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Ya la Caja no cierra el año en números rojos, por lo cual el dinero que recibirá del Estado podrá ser usado en beneficio de los asegurados


Producen mejoras en el sistema de salud

La casi paralización en que se ha venido manteniendo a la Caja desde hace años, —en lo relacionado con los procesos de actualización que debía hacer en los servicios de salud que está obligada a prestar— parece comenzar a moverse, al menos un poco, en materia de infraestructura y equipamiento para ciertas zonas rurales.
Lo informa así una nota de este medio ayer.
Las grandes deudas sin cobrar, entre ellas las que se le perdonaron al gobierno (¿?) sin haberles preguntado a los costarricenses (que aportan los fondos) si estaban de acuerdo, la demora en transparentar las compras que desde hace mucho tiempo deberían ser digitales, la compra de servicios, alquileres de inmuebles, entre muchos otros efectos de incorrectas administraciones, habían producido, como era esperable, un descalabro en las finanzas de la institución y en el cumplimiento de su misión.
Hoy, mediante un poco de mejora en el cobro, ya la Caja no cierra en números rojos, por lo cual el dinero que recibirá del Estado podrá ser usado en beneficio de los asegurados.
Pero esto tendrá beneficios adicionales a los relacionados con la asistencia médica. Esto también podrá aliviar aunque más no sea un poco la falta de empleo y, quizás mover algo la economía de las zonas donde se construirán las infraestructuras.
Estas regiones están actualmente tan desprovistas de servicios médicos adecuados que los asegurados que viven en ellas se ven obligados a trasladarse a San José, en muchos casos, para ser atendidos o ser metidos en las vergonzosas listas de espera.
Son, pues, buenas noticias las que hoy nos da la Caja. Un buen punto de reflexión para los partidos políticos y los candidatos a la presidencia de la República, que deben tener claro que soñar con una Costa Rica mejor no pasa de ser una frase que ya nadie escucha, si no se atienden, simultáneamente, los problemas vitales a los que se enfrenta la población día a día.
La Costa Rica con la que parece que quieren soñar la mayoría de costarricenses, es una inclusiva, que despierte el entusiasmo en el corazón de todos sus habitantes por los progresos de su país, gracias a que puedan palpar los beneficios de ese progreso en la atención cotidiana que reciban a sus más importantes necesidades.



 

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