Abel Pacheco

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Lunes 10 Enero, 2011


¡PUERTA!
PARLATICA

La interacción entre hombres y toros acompaña a la humanidad desde lejanos tiempos, y son hermosas las pinturas de la antigua Creta, donde la gracia mayor consistía en saltar sobre el toro.
Hay quienes aman con vehemencia esta actividad, y quienes la abominan por la violencia presente en la acción.

Confieso que en lo personal la disfruto y que de muchacho más de una suerte le saqué a un novillo, como también confieso que aún se me erizan los cabellos cuando en una monta oigo el grito de “¡PUERTA!”.
Estos días son para nosotros de fiesta brava, y se lucen toreros clásicos, populares y montadores.
También se lucen los toros, y desde siempre hemos tenido héroes de gallarda cornamenta y furiosa embestida. Yo recuerdo al famoso “Batalla”, que nos hacía huir despavoridos en el viejo redondel de la plaza González Víquez.
Hoy tenemos al temido Malacrianza, a quien tuve el honor de conocer personalmente y desde una prudencial distancia, en un bellísimo atardecer en Playa Garza.
¡Qué estampa bravía! Bien puesto el nombre pues si bien en ticoparla llamamos malacrianza a un acto grosero, en Guanacaste tiene otro sentido y se refiere al porte retador y elegante de humanos o animales de estampa bien lucida.
También está el no menos famoso Chirriche, cuyo nombre significa murciélago en pampaparla.
Pero, para hablar de montadera como dicen allá, recurro al excelente Diccionario de Guanacastequismos de Marco Tulio Gandela y les cuento que un montador mono, o monero, es aquel que no utiliza ni pretal ni espuela.
Y al arte de hacerlo sin esos recursos y solamente agarrado del cuero del animal a mano firme, se le llama montar “a la pura arruga”, y únicamente lo logran sabaneros de gran valor y experiencia.
Montar “carapatrás” es cuando se hace al revés y generalmente encajado en la nuca. Cuando se realiza sobre el lomo debe usarse albarda.
Y jinetear “coleado” es hacerlo agarrado del pretal y de la cola.
“Guapeado” se le dice al acto cuando se suben dos, uno en el lomo en posición usual y el otro “carapatrás” en la nuca.
Les recuerdo que para sostenerse sobre el toro, generalmente se usa “pretal”, cuerda que rodea el tórax cerca de las patas delanteras, y quizá también “verijera”, que lo ciñe alrededor de la cintura y cerca de las patas traseras, quitándole aire y fuerza al animal, por lo que no es muy aceptado entre sabaneros tradicionales.
Y el toreo clásico guanacasteco, único en el mundo, se realiza utilizando un rectángulo bien curtido de cuero de venado por capote. Es la famosa vaqueta cuyo uso, aparte del taurino, es ser colocada sobre la montura para suavizar el roce de esta con el jinete.
Quien haya visto toros en Santa Cruz, nunca podrá olvidar el “¡TRAASS!” sonoro de la vaqueta al ser doblada y azotada contra el suelo para llamar la atención del toro.
Al comenzar el año siento, amigos, que me gritan “¡PUERTA!” y salgo bien montado a enfrentar lo que el toro del destino me deparará los próximos meses.
Mis mejores deseos para todas y todos.

Abel Pacheco.