Especializada en estilo de vida, gastronomía, moda, destinos, cultura, turismo, y entretenimiento. Licenciada en Producción de Medios, de la Universidad Latina.15 años de experiencia.
Tras vivir por varios años fuera de Costa Rica, la directora y guionista Ishtar Yasin está de regreso con una serie de proyectos donde aborda temas como la violencia y el abuso de poder.
Yasin es una de las mujeres que han destacado en la producción audiovisual del país, uno de sus trabajos tal vez más recordados es “El camino”, sobre dos niños inmigrantes nicaragüenses que buscan a su madre en suelo tico; así como “Dos Fridas”, inspirada en la enfermera costarricense que cuidó a Frida Kahlo en sus últimos años de vida.
Cuando esta enfermedad se propagó me encontraba en México, donde he vivido los últimos ocho años. Estábamos iniciando una gira en cines, y claro, tuvo que ser suspendida.
Al mismo tiempo, se abrieron otras posibilidades de exhibición.
Ahora estoy en Costa Rica, cerca de mi madre e hija, al principio fue difícil aceptar e intentar adaptarme a esta nueva realidad. El trabajo, nuevamente, me ha salvado.
He dado también algunos talleres, es apasionante compartir con jóvenes cineastas y ayudarlos a encontrar una expresión propia.
¿En qué proyectos está trabajando y cómo ha sido desarrollarlos durante este tiempo?
He estado trabajando en la edición de una película llamada “Mohsen de Irak”, sobre mi padre y un sueño que no pudimos realizar.
Este proceso me ha permitido conectarme con cineastas de Irak, y he podido viajar a Bagdad a visitar a mi familia. Este largometraje es parte de una trilogía.
Estoy también trabajando en varios proyectos de películas, una sobre la naturaleza, todos los días asesinan a líderes indígenas y sociales que luchan por preservar la vida, por defender la tierra. En esta propuesta se entrecruzan varias historias, que espero poder filmar en distintos países.
También estoy reescribiendo el proyecto de una película cuya investigación inicié hace años después de un viajé a Guatemala, junto a las amigas de la Radio Internacional Feminista, donde pudimos visitar la Fundación Sobrevivientes, y escuchar directamente los testimonios de víctimas.
Esta experiencia junto a la mía, me llevaron a querer realizar una película sobre una mujer que no se conforma y quiere hacer justicia.
Estoy reescribiendo un guion sobre mi propia vida en Moscú, cuando era estudiante y se derrumbó la Unión Soviética.
Siempre he realizado mi trabajo contra corriente y así continuaré.
Mi deseo es que haya un cambio de conciencia, de lo contrario, seguiremos navegando en un barco que se precipita al abismo. Quienes poseen el poder deben tomar acciones urgentes, para preservar la vida.
Podría decir que mi expectativa es que ocurra un milagro.
¿Se ha reinventado de alguna manera?
Tengo una pequeña cámara y grabadora, lo que me da la posibilidad de autonomía. Ese material que voy registrando es como un diario íntimo.
Pienso mucho en cuáles son las realidades urgentes, las injusticias que necesitan ser visibilizadas y también en otros procesos artísticos alternativos.
¿Cuál es su posición sobre los recortes al sector cultura?
Es sin duda un error recortar los apoyos a un sector que ya está muy golpeado. Quienes deben pagar son las grandes empresas evasoras de impuestos, no los niños estudiantes de música, ni las bibliotecas o los teatros, porque el arte tiene el poder de salvar vidas y eso es invaluable.
En respuesta a esta tendencia, Alpiste incorporó al mercado nacional Dibon 0,0%, un espumoso desalcoholizado que conserva características aromáticas y de sabor del vino original.
El Renaissance Panama City Hotel impulsa experiencias que combinan gastronomía, coctelería y arte para conectar a los turistas con la cultura y los negocios locales de Panamá. Cortesía/La República
La propuesta plantea que los visitantes descubran las ciudades a través de sus sabores, negocios locales y comunidades, más allá de los recorridos turísticos tradicionales.
La cadena cuenta con 12 restaurantes y aproximadamente 270 colaboradores. También analiza oportunidades de crecimiento en Nicaragua, Panamá y Guatemala, así como en Liberia y Tamarindo.
Bajo el nombre Al Chile Tour, la iniciativa propone una ruta gastronómica en la que cada establecimiento presentará una combinación exclusiva de ingredientes y sabores.