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Sábado 12 Octubre, 2013

El buen periodista debe justificar y fundamentar sus conclusiones. Incurre en un grave error profesional si generaliza


Los turistas chinos y los malos periodistas

En un periódico muy conocido pero que no es La República, apareció hace algunos días un artículo que, basado en unos diez hechos concretos, con nombre y apellidos, generaliza con una diatriba que no corresponde a un buen periodista, que debe comprender que en los pueblos a través de los siglos y milenios, en todos los rincones de la tierra, existen culturas diferentes a la nuestra, que deben merecer nuestro respeto; así como cada persona es un universo diferente a las otras, los patrones culturales son maneras muy propias de cada sociedad y de cada civilización.
La civilización y cultura china, la más antigua y compleja de la humanidad, con sus errores, limitaciones y aristas negativas, también ha heredado y aportado a la humanidad, su filosofía de vida, su código moral, su entrega al trabajo constante, arte, pintura, gastronomía, idioma, arquitectura, música, danzas, literatura, con dos importantes corrientes filosóficas, el confucianismo y el taoísmo.
El periodista debe ser educado, debe ser un buen educador para el público, menor de edad y adulto. El buen periodista debe justificar y fundamentar sus conclusiones. Incurre en un grave error profesional si generaliza, involucrando a 1.300 millones de chinos, por diez casos aislados de chinos que tienen preferencia por su arte culinario, por sus costumbres, por su cultura, por no conocer otros idiomas y por no haber viajado mucho fuera de su país.
Este periodista omite hacer referencia a que muchos presidentes de las grandes potencias del mundo y países pequeños solo hablan un solo idioma. En otros países hay líderes e individuos con escándalos sexuales, tráfico de drogas, corrupción a granel. Ese periodista ignora que casi todo chino es trilingüe, porque habla el mandarín, el idioma de su provincia y el idioma de su pueblo natal.
En general, el turista chino, al igual que los chinos que viven en China, con las excepciones que confirman la regla, es muy respetuoso de los demás, no es un drogadito, no es un traficante de drogas, no se roban las sábanas ni las vasijas de los hoteles, no son borrachos, no anda pegando gritos y aullidos.
Para nadie es un secreto que los chinos por los siglos y milenios, han sido muy tradicionales, y ha sido en las últimas cinco décadas que se han abierto al mundo, se han vuelto más cosmopolitas, y están aprendiendo de lo bueno de las otras culturas.
Sería muy alentador que nuestro embajador de Costa Rica en la República Popular China, señor Marco Vinicio Ruiz, lea el artículo publicado en ese otro periódico, y encontrará que hay malos periodistas que le hacen un daño grave a Costa Rica, porque está ahuyentando a los turistas chinos, mientras en Estados Unidos de América, Francia, Canadá y otros grandes países hacen lo imposible para fomentar el turismo chino a esos países y mejorar su economía.
Mientras, unos malos periodistas costarricenses hacen todo lo contrario, por mala fe, ignorancia, por odio a los chinos, o no sé por qué razones. No critica a otros turistas de otras naciones.
En mi condición de presidente de la Asociación Amigos China Costa Rica, Siglo Veintiuno, cédula jurídica 3- 002- 626786, levanto mi más enérgica protesta contra los periodistas desinformados, que no ejercen su profesión en forma responsable.

Eduardo Con Sanchún

Exembajador de Costa Rica en Corea del Sur y Thailandia