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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Producción para el futuro

| Martes 26 febrero, 2008



Producción para el futuro


La brecha entre los gastos en que incurre el país para la compra de mercancías, rentas y servicios del extranjero, y lo que se produce a nivel local, se ha ensanchado a escalas que para este año se consideran preocupantes a juicio de algunos analistas y economistas.
El denominado déficit en la cuenta corriente alcanzará este año un 6,3% del Producto Interno Bruto, lo cual refleja una vulnerabilidad que podría llegar a ser realmente riesgosa en el futuro.
Lenta y paulatinamente, los costarricenses hemos venido dependiendo cada vez más de productos importados. El modelo de estabilidad y producción que hace dos décadas era motivo de discusión política y que se mantenía presente en las agendas de algunas administraciones, hoy ha pasado a ser un fantasma del pasado que pocos recuerdan y del cual pocos se ocupan en la actualidad.
Adquirir bienes y servicios del extranjero a precios más asequibles que los producidos en el país conlleva un beneficio obvio monetario para los consumidores, y genera una cadena valiosa de ingresos para empresarios e intermediarios.
Sin embargo, también representa una vulnerabilidad riesgosa, debido a la volatilidad de los precios internacionales, que nos deja a expensas de los mercados extranjeros.
Esta situación ocurre actualmente con algunos productos, como por ejemplo los granos. Costa Rica decidió olvidarse de la producción de maíz y los múltiples usos de este no solo en el campo alimenticio, sino también en el energético, lo han convertido en una mina de oro importante para las naciones productoras.
El problema es que el país requiere una cobija que nos mantenga a salvo de estas volatilidades, que nos abrigue de los malos tiempos económicos en el ámbito internacional, y que nos permita mantener el calor laboral de los productores nacionales.
Todo ello debe comenzar por una profunda transformación de las instituciones a cargo del sector. No es posible que el actual ministerio rector del ramo deba recurrir a la venta de sus propiedades para salvarse de una ruina presupuestaria. En lugar de estarse preocupando de cómo hacer para sobrevivir, las autoridades del sector deberían estarse ocupando de establecer estrategias para sacar provecho a las productivas tierras costarricenses.
Este manejo debe ir más allá de aprovechar la simple ecuación financiera actual de precios internacionales. Se trata, más bien, de garantizar los alimentos y las oportunidades de nuestros descendientes.