No pierda la fe en el nuevo fármaco fallido contra el alzhéimer
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El alzhéimer es una de las principales causas de muerte en Estados Unidos y la única enfermedad entre las cinco primeras que no tiene tratamiento.

Las perspectivas se volvieron aún más desalentadoras esta semana cuando un medicamento experimental de Eli Lilly & Co. fracasó.
Aun así, los investigadores y los inversores por igual están alentando al sector a no darse por vencido.
Y las empresas farmacéuticas, incluso las que habían abandonado la búsqueda de un tratamiento en el pasado, están respondiendo con un renovado compromiso, hasta ahora.
“Esta es una enfermedad devastadora y es demasiado importante para los científicos continuar para sacar esto adelante”, dijo Rita Balice-Gordon, directora de neurociencia recién llegada a Sanofi.
“Estoy comprometida a promover la realización de experimentos clínicos bien argumentados y bien documentados que ayudarán a impulsar el campo de manera colectiva”.
La investigación del alzhéimer ya ha consumido más de $3 mil millones en gastos durante 27 años, solamente en Lilly, y el fracaso de su tratamiento con solanezumab provocó el desplome de sus acciones el miércoles.
El fármaco de Lilly, enfocado en la proteína amiloide que se acumula en los cerebros de los pacientes, no logró frenar su inexorable deterioro mental, sumándose a la creciente evidencia que indica que la búsqueda de una forma de tratar la principal causa de demencia en el mundo podría ser aún más colosal de lo que esperaban los expertos.
Balice-Gordon de Sanofi no se hace ilusiones en cuanto a los esfuerzos para encontrar un tratamiento, pues predice más fracasos en la investigación de una enfermedad que ya está marcada por contratiempos.
La empresa con sede en París está avanzando gradualmente y podría estar buscando un socio para un compuesto en su etapa inicial de desarrollo.
Su compromiso es particularmente oportuno porque Sanofi había abandonado la investigación del alzhéimer hace unos años, bajo el mandato del exmáximo responsable ejecutivo, Chris Viehbacher.
Lilly también planea seguir con su investigación del alzhéimer. La empresa con sede en Indianápolis posee una de las fuentes más amplias en el sector, con una media docena de fármacos contra el alzhéimer en desarrollo, dijo el máximo responsable ejecutivo entrante, David Ricks.
Biogen Inc., Merck & Co. y Roche Holding AG, todas en la última etapa de pruebas —conocida como fase 3—, ofrecieron perspectivas similares, diciendo que siguen confiadas en sus programas clínicos y destacan que cada terapia está diseñada para atacar el trastorno de diferentes maneras.



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