La paralización parcial de los Estados Unidos
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La paralización parcial de los Estados Unidos

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El Congreso estadounidense no aprobó el presupuesto para este año fiscal por lo que desde el primero de octubre varias agencias gubernamentales han ajustado sus planillas y gastos. Por lo que si tiene planeado visitar ese país en estos días, será mejor que verifique si los lugares que piensa visitar estarán habilitados al turismo. Adicionalmente, es probable que le tome más de tres horas hacer el trámite migratorio y de aduanas al ingreso. Dilaciones similares se espera sufran la llegada y salida de mercaderías.
Hay más de 2 millones de personas trabajando para el Gobierno Federal y serán unas 815 mil personas las que se verán afectadas, o sea un 41% de esa fuerza laboral. Solamente la Agencia de Defensa deberá ajustar a la mitad su planilla que asciende a 800 mil personas. La agencia de impuestos deberá reducirla en un 91% mientras que la de protección al ambiente tendrá un ajuste del 93%.

Mientras ese país intenta recuperar su ritmo de crecimiento luego de la reciente crisis el cierre parcial del gobierno no es precisamente el medicamento que se debe recetar. Se estima que la paralización podría tener un costo que superaría los $1.000 millones. Un cierre gubernamental de dos semanas provocaría la caída del PIB del último trimestre del año en un 0,3%, pero si este se extiende a cuatro semanas el costo sería de un 1,40%.
Ciertamente un cierre parcial de gobierno no es materia extraña en Estados Unidos. Ya se han presentado en 17 ocasiones, aunque en contextos diferentes, tanto internos como externos. La mayoría apenas duró unos días. El primer cierre, que se extendió por diez días, se vivió en 1976 durante el gobierno de Gerald Ford ante la negativa de este para aprobar un alza del presupuesto del Departamento de Trabajo. El gobierno de Jimmy Carter enfrentó cinco cierres entre 1977 y 1979, duraron entre ocho y 18 días; coincidieron con la llamada segunda crisis internacional del petróleo y uno de los momentos más tensos de la historia de los Estados Unidos. Por su parte Ronald Reagan le hizo frente a ocho cierres del gobierno federal; la mitad de ellos no llegó a durar un día entero. El antecedente más reciente es el cierre que se presentó en la administración de Bill Clinton entre 1995 y 1996 siendo el más largo de la historia con 21 días.
Además, ya se encienden las alarmas de otro eje de tensión y es el tratamiento del techo de la deuda. Se espera que para mediados de octubre la deuda pública de EE.UU alcance el monto máximo autorizado que supera los US$16 trillones. En principio se especula que el trámite recibirá la misma posición inflexible por parte de los republicanos.
No hay que argumentar mucho sobre la importancia para el mundo de este evento que involucra a la primera economía global. Varios líderes mundiales han manifestado sus preocupaciones al respecto y se presta atención a la afectación que una extendida paralización tendría en el comercio mundial sobre todo para los países emergentes. Por lo pronto los principales mercados se mantienen en relativa calma a la espera de novedades por lo que, a nivel local, no se vislumbran impactos en flujos comerciales, tasas de interés o tipos de cambio.
Esperamos que este sea, al igual que en el pasado, un evento temporal y que los hacedores de política en Washington asuman con prontitud la responsabilidad que el momento histórico reclama.

Vidal Villalobos
PAG Scotiabank


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