Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 4 Marzo, 2016

 ¡En Costa Rica no nos agradan los líderes que nos hablan claro, nos agradan los que nos dicen y repiten lo que queremos oír y nunca lo que necesitamos escuchar y comprender!

Sinceramente

¡Requerimos visión y liderazgo!

¿Por qué cosas tan evidentes en su necesidad y en el consenso social no se hacen? ¿Por qué quienes fueron electos a la Asamblea Legislativa o al Poder Ejecutivo conociendo problemas e intuyendo soluciones no actúan? ¿Por qué nuestro país no despega hacia el desarrollo?
¿Son las autoridades electas responsables por lo que sucede? En Costa Rica se eligen dichas autoridades en una parranda y en ese carnaval publicitario, de música, exaltación de sentimientos y ocultamiento de razones, los electores nos hemos equivocado muchas veces en el curso de la historia patria. ¡En Costa Rica no nos agradan los líderes que nos hablan claro, nos agradan los que nos dicen y repiten lo que queremos oír y nunca lo que necesitamos escuchar y comprender!
Las campañas electorales han sido tradicionalmente emotivas, llenas de imágenes y promesas que todos intuimos que no se cumplirán ni lejanamente. Las campañas electorales desde hace décadas han sido un esfuerzo mercadotécnico por presentar el mejor aspecto de un candidato, de un partido, de un programa que realizable o no, lleva a generar ilusiones en las gentes. No nos encontramos con campañas de razones y proyectos, de análisis y de debate de las soluciones fundamentales a nuestros problemas, menos de solemnes compromisos. Escogemos con ligereza y luego criticamos con aspereza la mayor parte del periodo de la administración.
No han asumido los partidos políticos la actitud positiva de analizar la gran reforma política que es urgente en Costa Rica. Nadie habla ni presenta ideas o proyectos, nadie está tratando de consensuar posiciones sobre la composición de la Asamblea Legislativa, ni nadie habla de la elección de los diputados por nombre, no por lista exclusivamente. Nadie está trabajando en la urgente reforma al reglamento de la Asamblea Legislativa para que las mayorías puedan al constituirse tomar con rapidez las decisiones y con prontitud la elaboración de las leyes. Algunos cambios recientes no son del todo suficientes. Nadie está analizando la revisión de la jurisdicción constitucional para lograr que la Sala Cuarta deje de ser un senado y sea una sala de estricto juicio constitucional. Los problemas serios de Costa Rica no se exponen ni se discuten en campaña, y los partidos no buscan construir un país con visión de futuro.


Algunos han buscado convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Es un paso complejo en un momento en que no hemos podido ponernos siquiera de acuerdo en la reforma tributaria y el control del gasto estatal.
El país ha perdido el sentido de autoridad. Aquí nadie manda y cuando alguien busca hacerlo enseguida es atacado por los cuatro costados. Sin perjuicio de ello, la maraña de leyes que ha dado pie a la ingobernabilidad no es analizada por persona alguna, y no conozco proyecto de ley para lograr la simplificación de aquella vorágine. Tampoco se ha podido desregular la economía ni simplificar los trámites. ¿Qué están haciendo gobierno y partidos?
Los candidatos que ya asoman sus intenciones en el horizonte de serlo, bien deberían reflexionar y debatir sobre estos y otros grandes problemas de país. ¡Esto no aguanta mucho más!

Emilio Bruce
Profesor