Edgar Herrera
Presidente
Organización Internacional del Azúcar (ISO)
Vivimos en un mundo que avanza a un ritmo acelerado, marcado por el surgimiento de nuevas tecnologías, crisis ambientales y desafíos económicos globales. Este contexto exige que estemos más conectados, informados y estratégicos que nunca. Quedar fuera de los espacios donde se toman decisiones clave no es solo una desventaja: es un riesgo que ningún país, institución o sector puede permitirse. Participar activamente en foros y consejos internacionales es fundamental para abrir puertas, alzar la voz y construir un futuro más justo, sostenible y competitivo.
Con gran orgullo, hemos sido electos para presidir la International Sugar Organizationdurante el año 2025. Esta distinción conlleva el honor de albergar en Costa Rica la 66ª edición del International Sugar Council, recibiendo a representantes de 85 países miembros. Esta será una oportunidad única para demostrar el liderazgo global de nuestro país en el sector azucarero, y para promover el intercambio de conocimientos, experiencias y soluciones que fortalezcan a nuestras comunidades y economías.
Foros como el que organiza la International Sugar Organization, cuya sesión tendrá lugar en mayo en nuestro país, no son simples eventos protocolarios. Son plataformas estratégicas donde se negocia, se analiza, se construyen alianzas y, sobre todo, se ejerce influencia para impulsar políticas y decisiones que impactan directamente el bienestar del sector cañero azucarero a nivel mundial.
Ocupar un lugar en estos espacios permite influir en la formulación de políticas que regulan el comercio internacional, la salud pública, la sostenibilidad ambiental y la innovación tecnológica. En un sector como el del azúcar, cuyas decisiones afectan a millones de personas —desde pequeños productores hasta grandes exportadores—, la participación activa permite a los países colocar sus prioridades sobre la mesa, abogar por condiciones más equitativas y evitar que se impongan normas desconectadas de sus realidades.
La información es poder. Pero la información estratégica, bien analizada y obtenida a tiempo, multiplica ese poder. Los foros internacionales proporcionan acceso a análisis técnicos, proyecciones de mercado y datos actualizados que son clave para tomar decisiones informadas, responsables y sostenibles. Quien no está presente, pierde esa ventaja y queda rezagado.
Estos espacios también fortalecen la cooperación entre países y sectores. Fomentan la creación de alianzas, la defensa de intereses comunes y la respuesta conjunta ante desafíos globales. Ya sea para enfrentar regulaciones desproporcionadas, abordar el cambio climático o promover nuevos usos del azúcar —como los biocombustibles o el azúcar fortificado—, la acción colectiva amplifica la voz y el impacto de nuestras propuestas. A veces, para ser escuchados, es indispensable hablar con una sola voz en los escenarios globales adecuados.
Además, los consejos internacionales funcionan como aulas dinámicas de aprendizaje. Allí se comparten buenas prácticas, se conocen modelos exitosos y se intercambian capacidades técnicas. Son verdaderos laboratorios de innovación, donde nacen proyectos de cooperación y estrategias conjuntas para el desarrollo.
La presencia activa en estos foros también fortalece la imagen de un país ante la comunidad internacional. No se trata solo de ocupar un asiento: es una muestra de liderazgo, compromiso y visión. Una participación sólida eleva el perfil internacional, genera confianza, atrae inversión, facilita la cooperación técnica y abre nuevas oportunidades de mercado. En una era donde la reputación es un recurso estratégico, estar presentes marca la diferencia.
En definitiva, los foros internacionales no son una opción, son una necesidad. Son espacios donde se define el rumbo de sectores clave, donde se construyen consensos, y donde los países que participan activamente pueden forjar un mejor futuro basado en la colaboración, el conocimiento y la acción colectiva.


































