Laura Fernández destaca que hay magistrados, fiscales y jueces a quienes “les duele” un modelo de mano dura contra el crimen
Jerarcas del Poder Judicial no participaron ayer en inauguración de nueva prisión El CACCO
Con una inversión cercana a los ¢17 mil millones, el Gobierno de Laura Fernández inauguró ayer una nueva cárcel en Costa Rica.
Se trata del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), el cual, albergará narcotraficantes, homicidas y sicarios.
Durante el acto oficial, la mandataria cuestionó severamente la ausencia de los jerarcas del Poder Judicial, alegando que algunos de ellos “están del lado de los delincuentes” y, por ello, no toleran “la mano dura” que está aplicando el Gobierno.
Fernández se refería a fiscales, jueces y hasta magistrados.
“Por décadas, estas personas han sido indolentes al daño que esta gente criminal le ha causado a nuestra amada patria”, dijo Fernández.
La invitación fue enviada el miércoles de la semana pasada por correo electrónico.
Asimismo, se hicieron varias llamadas a la oficina de protocolo del Poder Judicial, pero nunca hubo una respuesta.
“A quienes están presentando recursos de amparo, a quienes están poniendo a extraditables a hacerse videos, a quienes están asustando con la vaina vacía y a quienes están del lado de los delincuentes. No le voy a dar más vueltas ni a buscarle nombres rimbombantes. Quítense la careta. Hay gente, magistrados, miembros del Poder Judicial, fiscales y jueces que están del lado de los delincuentes. Por eso no vinieron a esta inauguración, porque les duele ver un modelo de mano dura en Costa Rica”, dijo la mandataria.
La fuerte acusación hecha por la mandataria no implicó un señalamiento directo para algún magistrado o el fiscal Carlo Díaz. Este último tampoco estuvo en el acto.
La nueva cárcel abarca un terreno de 90 mil metros cuadrados, de los cuales 31 mil son de construcción, y está compuesta por cinco módulos con capacidad para 1.020 internos cada uno, por lo que en total se habilitan 5.100 nuevos espacios carcelarios.
El nuevo centro penitenciario se ubica en Alajuela, en las cercanías de la actual Reforma.
Los prisioneros usarán uniformes de color naranja que ellos mismos van a confeccionar. Los primeros traslados se realizarán a finales de mes y, para finales de año, la prisión estará a tope, según el Ministerio de Justicia.
La inauguración de El CACCO se da en un contexto de alarma nacional en Costa Rica por la guerra entre bandas narco por el territorio nacional.
Y es que desde el 2023, Costa Rica viene registrando cifras récord de homicidios y una cifra de víctimas colaterales superior a los 100 casos por año.
El centro penitenciario está inspirado en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), que construyó Nayib Bukele, presidente de El Salvador, para encerrar a los integrantes de las pandillas, por lo que estructuralmente es igual a esa prisión.
La diferencia principal es el tamaño, ya que la megacárcel de El Salvador es para 40 mil personas y la de Costa Rica es solo para 5 mil personas.
En ese sentido, el CACCO incorpora infraestructura de alta seguridad, sistemas tecnológicos de videovigilancia y monitoreo electrónico permanente las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Asimismo, se aplicarán controles estrictos de ingreso y salida y espacios diseñados para reducir al máximo las posibilidades de ocultar objetos prohibidos o mantener actividades criminales.
“Esta es una inversión que hicimos sin una deuda. No hipotecamos el futuro del país para construirlo. Aquí está la obra y no se la debemos a nadie. Esta cárcel no será un paraíso lleno de privilegios para los criminales como era en otras administraciones, sino un lugar de orden”, agregó Fernández.
Por otra parte, Fernández destacó que el CACCO hará que los delincuentes que están aterrorizando al país se enfrenten a un nuevo modelo.
“Vamos a ejercer mano dura, porque el que la hace, la tiene que pagar. Pero a la vez vamos a honrar la tradición costarricense de apegarse al respeto de los derechos humanos fundamentales”, indicó.
La prisión fue ideada al final del gobierno de Rodrigo Chaves, quien ayer se mostró complacido por la continuidad de la obra, a la vez que destacó que la cárcel sirve para tapar la boca de más de uno que decía que no se podía construir.
“Lo que Laura Fernández inaugura hoy es un monumento que ejemplifica y tapa bocas a muchos, a quienes renunciaron a esa función fundamental del Estado. Es un monumento al reinicio de una ruta que diga: en Costa Rica, los niños y las niñas, los adultos mayores, la gente joven y todo ciudadano de bien deben poder caminar por la calle sin estar viendo encima del hombro quién se baja de una motocicleta con un arma de fuego para matarlo”, dijo Chaves.