos o instalaciones, también pueden actuar como activos contributivos cuando son necesarios para prestar un servicio, fabricar un producto o desarrollar las actividades relacionadas con el intangible que se está valorando.
Por ejemplo, una empresa puede mantener relaciones sólidas con sus clientes, pero necesitar equipos e instalaciones específicas para continuar ofreciéndoles sus productos o servicios. En este caso, una parte del valor generado depende también de la infraestructura utilizada por la compañía.
Fuerza laboral
La fuerza laboral representa otro recurso relevante dentro de este análisis. Una compañía necesita colaboradores con conocimientos, experiencia y capacidades específicas para desarrollar sus operaciones y mantener la generación de ingresos.
Contar con una fuerza laboral organizada evita que la empresa deba iniciar nuevamente procesos de contratación, capacitación y adaptación del personal para poder continuar operando.
Por lo tanto, aunque la fuerza laboral no necesariamente sea el activo intangible que se está valorando de forma principal, su participación puede ser esencial para que otros activos generen los flujos económicos esperados.
La remuneración de los activos contributivos
Dentro de ciertos métodos de valoración de activos intangibles se reconoce una remuneración asociada con el uso de estos recursos. Esta remuneración busca reflejar el retorno que correspondería a los activos contributivos por participar en la generación de los flujos de efectivo.
De esta manera, antes de atribuir completamente un flujo de ingresos al intangible que se está valorando, se considera la contribución de los demás recursos necesarios para producirlo.
Una valoración más precisa de la generación de valor
La identificación y remuneración adecuada de los activos contributivos permite comprender de forma más precisa cómo se genera el valor dentro de una empresa.
Los ingresos de una compañía rara vez dependen de un único activo. Por el contrario, suelen surgir de la interacción entre distintos recursos tangibles e intangibles que trabajan conjuntamente.
Por esta razón, analizar los activos contributivos permite realizar una valoración más consistente, diferenciando el retorno asociado al intangible principal del rendimiento generado por los demás recursos que hacen posible su operación.
Además, este análisis permite obtener una visión más completa de la estructura que sostiene la generación de beneficios económicos de una compañía. Reconocer la participación del capital de trabajo, los activos fijos y la fuerza laboral ayuda a evitar que todo el valor generado sea atribuido exclusivamente al activo intangible objeto de valoración, permitiendo reflejar de una manera más razonable la contribución de cada recurso.
De esta forma, la consideración de los activos contributivos no representa únicamente un componente técnico dentro de una valoración, sino también una herramienta para entender cómo interactúan los diferentes recursos de una organización y cuál es su aporte en la generación de ingresos y flujos de efectivo.
En definitiva, comprender el papel del capital de trabajo, los activos fijos, la fuerza laboral y otros activos contributivos permite reconocer que detrás de cada flujo de ingresos existe una estructura de recursos que participa en su generación de valor. La adecuada identificación y remuneración de estos recursos resulta fundamental al determinar el valor de un activo intangible, ya que contribuye a obtener resultados de valoración más sólidos, transparentes y consistentes con la realidad económica del negocio.




































