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Viernes 31 Octubre, 2014

Los sindicatos tienen desafíos claves que exigen una profunda reformulación de sus estrategias tradicionales


Sindicalismo exige nuevo replanteamiento

La crisis que vive el sindicalismo nacional en sus direcciones superiores y los cambios experimentados en los últimos años en el escenario productivo y económico han planteado a los sindicatos desafíos claves que exigen una profunda reformulación de sus estrategias tradicionales.
La posibilidad de asumir de manera creativa y renovada los complejos retos emergentes de la globalización económica y de los modelos de producción flexible se halla ligada al diseño de estrategias sindicales con capacidad de coordinar acciones en múltiples niveles, en el marco de un nuevo tipo de sindicalismo.
Las instituciones sindicales siguen siendo organizaciones continuas y permanentes, creadas por los trabajadores para garantizar la defensa de sus intereses laborales comunes, entre ellos: mejorar sus salarios y condiciones de trabajo, y velar por el cumplimiento de las leyes del trabajo.
El principal reto que enfrentan a corto plazo es probar su valía y eficacia en una economía de mercado. Para ello, necesitan contribuir a mejorar las condiciones de trabajo de sus agremiados y transparentar el manejo de sus finanzas y gestión.
Otro desafío es el de democratizar su existencia, y verse como una institución abierta a colaborar con el desarrollo de la empresa, en la medida en que efectivamente logre participar de sus frutos, respondiendo así a las demandas de sus bases.
La globalización, como proceso, ha traído cambios profundos en la producción económica, y en las comunicaciones. Algunos de estos cambios no dejan de ser preocupantes, por sus efectos desventajosos sobre las familias afectadas por la naturaleza de la competitividad del mercado y la desigual distribución de la riqueza.
La lucha sindical ha sido y es una lucha por la conquista de derechos y por su consolidación, derechos vinculados al mundo del trabajo, comenzando por el propio derecho al trabajo, por el empleo, y por las condiciones en que se desarrolla el trabajo.
En el nuevo escenario los sindicatos deben fungir como facilitadores en la administración de las relaciones laborales y están llamados a consolidar y fortalecer su rol de actor social de desarrollo democrático renovando sus estructuras tradicionales, a fin de lograr mayores niveles de representatividad.
El sindicalismo merece el reconocimiento por su gestión cotidiana en defensa de los trabajadores y por su contribución a la modernización de nuestras relaciones socio–laborales, especialmente ahora cuando los estragos de la crisis hacen más que nunca necesaria la intervención para priorizar la lucha por el empleo con derechos y evitar la progresiva destrucción del Estado social.
Finalmente, el sindicalismo, además de superar cierto grado de demagogia sindical, debe impulsar liderazgos que promuevan la solidaridad, la unidad, las alianzas y la capacidad para el trabajo en equipo, porque el sindicalismo es contrario al individualismo y al caudillismo.

Luis Fernando Allen Forbes

Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare