Nuria Marín

Enviar
Lunes 5 Octubre, 2009


Creciendo [email protected]
Homicidios en Centroamérica

No es fruto de la casualidad el que la seguridad, o más bien la inseguridad, sea una de las mayores preocupaciones en nuestro país. Estoy convencida de que ninguno de nosotros vive tranquilo y que frente a esta realidad hemos tenido que cambiar en algo o en mucho los hábitos cotidianos.
Vivimos tras las rejas y el horrible alambre navaja ha pasado a ser parte de nuestra cotidianidad urbana. Los periódicos y noticiarios del día nos narran verdaderas historias de horror, que otrora solo se veían en las películas, en las que una o varias personas son asesinadas, violadas, apuñaladas, etc.
Centroamérica es actualmente líder en el índice de homicidios por 100.000 habitantes en el mundo. Mientras que en Costa Rica y Nicaragua el número de muertes por homicidio ronda entre los 12 y 13, cifras verdaderamente alarmantes pues diez es considerada por la Organización Mundial de la Salud como pandemia social, en los casos de Honduras, El Salvador y Guatemala el número oscila entre los 35 y los 60.
En marzo de este año en una Conferencia Internacional en Leipzig, con expertos europeos y centroamericanos, la profesora Heidrum Zinecker, señalaba: “El Salvador tiene una tasa de 56,2 homicidios por cada cien mil habitantes… Tal vez con la excepción de Irak y Afganistán, El Salvador se encuentra en el primer lugar del ranking entre los países de América Latina, si no es que del mundo”.
El problema en la región es verdaderamente complejo. La hipótesis centrada en que la violencia se deriva de la pobreza o de una cultura de violencia por anteriores conflictos armados, pierde su fuerza al contrastar las cifras de Nicaragua.
En el caso del El Salvador, lo atribuyen más bien a un erróneo enfoque de las leyes antimaras que encarceló a gran cantidad de jóvenes sin atacar las causas, igualmente a las desigualdades existentes que provocan deseos de compensación a través de las pandillas o del crimen.
El problema de las maras es solo parte de la ecuación centroamericana. También están el narcotráfico con la penetración de algunos carteles mexicanos y la creciente importancia de la región como zona de paso tanto terrestre como marítimo, así como de un fenómeno mucho más amplio como lo es el crimen organizado (secuestros, robo de carros, asaltos, etc.).
Tan difícil panorama se presenta como un verdadero reto. Pensar en soluciones individuales sería perder de vista la verdadera magnitud del problema. Cualquier propuesta deberá además comprender un enfoque integral con un necesario balance entre programas en prevención, fortalecimiento institucional, fortalecimiento policial y judicial y el combate y represión de la criminalidad.